Murillo Jorge, el zar económico cubano, cuestionado

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Se llama Marino Murillo Jorge, y está llamado, según las agencias internacionales, a dar el viraje económico a Cuba que se promulga desde las altas esferas de poder. Está en el cargo, es ministro de Economía y Planificación, gracias al apoyo de los dos líderes al mando, Raúl Castro y Ramiro Valdés, y, sin embargo, las primeras críticas por su presunta ineptitud han comenzado a llegar. “Las reformas siguen siendo postergadas” aseguran los cubanos más escépticos con que los cambios se llevará a cabo. Y puede que tengan razón. El Banco Central de Cuba sigue sin poder pagar sus deudas. Se llama Marino Murillo Jorge, y está llamado, según las agencias internacionales, a dar el viraje económico a Cuba que se promulga desde las altas esferas de poder. Está en el cargo, es ministro de Economía y Planificación, gracias al apoyo de los dos líderes al mando, Raúl Castro y Ramiro Valdés, y, sin embargo, las primeras críticas por su presunta ineptitud han comenzado a llegar. “Las reformas siguen siendo postergadas” aseguran los cubanos más escépticos con que los cambios se llevará a cabo. Y puede que tengan razón. El Banco Central de Cuba sigue sin poder pagar sus deudas.

La ascensión de Marino Murillo Jorge comenzó en 2009, cuando accedió casi por sorpresa, a la cartera de Economía y Planificación desde el Ministerio de Comercio Interior al que había llegado en 2006. En marzo de 2011, poco antes del decisivo VI Congreso del Partido, abandonó esta cartera para convertirse en una especie de supervisor económico plenipotenciario, con silla en el Consejo de Estado. Desde entonces, se le atribuye la responsabilidad de culminar la reforma del modelo productivo de la Isla. Y también se le relaciona con el reducido círculo en el que se toman las decisiones en el país.

Sin embargo, la lentitud con la que el Gobierno cubano pone, más o menos, en marcha su prometido programa de reformas económicas, empieza a desesperar a la población. En algunos sectores del propio Partido Comunista se tiene constancia del descontento de la militancia que se ha puesto de manifiesto en las últimas asambleas provinciales celebradas en las que el mensaje que intenta ligar los avances económicos con el esfuerzo personal choca con la petición de soluciones concretas para los problemas que impiden que la reforma económica despegue.

El malestar es más notable, sin embargo, en La Habana, que en el interior de la Isla, pero empieza a extenderse poco a poco, según fuentes diplomáticas europeas. Los últimos anuncios que sitúan para el último tramo de este año la liberalización, bajo estrictas condiciones, de la venta de casas y automóviles buscan frenar una tendencia que preocupa al Gobierno, especialmente porque, por primera vez casi desde hace cinco décadas, las manifestaciones del descontento empiezan a trascender los ámbitos privados y a producirse también en ambientes públicos.

Como responsable en primera línea de fuego, en algunos círculos académicos cubanos empieza a extenderse una incipiente corriente de opinión crítica contra Murillo Jorge. Sus discretos opositores consideran que no tiene la preparación suficiente para una tarea tan mastodóntica como el necesario cambio del modelo productivo del país. Dicen que ha hecho fortuna como funcionario del Partido gracias a sus contactos en las fuerzas armadas y a su capacidad para decirles tanto a Raúl como a Ramiro Valdés justamente lo que quieren oir.

Alguno hasta se ha atrevido a lanzar una advertencia hacia el entorno del ‘superministro’. Al final, cuando quede claro que los las líneas rojas que la veterana dirigencia ha impuesto al desarrollo de la reforma impiden su propia consolidación, la cabeza que caerá será la de Marino. Es el culpable perfecto, para volver a ganar tiempo y mantener intacta la estrategia del inmovilismo.

En este sentido, los locutores de Radio Bemba (nombre con el que se conoce en Cuba al tránsito callejero de los rumores) creen que tanta atención, por parte de los medios internacionales, puede perjudicarle. Y recuerdan lo que pasó, no hace tanto, con otros presuntos herederos al liderazgo de la Isla como Carlos Lage o Felipe Pérez Roque. Murillo, no obstante, es un joven de 50 años que busca tener un perfil bajo quizá para no molestar a las alturas. Aún así, se le considera el ‘capo’ de la siguiente generación donde también se encuadran la primera secretaria del PCC de La Habana, Mercedes López Acea, el primer secretario del PCC de Santiago, Lázaro Expósito, y el ministro de Educación Superior, Miguel Díaz Canel.

La ausencia de avances, que tanto molesta a unos y a otros (parece que no tanto a la dirigencia del PCC), puede convertirse en la sepultura de superminisro. No en vano, Cuba sigue mostrando los déficits acumulados durante tantos años de socialismo. Esta semana se ha conocido que el Banco Central de Cuba ha llegado a un acuerdo con los tenedores de una de sus emisiones de deuda que venció el pasado 27 de junio para alargar el plazo durante tres años. Para conseguirlo, además de pagar los cupones correspondientes ha accedido a reintegrar un 10% del nominal aún pendiente de pago, con lo que la deuda viva se ha reducido de los 72 millones de euros emitidos inicialmente a un total de 53,8 millones. La rentabilidad asociada al alargamiento de plazo mantiene el 9,24% fijado en las condiciones originales de la emisión. Se desconoce que inversores han participado en el negocio.

Aunque Cuba está fuera de los circuitos tradicionales de emisión de deuda y no tiene un tesoro público con capacidad para acudir a los mercados tradicionales, eso no significa que algunas instituciones del país no puedan colocar bonos entre grupos muy discretos de inversores y que algunos de ellos se encuentren registrados en lugares tan fuera de sospecha como la Bolsa de Londres.

Una de las instancias del Estado cubano que dispone de esta capacidad de endeudarse es el Banco Central. Según los registros del mercado londinense en junio de 2008, la institución emitió deuda por un monto total de 207,9 millones de euros, con vencimientos programados a tres, cuatro y cinco años y a un tipo de interés del 9%, del 9,25% y del 9,5%, respectivamente.

Según apuntan algunos rumores de la Isla, Corporación Financiera Habana (CFH), la filial del grupo Caja Madrid en la mayor de las Antillas, estaría entre los tenedores de estos títulos, aunque la cuantía de la exposición es una incógnita. Fuentes oficiales de Bankia, consultadas por Americaeconomica.com, han declinado hacer ningún comentario al respecto.

Sin embargo, los negocios que Caja Madrid tiene a ambos lados del Estrecho de Florida, heredados de la etapa de Miguel Blesa, añaden aún más preocupación al sucesor de éste, el ex presidente del FMI, Rodrigo Rato, en la complicada labor de sacar Bankia a Bolsa. El último quebradero de cabeza, por el momento, viene dado por dicha reestructuración.

En cualquier caso, la reunión con los tenedores de deuda, a la que según la comunicación emitida por el Banco Central de Cuba, acudieron todos ellos, se realizó el pasado 4 de julio a las 11 de la mañana en las dependencias del Banco de Inversión S. A y situada en La Habana. La misma estuvo presidida por Maricela Azcue González, con la que este diario ha intentado ponerse en contacto sin conseguirlo.

Así las cosas, y a falta de una mejoría clara en la marcha de la economía cubana (aunque todavía es pronto para determinar el recorrido de las escasas reformas implementadas), Murillo Jorge tiene por delante un trabajo ingente y muchas horas de presunta brega con la vieja guardia para lograr que el país avance. Para saber si está capacitado, habrá que esperar, pero todo parece indicar que, lo logre o no, responde a los mandatos de esa misma vieja guardia.

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