Murdoch se libra del castigo

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Se ha quedado sin heredero. Y sin mano derecha. Sus métodos para vender periódicos le han convertido en uno de los hombres más cuestionados del momento, pero el magnate australiano de los medios de comunicación Rupert Murdoch se mantiene como el gran equilibrista que siempre ha sido. Y en los últimos tiempos hasta ha visto revitalizarse en Bolsa la cotización de News Corp., su empresa bandera. Se ha quedado sin heredero. Y sin mano derecha. Sus métodos para vender periódicos le han convertido en uno de los hombres más cuestionados del momento, pero el magnate australiano de los medios de comunicación Rupert Murdoch se mantiene como el gran equilibrista que siempre ha sido. Y en los últimos tiempos hasta ha visto revitalizarse en Bolsa la cotización de News Corp., su empresa bandera.

Hace doce meses la acción se pagaba a 13 dólares en el Nasdaq, ahora vale 20,43 y se encuentra cerca de los 20,79 que ha llegado a marcar en ese periodo de 52 semanas.

Y, eso que en julio del año pasado, la espectacular pérdida de capitalización bursátil experimentada por la empresa hizo que algunos observadores empezaran a escribir la necrológica de este durísimo y conservador empresario que, con independencia de su ideología política, sabe hacer negocios.

Cierto que hay algo de trampa en las políticas aplicadas. Sobre todo porque algunas desinversiones han podido poner en cuestión la capacidad de la compañía de plantearse alternativas de futuro en el momento de cambio que vive su negocio.

Esa crítica, formulada en algunos blogs esta semana tras el cierre de la venta a Cisco de NDS Group un proveedor de tecnología para la televisión de pago cuyo capital poseían Permira (51%) y la empresa de Murdoch (49%).

Pero el negro futuro no parece preocuparle demasiado a un hombre que se enfrenta a un presente de por si complicado. Por eso, Murdoch ha preferido hacer caja y que News Corp se embolse la parte que le corresponde de los 5.000 millones que ha pagado la empresa de John Chambers.

A largo plazo, la pelea es de otro. De su sucesor. Sea quien sea el elegido, una vez que su hijo James ha quedado fuera de juego.

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