Más recortes en Cuba

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El presidente del Gobierno cubano, Raúl Castro, necesita desesperadamente aumentar las tierras agrarias productivas para impulsar la recolección de alimentos y reducir sustancialmente la factura de las importaciones. Unos pagos en constante aumento que ascendieron el pasado año a algo más de 1.500 El presidente del Gobierno cubano, Raúl Castro, necesita desesperadamente aumentar las tierras agrarias productivas para impulsar la recolección de alimentos y reducir sustancialmente la factura de las importaciones. Unos pagos en constante aumento que ascendieron el pasado año a algo más de 1.500 millones de dólares.

Por eso, ahora le ha llegado el turno a las Unidades Básicas de Producción Cooperativas famosas UBPC, que cultivan un 28% de las tierras disponibles y cuyos resultados son muy discutibles. En el momento de su creación, 1994, fueron saludadas como un soplo de aire fresco liberalizador para la economía del país, sin embargo, no han seguido la evolución esperada.

La reforma está servida, pero va a levantar ampollas. Según una información publicada por el diario Granma, el órgano oficial del Partido Comunista cubano, cerca del 16% de estos cooperativas son irrecuperables y tendrán que ser cerradas.

No es la única cifra inquietante. Junto a ella se indica también que un 57% de estas unidades de producción se enfrentan a serios problemas y quizá, no todas, las integradas en este grupo puedan salvarse al final del proceso.Es decir que sólo un 27% de las UBPC, actualmente en funcionamiento son viables.

No sólo peligra en la Isla el sector agrario, la administración del país tendrá que llevar a cabo más recortes. El Gobierno cubano se dispondría a cerrar la planta de producción de níquel de Nícaro antes de fin de año, según una información publicada por el portal de Internet especializado, ‘Café Fuerte’. De hecho, la información específica que esta decisión habría sido comunicada ya a los empleados afectados.

Los motivos aducidos por las autoridades para proceder al cierre tienen que ver con la caída de los precios del metal en los mercados exteriores y también con un escándalo de corrupción reciente que ha provocado el encarcelamiento de, al menos, dos altos funcionarios.

El secretismo que rodea a estas operaciones, sin embargo, ha disparado todo tipo de rumores. Incluso se ha llegado a hablar de revueltas de trabajadores y de fuerte presencia policial para sofocar las protestas. Otras versiones aseguran que se ha negociado un pacto de recolocación y que la tranquilidad reina en el ambiente.

Además, Raúl Castro parece dispuesto a aumentar la vigilancia sobre la contabilidad de las empresas públicas. En plena reconversión económica, la fiabilidad de los números parece necesaria, asegurando que los que suministran cobren, que los que pagan vendan y que los productos lleguen a la calle. Por eso las autoridades van a mandar a la Contraloría General de Cuba para que audite a 250 empresas entre octubre y noviembre.

La responsable de este organismo, Gladys Bejerano, explicó que la esencia de ese ejercicio, en el que participarán 1.500 especialistas, “está en acompañar y monitorear, desde el punto de vista del control, tareas de gran impacto económico y social”.

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