Luz a toda costa

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Las dificultades energéticas por las que atraviesa Cuba han provocado que vuelvan los rumores sobre los temidos apagones en la Isla. El impacto psicológico que esto supondría entre la población es impredecible, con unos ciudadanos que no quieren volver a sentir ni de lejos las terribles consecuencias que para ellos tuvo el llamado Periodo Especial, tras la caída de la Unión Soviética. Las autoridades lo saben e incluso han preferido cerrar con antelación las fábricas con tal de que los cubanos, cuando lleguen a casa, no se encuentren con que los interruptores “no funcionan”. Por cierto, que mientras ellos pasan ahora más tiempo en la calle, las autoridades puesto en marcha las maniobras militares de mayor envergadura de los últimos cinco años. Las dificultades energéticas por las que atraviesa Cuba han provocado que vuelvan los rumores sobre los temidos apagones en la Isla. El impacto psicológico que esto supondría entre la población es impredecible, con unos ciudadanos que no quieren volver a sentir ni de lejos las terribles consecuencias que para ellos tuvo el llamado Periodo Especial, tras la caída de la Unión Soviética. Las autoridades lo saben e incluso han preferido cerrar con antelación las fábricas con tal de que los cubanos, cuando lleguen a casa, no se encuentren con que los interruptores “no funcionan”. Por cierto, que mientras ellos pasan ahora más tiempo en la calle, las autoridades puesto en marcha las maniobras militares de mayor envergadura de los últimos cinco años.

El cierre de fábricas anticipado para favorecer el ahorro energético es una buena muestra de la preocupación que existe en el Gobierno de Raúl Castro. Con esta medida, además de ahorrar energía, también se reducirá la producción. Algo que contradice enormemente el discurso del presidente cubano. Pero quizá sea mejor eso que no soportar la incertidumbre que se crearía entre la población si, durante más de tres días seguidos, se producen los temidos apagones.

Nadie quiere rememorar la década de los 90, la época más dura para la Isla por las consecuencias económicas que siguieron al desmantelamiento de la Unión Soviética. Y mucho menos Raúl y su hombre fuerte Ramiro Valdés.

Los analistas coinciden en que, por su puesto, la crisis por la que atraviesa Cuba no se puede comparar con la que sufrió durante la década de los 90. Mucho más teniendo en cuenta que la Isla cuenta con el apoyo de los 93.000 barriles de crudo diarios de su aliado Venezuela, casi dos tercios de lo que consume.

El año pasado, los cargamentos de petróleo venezolano hacia Cuba aumentaron un 32%. Y la refinería de Cienfuegos, recientemente modernizada, se ha convertido en un centro de procesamiento para el petróleo venezolano destinado a los estados regionales que forman parte de la alianza energética PetroCaribe.

Según los analistas, cuanto más petróleo ahorre Cuba, más podrá vender en el extranjero, una teoría que apunta a que más que problemas de abastecimiento de energía, lo que intentan solventar las autoridades es la escasez de divisas en el país.

Sin embargo, y aunque los funcionarios cubanos siempre han usado el fantasma de los apagones para forzar el ahorro de energía, el llamamiento actual es mucho más que una simple amenaza sin justificación.

“Los directores de empresas evaluarán las actividades que hay que detener, las que se reducirán, y dejarán sólo aquellas que garanticen las exportaciones, sustituyan las importaciones y los servicios básicos de la población”, señala un documento distribuido entre el sector eléctrico nacional, que ha sido recogido por algunos blogs especializados.

Estos anuncios son particularmente desconcertantes para los cubanos que ya tuvieron que aguantar los peores años de la era post-soviética, cuando Moscú decidió repentinamente acabar con los generosos envíos de petróleo, la isla tuvo que suspender el sistema de transportes y los cubanos sufrieron apagones de más de 12 horas diarias en pleno verano.

El regreso a los apagones podría poner la guinda al ambiente de crispación que en las últimas semanas se ha vivido en la Isla, incluidas las agresiones a los bloggeros liderados por Joany Sánchez.

Y en medio de todo esto, Raúl Castro decide sacar al Ejército a maniobrar. Los ejercicios, que durarán tres días y para los que se ha movilizado a 100.000 soldados y reservistas, son una «necesidad de primer orden» porque aún persiste la «confrontación entre Cuba y el imperio», aseguró el mandatario al referirse a las relaciones con EEUU. Tal vez, de paso, esta muestra de “poderío militar” también sirva para mantener a ralla a cualquiera que intente seguir con actuaciones consideradas por las autoridades como “contrarevolucionarias”.

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