Los problemas crecen

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Dicen que después de la tormenta llega la calma, pero parece que este dicho no puede aplicarse a la presidenta argentina Cristina Fernández. Después de tener que capear con el presidente del Banco Central, Martín Redrado, por su negativa a usar las reservas monetarias para el pago de la deuda soberana, y enfrentarse a la fuga de capitales hacía Uruguay, ahora, le toca lidiar con Julio Cobos, el vicepresidente de su propio Gobierno. Cristina, que busca la renuncia del vicepresidente, ha visto como Cobos la ha retado para que promueva un ‘juicio político’ contra él si quiere que abandone su puesto. Parece que la calma tardará en llegar. Dicen que después de la tormenta llega la calma, pero parece que este dicho no puede aplicarse a la presidenta argentina Cristina Fernández. Después de tener que capear con el presidente del Banco Central, Martín Redrado, por su negativa a usar las reservas monetarias para el pago de la deuda soberana, y enfrentarse a la fuga de capitales hacía Uruguay, ahora, le toca lidiar con Julio Cobos, el vicepresidente de su propio Gobierno. Cristina, que busca la renuncia del vicepresidente, ha visto como Cobos la ha retado para que promueva un ‘juicio político’ contra él si quiere que abandone su puesto. Parece que la calma tardará en llegar.

El vicepresidente de Argentina, Julio Cobos, ha anunciado que no piensa renunciar a su cargo, en un desafió directo a Cristina Fernández de Kirchner. El político radical ha retado a la presidenta y sus aliados a que promuevan un ‘juicio político’ contra él si quieren que abandone su puesto. Cobos responde así a la presidenta argentina, que lanzó una señal a sus aliados políticos para que pidan la renuncia del vicepresidente.

Kirchner está enfrentada a Cobos desde que en 2008 votó contra el gobierno como titular del Senado en una grave disputa con las patronales agrarias. Pero este enfrentamiento se profundizó recientemente por la intención de la presidenta de remover por decreto al titular del Banco Central, Martín Redrado, quien se negó a usar reservas para pagar parte de la deuda.

Cobos, quien proviene del radicalismo socialdemócrata, deberá zanjar en los próximos días en una comisión legislativa encargada de evaluar la decisión de Kirchner de despedir al titular del Banco Central, Martín Redrado, quien logró un amparo judicial y se mantiene dificultosamente en el cargo.

Cobo es el último problema de una larga lista con los que se ha encontrado la presidenta argentina en los últimos días. El más importante de ellos ha sido el agrio enfrentamiento que ha mantenido con el presidente del Banco Central de su país, Martín Redrado, que estuvo a punto de convertirse en una crisis institucional de gran envergadura.

Cristina Fernández, que firmó un decreto a mediados de diciembre para pagar deudas con reservas monetarias, se encontró con la férrea oposición de la Justicia, ya que un juzgado de Buenos Aires suspendió el pago de deudas con reservas del Banco Central, en respuesta al recurso de amparo interpuesto por oposición política. La jueza María José Sarmiento justificó su resolución asegurando que es el Parlamento quien debe decidir sobre el uso de fondos del Banco Central.

Este conflicto desatado entre el Gobierno de Cristina Fernández y el Banco Central argentino ha provocado una nueva oleada de fuga de capitales hacia Uruguay que ha creado un gran malestar en el Ejecutivo de Cristina Fernández. Los depósitos de argentinos en este país han seguido al alza y cerraron el año 2009 con una subida de un 20,1%, según los datos publicados por el Banco Central uruguayo (BCU). El diario de Argentina La Nación ha indicado que el mayor flujo de dinero se registra en las instituciones financieras instaladas en Montevideo.

Hace dos semanas Pablo Lavigne, analista de la agencia Datariskglobal, aseguraba a Americaeconomica.com que el temor por la insolvencia de las cuentas públicas en Argentina podría provocar una nueva salida masiva de divisas en los próximos meses. Los inversores argentinos han mostrado un mayor interés en colocar su dinero fuera de del país y diversificar sus ahorros, en la búsqueda de plazas que sean más seguras.

El pasado año 2008 se produjo la mayor fuga de capitales que se recuerda desde el corralito. La caída de las exportaciones y los conflictos políticos internos hicieron salir del país 23.096 millones de dólares (17.386 millones de euros), casi tres veces más que el pasado año y un 23% más que la cifra registrada entre el segundo semestre de 2001 y el mismo periodo de 2002.

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