La tecnología y las multilatinas

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La industria latinoaméricana crece y juega fuerte. Sobre todo en innovación. Tanto es así que basta con rascar un poco en la superficie verde del subcontinente para toparse con las multilatinas y su decidida apuesta por la tecnología como ventaja para competir. La industria latinoaméricana crece y juega fuerte. Sobre todo en innovación. Tanto es así que basta con rascar un poco en la superficie verde del subcontinente para toparse con las multilatinas y su decidida apuesta por la tecnología como ventaja para competir.

Y nuestra primera parada, como no podía ser menos, es la vedette en boca de todos: Brasil. Cierto, es un mercado que todavía no ha madurado, pero ello no ha impedido la aparición de verdaderos referentes mundiales en varios sectores.

Por ejemplo, Braksem es la mayor empresa petroquímica de las dos Américas por capacidad de producción, y la quinta en el mundo. En 2010, lanzó al mercado un nuevo biopolímero (polietileno “verde”, frente al convencional de origen petrolífero y utilizado en las bolsas de la compra, por ejemplo) que les permite retirar 2.5 toneladas cúbicas de CO2 de la atmósfera por cada tonelada cúbica de CO2 producida.

En el sector aeronáutico tenemos a Embraer, la tercera mayor empresa de aviones comerciales del mundo, y que recientemente alcanzó un acuerdo de colaboración con Boeing en investigación, eficiencia, y seguridad. Sin ir más lejos, ambas empresas se asociaron con la FAPESP (Fundación de Investigación Estatal de Sao Paulo) el año pasado para la creación de biocombustible para aviones.

Todo relacionado con otro segmento en el que las empresas brasileñas despuntan: la ingeniería agrícola. Ahí tenemos a Embrapa (Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária), empresa pública pertenenciente al Ministerio de Agricultura que se encarga exclusivamente de investigación en ingeniería agrícola (tanto animal como vegetal), y que en 2007 consiguió crear una planta de soja capaz de adaptarse a terrenos de ph ácido con la que Brasil podría convertirse en el mayor exportador de soja del mundo.

Pero no todo en el hemisferio sur de las Américas gira en torno a Brasil. Y si no, que se lo digan a México, sede de la quinta mayor empresa de telefonía del mundo por número de usuarios (246 millones en 18 países, para ser exactos), América Móvil, y de la cual es dueño Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes. Una empresa que presume de tener la mayor red de fibra óptica del mundo (la friolera de 290.000 km).

México también alberga la sede de la tercera mayor productora de cemento del mundo, Cemex, capaz de producir alrededor de 97 millones de toneladas de cemento al año a través de los 50 países en los que vende sus productos.

Pero Cemex es sobre todo famosa por sus innovadoras estrategias de negocio, como el proyecto “Patrimonio Hoy” de finales de los 90, y que abrió el mercado del cemento a multitud de familias pobres en México, o el reciente programa “Shift”, una plataforma inspirada en los medios sociales que permite el intercambio profesional de ideas entre sus empleados.

Shift ha supuesto un salto cuantitativo y cualitativo en la gestión interna de Cemex, reduciendo dramáticamente costes de ejecución y tiempo de implementación de proyectos.

Y la lista podría continuar: Mercado Libre y Grupo Financiero Galicia en Argentina (ambas cotizando en el Nasdaq), Codelco y Copec en Chile…pero lo cierto es que el tejido empresarial sudamericano es más potente de lo que aparenta. Cuidado, invasores… la lucha por el mercado en América del Sur puede ser más encarnizada de lo que parece.

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