Juntos en la batalla

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Argentina y Brasil establecerán mecanismos restrictivos conjuntos para evitar la entrada de capitales especulativos en sus mercados y combatir la inestabilidad cambiaria. Las medidas, que se tomarán a través de un acuerdo bilateral, llegan después de que los mediadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) hayan fracasado en su intento de que las grandes potencias mundiales aunaran posturas a este respecto. Argentina y Brasil establecerán mecanismos restrictivos conjuntos para evitar la entrada de capitales especulativos en sus mercados y combatir la inestabilidad cambiaria. Las medidas, que se tomarán a través de un acuerdo bilateral, llegan después de que los mediadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) hayan fracasado en su intento de que las grandes potencias mundiales aunaran posturas a este respecto.

Los funcionarios de los dos gobiernos han coincidido en la necesidad de realizar un diagnostico de los dos países. De continuar la apreciación del real brasileño y el peso argentino con respecto al dólar continua, podrían aplicarse decisiones conjuntas de mayor calado. Otros países como Japón, Perú o el propio Brasil ya han tomado medidas para evitar la apreciación en una situación que el ministro de Finanzas brasileño, Guido Mantega, ha calificado como de “guerra cambiaria”.

El ministro de Economía argentino, Amado Boudou, y la presidenta del Banco Central de la Republica Argentina, Mercedes Marcó del Pont, coincidieron en que el actual escenario externo, caracterizado por las bajas tasas de interés en las naciones industrializadas, continuará en los próximos meses, por lo que se mantendrá el alto flujo de ingreso de capitales hacia los países en desarrollo.

El FMI pidió que se deje funcionar al mercado. Sin embargo, no parece que Argentina o Brasil estén de acuerdo con la recomendación ante una situación que podría dañar con dureza sus economías al restar competitividad a sus exportaciones. El acuerdo para la adopción de medidas conjuntas se llevó a cabo este fin de semana en la cumbre del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en nueva York.

Antes de que se produjera este acuerdo, el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, ya anunció hace poco tiempo que se produciría un aumento de un 100% del impuesto sobre inversiones extranjeras a corto plazo en activos locales de renta fija, como medida para evitar la especulación. Mantega explicó que de este modo el llamado Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF), que tasa las inversiones especulativas realizadas por instituciones extranjeras pasaron de ser del 2 al 4%, lo que provocó que el real cayera medio punto.

El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha continuado por eso con su particular batalla contra la apreciación de su moneda. El último recurso empleado ha sido el aumento del 100% del impuesto denominado IOF, lo que significa que será más costoso para los inversores comprar bonos brasileños.

El impuesto fue introducido a fines del año pasado para ayudar a frenar los flujos de capitales y desalentar la especulación en los mercados financieros brasileños.

El aumento en el impuesto se considera necesario a causa de la presión que ejercen las recientes entradas de capital sobre el real brasileño, incluyendo la venta de acciones de la petrolera Petróleo, según ha informado Mantega. La apreciación del real perjudica a los exportadores de Brasil y de la industria brasileña fuerzas para competir con las importaciones a bajo precio, señaló.

Esta es la última medida que ha realizado el Gobierno brasileño en su intento de frenar el rally del real. Anteriormente, Lula ha contado con la ayuda del Fondo Soberano de Brasil. El Fondo ha recibido completa libertad para comprar ‘ilimitados dólares’ para hacer efectivo el objetivo de parar la apreciación de la divisa.

Y es que los especuladores financieros aprovecharon la insuficiente victoria de la candidata de Lula, Dilma Rousseff, en las elecciones brasileñas para mantener su pulso con el banco central del país. La necesidad de una segunda vuelta desalentó a los responsables políticos a tomar medidas para frenar al real, que tocó de nuevo su máximo de dos años frente al dólar.

Las constantes compras de dólares del banco central no lograron detener la apreciación del real brasileño, cuya situación con el éxito de la ampliación de capital de Petrobras. La entrada masiva de dólares en territorio brasileño, con la consecuente demanda de reales, ha provocado parte del rally de esta divisa.

Además de comprar divisas en el mercado local, el Gobierno determinó también que el Fondo Soberano pueda comprar y hacer colocaciones en moneda extranjera como una forma de contener el tipo de cambio.

La lucha contra la entrada de capitales especulativos se ha convertido estos últimos meses en un asunto de primer orden para los gobiernos de Brasil y Argentina. Ahora solo hay que esperar a ver la efectividad de los mecanismos restrictivos establecidos por estos dos países.

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