HidroAysén enfrenta a los obispos chilenos con Piñera

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Poco a poco, el megaproyecto HidroAysén, que prevé la construcción de cinco grandes presas en la Patagonia chilena para abastecer de electricidad el país y que supone la gran apuesta de la política energética del presidente Sebastián Piñera, ha ido encontrando el rechazo de la ciudadanía – un 74% de los chilenos se opone frontalmente –, de la oposición –que ha conseguido poner en marcha una comisión que investigue el proyecto– e incluso de la jerarquía católica, uno de los grandes apoyos de Piñera. En un momento complicado para el presidente, justo después de la dimisión de una de sus ministras, envuelta en un caso de corrupción, el proyecto pierde todos sus apoyos potenciales fuera del gobierno, lo que puede provocar consecuencias políticas y que la popularidad de Piñera se tambalee. Poco a poco, el megaproyecto HidroAysén, que prevé la construcción de cinco grandes presas en la Patagonia chilena para abastecer de electricidad el país y que supone la gran apuesta de la política energética del presidente Sebastián Piñera, ha ido encontrando el rechazo de la ciudadanía – un 74% de los chilenos se opone frontalmente –, de la oposición –que ha conseguido poner en marcha una comisión que investigue el proyecto– e incluso de la jerarquía católica, uno de los grandes apoyos de Piñera. En un momento complicado para el presidente, justo después de la dimisión de una de sus ministras, envuelta en un caso de corrupción, el proyecto pierde todos sus apoyos potenciales fuera del gobierno, lo que puede provocar consecuencias políticas y que la popularidad de Piñera se tambalee.

La seguridad energética es una de las obsesiones del gobierno de Sebastián Piñera, ya que Chile crece a un ritmo anual muy fuerte y se teme que el sistema no pueda seguir el ritmo. «Necesitamos una energía más segura, para no enfrentar riesgos de apagones, y más económica, porque hoy tenemos una energía muy cara, con la que sufren las familias y también el sector productor cuando tiene que competir», ha indicado Piñera para intentar dar argumentos favorables a HidroAysén.

Sin embargo, la especial sensibilidad de los chilenos hacia la Patagonia explica la férrea oposición que demuestran a un proyecto cuyo impacto sobre los ecosistemas de Aysén no parece del todo claro. En ese sentido, Matías Asún, director de Greenpeace Chile, en declaraciones a AmericaEconomica.com, señala que “el Estado no ha valorado lo suficiente el impacto en fauna y flora que tendrá en la Patagonia”, una de las reivindicaciones clave en las protestas que se han desatado en varias ciudades chilenas.

Lo cierto es que la ciudadanía chilena se ha movilizado para oponerse al proyecto. Según un estudio, un 74% de la población rechaza la construcción de las cinco presas y del tendido eléctrico necesario para trasladar la energía producida en la región de Aysén hasta Santiago de Chile, ya que consideran que el impacto ecológico es muy acusado. En efecto, las protestas contra el impacto ecológico y financiero han llevado a miles de ciudadanos a tomar las calles en jornadas de rechazo y manifestaciones que, según la oposición y las asociaciones ambientales fueron duramente reprimidas por el Ministerio del Interior, a cargo de Rodrigo Hinzpeter. Incluso el grupo ciberactivista Anonymous ha lanzado ataques informáticos contra las páginas Web del Ministerio de Energía y la Comisión Nacional de Energía, que han provocado la interrupción del servicio de sus páginas Web.

Esta semana misma semana fue la Conferencia Episcopal chilena la que ha propinado a Piñera un duro varapalo al mostrar públicamente su desacuerdo con el proyecto. A través de un comunicado, los obispos señalan que HidroAysén es “inaceptable” y que «una decisión basada sólo en intereses económicos es éticamente inaceptable y deplorable, porque constituye una mezquina burla de la sociedad». Al mismo tiempo, la oposición ha logrado que la Cámara de Diputados apruebe una Comisión Investigadora que rastree el polémico proceso de aprobación de HidroAysén en busca de irregularidades. Los primeros en comparecer serán el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, y el de Energía y Minería, Laurence Golborne, éste último el delfín del conservador Sebastián Piñera y posible candidato a las elecciones de 2012.

Al mismo tiempo, las acusaciones de conflicto de intereses se han sucesido entre ciudadanos y oposición. Golborne se ha apresurado a desechar cualquier sospecha de irregularidades en la aprobación de HidroAysén. «Yo tengo una hija que trabaja en una empresa eléctrica, una distinta, pero ella trabajaba allí antes de que yo fuera ministro. Yo soy una persona que no le debe nada a nadie y, por lo tanto, tomo mis decisiones de forma independiente. Y no me cabe duda de que el presidente Sebastián Piñera está en la misma condición», declaró a los medios el biministro de Energía y Minería, tajante.

La referencia de Golborne al presidente no es gratuita. Diversos medios chilenos se han hecho eco de las relaciones familiares entre Eduardo Morel, gerente de Colbún, empresa participante en el proyecto junto con Endesa, y director suplente de HidroAysén, y el mismo presidente chileno, Sebastián Piñera. Ambos son cuñados, lo que ha reforzado la sombra de sospecha que planea sobre el impopular proyecto.

A la espera de los resultados de la comisión aprobada por la oposición, es ahora un Comité de Ministros, en el que Golborne cuenta con dos votos al ser bi-ministro, el que tenga que decidir si el proyecto sigue en marcha.

Todo ello hace que el proyecto hidroeléctrico se tambalee y genere una fuerte controversia en la sociedad chilena. Una controversia que puede pasarle factura a un Sebastián Piñera cuya popularidad ha caído entre los ciudadanos y que afronta una potencial situación de desafección cívica si HidroAysén sale adelante.

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