Guerra comercial

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Argentina ha sumado un nuevo ‘enemigo’ comercial: la Unión Europea (UE). Un conflicto más, después de los que el país austral ha acumulado durante estos últimos meses con EEUU, Brasil y Uruguay por las trabas que ha impuesto a las importaciones del país. Los ataques que ha realizado últimamente el país a los inversores extranjeros, como con la nacionalización de la filial de Repsol (YPF), parecen afectar seriamente a sus relaciones con el exterior. Argentina ha sumado un nuevo ‘enemigo’ comercial: la Unión Europea (UE). Un conflicto más, después de los que el país austral ha acumulado durante estos últimos meses con EEUU, Brasil y Uruguay por las trabas que ha impuesto a las importaciones del país. Los ataques que ha realizado últimamente el país a los inversores extranjeros, como con la nacionalización de la filial de Repsol (YPF), parecen afectar seriamente a sus relaciones con el exterior.

La UE ha presentado una queja ante la organización Mundial del Comercio (OMC) contra las regulaciones argentinas a las importaciones, para así presionar a la presidenta Fernández de Kirchner que dé marcha atrás en sus políticas económicas.

Algunos funcionarios de UE, han asegurado que la nacionalización de YPF ha sido tan sólo la más reciente de una serie de medidas que el ejecutivo de Argentina continúa tomando y la “gota que ha colmado el vaso” aunque no puede incluirse en la queja por ni infringir las reglas de la organización internacional.

La queja, que la presentará la mismísima Comisión Europea, constará de varias fases. En la primera, la negociación, ambas partes contarán con 60 días para ponerse de acuerdo, de no lograrla la OMC actuará como juez que escuche los argumentos de todos. Este proceso podría durar años, en los que será posible apelar.

Si es la UE la que finalmente gana el caso, las reglas internacionales de comercio le permitirían imponer aranceles a los bienes argentinos, lo que será un fuerte impacto para el comercio del país latinoamericano.

Washington decretó en marzo una suspensión temporal de los beneficios arancelarios de los que gozaban las exportaciones argentinas hacia EEUU- Barack Obama, aprobó un ‘bloqueo’ de 60 días, para dar tiempo a Argentina a solucionar su contencioso con varias empresas del país norteamericano.

También hace unos meses, el gobierno de la brasileña Dilma Rousseff ya obstaculizó la entrada de coches argentinos, como respuesta a las barreras comerciales que había impuesto Argentina a los productos brasileños.

Esto supuso un duro golpe para el comercio argentino, ya que la venta de automóviles es uno de los principales negocios de las exportaciones a Brasil. Los expertos creen que las relaciones pueden llegar a deteriorarse y afectar a otros mercados importantes como el del trigo, vino, frutas y verduras.

Por otro lado, el ‘culebrón’ por el comercio entre Uruguay y Argentina tuvo a principios de año un nuevo capítulo. Los empresarios uruguayos los que presionaron al gobierno de José Mújica para que tomara medidas contra las trabas a las exportaciones que aplican sus vecinos.

Al final, el ejecutivo uruguayo accedió a crear una comisión mixta con los sectores empresariales afectados por los problemas con Argentina para analizar y estudiar la situación del comercio con el país.

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