Evo busca inversores en China

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En vista de que Evo no consigue que las petroleras internacionales vuelvan a instalarse en Bolivia, el mandatario, que viajará en agosto a China, tratará de cerrar acuerdos de inversión y comercio, entre ellos, la industrialización de un yacimiento de litio. Además de llenar las arcas públicas del Estado, mermadas por los escasos ingresos, el indigenista intentará hacerse con el favor del público, perdido en febrero cuando cayó al 32% en medio del descontento social por la subida del coste de los alimentos y un fallido ajuste en el precio de los combustibles, ‘el gasolinazo’, que atizaron protestas obligando al mandatario a derogar la medida. En vista de que Evo no consigue que las petroleras internacionales vuelvan a instalarse en Bolivia, el mandatario, que viajará en agosto a China, tratará de cerrar acuerdos de inversión y comercio, entre ellos, la industrialización de un yacimiento de litio. Además de llenar las arcas públicas del Estado, mermadas por los escasos ingresos, el indigenista intentará hacerse con el favor del público, perdido en febrero cuando cayó al 32% en medio del descontento social por la subida del coste de los alimentos y un fallido ajuste en el precio de los combustibles, ‘el gasolinazo’, que atizaron protestas obligando al mandatario a derogar la medida.

La visita que hará el boliviano a China, deja entrever la buena relación comercial que tienen ambas naciones. Bolivia posee poco más de la mitad de las reservas mundiales de litio en el Salar de Uyuni en el sudeste y el mandatario ha dicho que hará tratos con el socio que quiera industrializar el cotizado metal en territorio boliviano.

Multinacionales francesas, japonesas, coreanas y países como Japón, China e Irán han manifestado su interés en el metal boliviano. Las baterías de litio son usadas en teléfonos, reproductores digitales de música, ordenadores y tienen gran proyección en la industria de los coches eléctricos o híbridos, que contaminan.

China se ha convertido en un importante socio comercial de Bolivia. La compañía China Great Wall Industries Corporation es la encargada de fabricar el primer satélite boliviano que será puesto en órbita dentro de tres años, y ha tenido un coste de 339 millones de dólares (237 millones de euros). Además, en junio Bolivia concretó la compra de ocho aviones chinos de combate k-8, que reforzarán el control del espacio aéreo nacional y la lucha antidrogas.

Evo ha tenido que buscar otro tipo de inversores, ya que no consigue que las petroleras internacionales vuelvan a instalarse en el país. Los directivos de las empresas del sector de los hidrocarburos aún ven barreras para invertir en la extracción de gas y petróleo en el país. Hasta un ranking lo dice. La nación boliviana cayó un puesto, del 133 al 134, en la lista global de naciones sobre clima de negocios en la industria del oro negro. Si a esto le añadimos el momento en el que el presidente echó a las petroleras del país en 2006, hace que Bolivia se encuentre entre una de las regiones menos atractivas para los inversores.

No hay que olvidar que Evo no trató muy bien a las petroleras internacionales nada más llegar al Gobierno en 2006. El presidente mandó al Ejército boliviano a tomar los 56 campos petroleros de la región, que gestionaban Repsol y Petrobras. Pero, la realidad de las arcas públicas, mermadas por los escasos ingresos, obligó al ejecutivo a repensar el papel de las petroleras internacionales en el país.

El pasado mes de febrero, el presidente Evo Morales envió al representante de la petrolera pública del país YPFB, Carlos Villegas, a hacer un llamamiento a las principales compañías del sector para que vuelvan a invertir en Bolivia. El hecho tuvo lugar en el acto «Oil & Gas Latin America Summit 2011» en Río de Janeiro, donde Villegas presentó la nueva política de exploración de hidrocarburos en el país.

Este llamamiento tuvo sus frutos y el Gobierno comenzó a hacer negocio. En mazo, la argentina YPF, filial de la española Repsol, y la brasileña Petrobras han firmado un acuerdo con la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), para la exploración de hidrocarburos en seis áreas del sur de Bolivia.

Más recientemente, la compañía subsidiaria del grupo indio Jindal, Gas To Liquid International S.A.(GTLI), y la estatal YPFB han suscrito un contrato para invertir 72 millones de dólares (50 millones de euros) en exploración de gas y petróleo en varios territorios clave de Bolivia. El proyecto se iniciará en los próximos meses en las regiones de La Paz, Chuquisaca y Santa Cruz, consideradas por el Gobierno como potenciales para el descubrimiento de nuevos recursos gasíferos.

Pero el indígena también tiene otros asuntos pendientes, como el de recuperar el favor del pueblo. Gracias a Chávez el presidente boliviano, Evo Morales, ha recuperado parte de la popularidad perdida desde el pasado mes de diciembre, tras el intento de decretar el ‘gasolinazo’. En julio, la aprobación de Evo ha subido a un 48% gracias a las obras que ejecuta su plan ‘Bolivia cambia, Evo cumple’. Un programa financiado en gran medida por el Gobierno de Chávez. El constante ataque que recibe el boliviano por parte de los medios más conservadores del país, que según el mandatario tratan de vivir de las campañas electorales, ha supuesto un duro varapalo para un Evo que no levanta cabeza.

Entre los factores que han incidido en el repunte de 16 puntos, tras tocar fondo en febrero cuando obtuvo sólo un 32% del favor del pueblo, están las obras de infraestructura básica, carreteras y un popular bono para alumnos de escuelas públicas que ayudó a reducir la deserción escolar, según apunta la encuesta de la empresa Ipsos, Apoyo.

Los nuevos proyectos de infraestructura y educación, que forman parte del programa ‘Bolivia cambia, Evo cumple’, han sido financiados en gran parte por el Gobierno del venezolano Hugo Chávez. Este proyecto ha permitido a Morales ejecutar 4.000 obras por 290 millones de dólares (204 millones de euros) desde 2007, aunque se desconoce qué cantidad de la cooperación venezolana es donación y cuánto son créditos. No obstante, se sabe que Morales entrega los cheques de la ayuda chavista a los alcaldes en ceremonias públicas transmitidas por la televisión estatal.

Desde que fue elegido en diciembre de 2005, Morales logró en cinco procesos electorales por encima de 53% de los votos, un récord para Bolivia. En un referendo celebrado en 2008 alcanzó el 67% y fue reelegido en diciembre de 2009 con el 64% de los sufragios. Pero su popularidad se vino a pique en febrero cuando cayó al 32% en medio del descontento social por la subida del coste de los alimentos y un fallido ajuste en el precio de los combustibles que atizaron protestas obligando al mandatario a derogar la medida.

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