Entre inversiones y proteccionismo

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Brasil se mueve estos días entre anuncio de grandes inversiones y nuevas medidas proteccionistas. Se trata de su forma de proteger la producción nacional mientras se incentivan obras de gran calado que mejoren los ya excelentes datos de empleo que disfruta el país. Brasil se mueve estos días entre anuncio de grandes inversiones y nuevas medidas proteccionistas. Se trata de su forma de proteger la producción nacional mientras se incentivan obras de gran calado que mejoren los ya excelentes datos de empleo que disfruta el país.

Esta semana ha estado marcada en Brasil por dos grandes anuncios de inversiones multimillonarias, ambas financiadas desde el Gobierno o desde una empresa estatal, Petrobras. La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunciaba el día 17 en su programa semanal ‘Café con la presidenta’, la inversión de unos 12.300 millones de euros para mejorar el transporte urbano en las principales ciudades del país.

Las inversiones irán dirigidas a construir y ampliar redes de metro y tranvía, carriles exclusivos para autobuses y promover la integración de los diferentes medios de movilidad urbana. Sin embargo, no confirmó si esta inversión es nueva o ya estaba contemplada en el presupuesto general.

La mandataria argumentó que las ciudades del país estaban creciendo mucho y los brasileños dedicaban buena parte de su tiempo en traslados. Por ello, señaló la “necesidad de garantizar un transporte público de calidad, rápido, moderno, seguro y con precios accesibles, lo cual significa mejorar la vida de esas personas”.

“Garantizar el transporte público de calidad, rápido, moderno, seguro y con precios accesibles significa mejorar la vida de todas las personas. Obras como estas no saldrían del papel sin la participación del Gobierno Federal», destacó Rousseff.

Este anunció está relacionado con la crítica de la FIFA en cuanto al retraso de los trabajos para el Mundial de fútbol de 2014. De hecho, el nuevo plan de inversión incluye las doce ciudades que serán sede de la Copa de fútbol. La semana pasada, Rousseff visitó Curitiba y Porto Alegre en donde anunció un desembolso de 1.000 millones de reales (unos 412 millones de euros) en ambas ciudades para la construcción del metro.

Pero Petrobras no se ha quedado atrás. La mayor empresa de América Latina por beneficios ha anunciado una multimillonaria inversión en la región petrolera de Urucú, Brasil. La estatal celebra así el 25 aniversario del descubrimiento de crudo en dicha región, enclavada en el corazón de la selva amazónica.

La inversión, de 3.400 millones de dólares, irá destinada al desarrollo de la extracción y producción de gas y petróleo, así como a la mejora de las infraestructuras del actual complejo, informa EFE. Entre las nuevas estructuras, Petrobras planea la construcción de un gaseoducto de 140 kilómetros entre la reserva de Aracanga con el complejo de Urucú.

Urucú tiene una superficie de 342 kilómetros cuadrados y produce a diario cerca de 53.000 barriles de petróleo, casi 11.400 metros cúbicos de gas natural y unas 1.300 toneladas de gas para uso casero. Desde que los yacimientos fueron descubiertos en 1986, Urucú está considerada como una de las principales plantas petroleras del país, que da trabajo a unos 5.700 operarios los cuales sólo consiguen acceder a las instalaciones en avión debido a que se encuentran en medio de la mayor selva tropical del mundo.

Petrobras ha puesto ahora sus miras en la región de Itapiaranga, en este caso en la cuenca amazónica. «En julio iniciamos los estudios sísmicos de los terrenos. Todavía no hay una fecha determinada para concluir esos trabajos previos», ha asegurado el director general de la Unidad de Operaciones de la Amazonía, Luiz Ferradans. La exploración, para encontrar nuevas reservas en la zona, se alargará cerca de dos años.

Con una reserva de gas natural estimada en 52.800 millones de metros cúbicos, la planta de Urucú se transformó hace dos años al poner en funcionamiento un gasoducto de 661 kilómetros que permitió reducir en 1,2 millones de toneladas anuales los gases contaminantes emitidos en Manaos, la capital del estado del Amazonas.

«El gas natural es la mejor alternativa energética. Desde que se descubrió Urucú, el medio ambiente es un componente estratégico en nuestra gestión empresarial y una garantía de éxito», manifestó este lunes el gerente de operaciones de la base, Joao Roberto Rodrigues.

Mientras tanto, la política proteccionista en varios sectores económicos sigue vigente. La crisis económica mundial ha comenzado a afectar a la mayor economía latinoamericana, y como consecuencia, el país liderado por Dilma Rousseff ha iniciado una campaña de proteccionismo, cuyo principal afectado es Argentina.

El Gobierno de Brasil ha anunciado la imposición de licencias no automáticas al ingreso de duraznos (melocotones) de origen argentino. La Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) y la Cámara de Industriales de Productos Alimenticios le enviaron una carta a Eduardo Bianchi, secretario de Industria, en la que le informaron sobre la decisión de Brasil de restringir el ingreso de alimentos argentinos.

Esta medida se podía ampliar en los próximos días a otros alimentos, como la harina o el ajo.»La incorporación de los duraznos a la lista de productos con licencias está confirmada desde hace unos días, y nos comentaron que estudian incorporar el ajo y las harinas», precisó un empresario del sector al diario El Cronista Comercial.

Hasta agosto de este año, Argentina envió a Brasil 53.280 toneladas de ajo por 123 millones de dólares (89,% millones de euros) y 5.048 toneladas de duraznos por 4,7 millones de dólares (3,5 millones de euros), del total de 7.670 toneladas que el país vendió en el exterior.

Pero esta no ha sido la única vez que Brasil impone medidas proteccionistas a los productos argentinos en los últimos meses. Sin ir más lejos, el mes pasado el gobierno de Brasil empezó a aplicar licencias no automáticas al ingreso de chocolates, golosinas y galletitas. Esta decisión fue tomada ante el bloqueo de cerca de 4 millones de pares de zapatos brasileños en la frontera.

Los hombres de negocios argentinos están molestos con la actitud que está adoptando el Gobierno brasileño. “No hay antecedentes de que haya licencias no automáticas al rubro alimenticio. Hablan de integración y están haciendo todo lo contrario», afirman. También les preocupa la devaluación del real ya que encarece los envíos y fomenta las exportaciones desde Brasil.

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