Entre dos fuegos

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Seguramente, esta semana Rafael Correa, presidente de Ecuador, no habrá podido dormir tranquilo. Ha enojado a la prensa estadounidense por recibir al presidente iraní Mahmoud Ahmedinejad y a las organizaciones indígenas por las intenciones de realizar prospecciones mineras en el país. Seguramente, esta semana Rafael Correa, presidente de Ecuador, no habrá podido dormir tranquilo. Ha enojado a la prensa estadounidense por recibir al presidente iraní Mahmoud Ahmedinejad y a las organizaciones indígenas por las intenciones de realizar prospecciones mineras en el país.

El Washington Post ha criticado duramente al presidente ecuatoriano tras recibir en su país al máximo dirigente iraní. Lo ha definido como un autócrata seguidor del mandatario venezolano, Hugo Chávez, por lo que debería ser ignorado a nivel internacional. La publicación de EEUU ha añadido que la situación de la prensa ecuatoriana, controlada en su mayoría por el gobernante de Ecuador, debería ser inspeccionada por la Organización de Estados Americanos. El argumento principal contra el mandatario ecuatoriano ha sido su enfrentamiento con el diario de Ecuador, El Universo, que ha intentado clausurar el gobernante ecuatoriano al demandar al rotativo por una supuesta publicación de injurias sobre su persona.

El tabloide norteamericano señala como cómplice del presidente al imperio de medios de comunicación que ha formado Correa. Desde la jefatura de Estado y Gobierno ostenta, controla cinco canales televisivos, cuatro emisoras de radio, dos diarios y cuatro revistas.

Respecto al tema minero, Rafael Correa espera firmar en las próximas semanas dos grandes contratos con empresas mineras internacionales. Estos se enmarcarán dentro de los cinco megaproyectos que el Gobierno tiene previstos al sur del país.

Analistas económicos como Walter Spurrier, son partidarios del avance en este sector del país andino. Según Spurrier, Ecuador posee buenas reservas petrolíferas pero se agotarán en un corto lapso. Al haber estado rezagado Ecuador, respecto a los países de la zona, en términos de extracción de minerales, debería ser una estrategia a largo plazo del país.

El mayor obstáculo que tendrá Correa para avanzar en este tipo de políticas serán las organizaciones indígenas y sociales. Entre ellas, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), que opina que la minería a gran escala puede generar más perjuicios que beneficios a la comunidad. Para estos grupos protectores de la naturaleza, el modelo de extracción que destruye la naturaleza no da una respuesta a la humanidad. Les preocupa que las minas provoquen la contaminación del agua, un alto impacto ambiental y que afecten los derechos colectivos.

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