El presidente del Real Madrid ‘renueva’ sus empresas

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ACS busca fórmulas para rediseñar la estructura corporativa de sus filiales constructoras en un intento por recuperar la confianza del mercado, que ha perdido la fe en la compañía como consecuencia de su elevado endeudamiento y sus problemas para ejecutar las desinversiones programadas. ACS busca fórmulas para rediseñar la estructura corporativa de sus filiales constructoras en un intento por recuperar la confianza del mercado, que ha perdido la fe en la compañía como consecuencia de su elevado endeudamiento y sus problemas para ejecutar las desinversiones programadas.

En medio de estas dificultades, en el mercado se especula con el posible interés de ACS en fusionar dos de sus participadas: Hochtief y Dragados.

Los ingresos de Dragados cayeron un 11,3% el año pasado, hasta los 4.800 millones de euros, como consecuencia del deterioro del mercado doméstico, y una integración con Hochtief permitiría ampliar sus operaciones en el exterior, apoyada en la marca alemana. Florentino Pérez, de hecho, afirmó recientemente que el “futuro de Dragados está fuera de España”, porque tal y como pronosticó, el mercado local de la construcción seguirá degradándose.

La idea sería crear una nueva compañía, en la que ACS se asegurara el control, según aseguran fuentes financieras. El grupo que controlan los March y los Albertos cuenta con acciones de la firma alemana representativas de algo más del 49,14% de su capital social. Este porcentaje le otorga derechos de voto equivalentes al 53,6% del total al descontar los títulos en autocartera de Hochtief, que suponen el 4,46% de su capital. Otro 10% de la compañía alemana está en manos de Qatar y el 36,4% restante es ‘free float’. Ningún portavoz de ACS estaba disponible para hacer comentarios.

En los últimos meses el grupo que preside Florentino Pérez se ha visto muy presionado por su elevado endeudamiento y por las dificultades que tiene para llevar a cabo las desinversiones programadas. De hecho, su histórica posición al frente de las constructoras cotizadas por capitalización bursátil parece tener los días contados porque Ferrovial le pisa los talones.

La compañía que controla la familia Del Pino roza los 6.800 millones de euros de valor en Bolsa frente a los 6.900 millones de euros con los que ACS cerró ayer la sesión. Por lo tanto, a Ferrovial se sólo le faltan 100 millones para superar a la empresa de los March y los Albertos y arrebatarle el liderazgo de un podio que ha ocupado en las últimas décadas.

La cotización de ACS roza mínimos de siete años. Las pérdidas que acumula desde que comenzó el año rondan el 5,5%. Si cierra este mes en números rojos, la constructora firmaría su sexto trimestre consecutivo de caídas en el Ibex 35, un hecho sin precedentes en la historia de la empresa.

La deuda es el eterno problema de ACS. No sólo por su elevada cuantía (9.334 millones de euros a cierre de 2011), también porque algunos analistas creen que el grupo maquilla este dato valiéndose de tretas contables.

Credit Suisse recordó recientemente en un informe que no hay compradores para los parques energéticos de la presidida por Florentino Pérez, un hecho que podría obligarla a incluir en el balance anual la deuda asociada a estos negocios, que asciende a 3.700 millones de euros. De este modo, según cálculos del banco suizo, la constructora tendría que lidiar con la refinanciación de hasta 13.500 millones de euros a medio plazo si no llegan compradores a tiempo (algo que parece bastante improbable) y que podría ser muy complicado, sobre todo por el desinterés de los bancos extranjeros.

Otros expertos señalan también que ACS probablemente se verá obligada a aportar nuevas garantías sobre el préstamo que contrató para comprar acciones de Iberdrola por la caída del precio de la eléctrica en Bolsa.

La última vez que ACS refinanció deuda, los bancos acreedores exigieron a la cotizada el pago de Euríbor más 350 puntos básicos, según fuentes del mercado. Unas abultadas cifras que podrían crecer a consecuencia de la mayor restricción que las entidades crediticias han impuesto sobre la concesión de crédito.

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