El Gobierno chileno busca soluciones a la crisis energética

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El mandatario chileno, Sebastián Piñera, lucha contra la sequía y la dependencia hidroeléctrica del país. Tras anunciar esta semana un decreto preventivo para conseguir el ahorro energético, el Gobierno busca apoyo en Latinoamérica para paliar la escasez. En un año seco y cuando el resultado de la posible cooperación con sus vecinos no es segura, Chile se debate ente el desarrollo sostenible y el impulso de otras formas de energía. El mandatario chileno, Sebastián Piñera, lucha contra la sequía y la dependencia hidroeléctrica del país. Tras anunciar esta semana un decreto preventivo para conseguir el ahorro energético, el Gobierno busca apoyo en Latinoamérica para paliar la escasez energética. En un año seco y cuando el resultado de la cooperación con sus vecinos no es segura, Chile se debate ente el desarrollo sostenible y el impulso de otras formas de energía.

Cerca de un 65% de la energía chilena es de origen hidroeléctrico. Por lo que la sequía en el país ha provocado que la baja disponibilidad hídrica en la matriz del Sistema Interconectado Central (SIC), que abastece al 90% de la población, eleve el coste de generación energética, que en enero se cifró en 174 dólares (128,136 euros) por megavatio a la hora (MWS/h) Una situación que se mantendrá hasta mayo, mes en el que se prevé el inicio de lluvias.

Según datos del Banco de Crédito e Inversiones de Chile este contexto está perjudicando a las empresas del sector, como Endesa o Colbún, cuyas acciones están siendo castigadas. Sin embargo el índice Latibex, que reúne 32 valores latinoamericanos cotizados en euros en la bolsa de Madrid, marcó el pasado miércoles, 16 de febrero, un crecimiento del 1,11% a 37,47 euros para la eléctrica Endesa Chile.

La crisis energética ha tenido una rápida respuesta por parte del Gobierno chileno. Durante la semana pasada, el presidente Sebastián Piñera anunció una serie de medidas para evitar cortes. Ante el panorama de un año seco, el mandatario chileno busca la prevención y plantea reducir un 5% el uso de energía eléctrica en el país. Las medidas propuestas se basan en el ahorro del agua de los embalses a partir de una reducción en el consumo doméstico y de los edificios públicos. Así como una reducción, entre el 5 y el 10%, del voltaje, lo que no afectaría al consumo doméstico.

Sin embargo, el Gobierno no quiere depender únicamente del ahorro que pueda llevar a cabo el país y busca la cooperación de Latinoamérica para poder abastecer a la población de energía eléctrica.

La integración energética con sus vecinos es compleja y requiere un profundo estudio sobre su viabilidad técnica y económica. De ahí que se haya conformado un grupo de trabajo con Perú, con quien se plantea la cooperación de los sistemas eléctricos. Sin embargo, aunque los análisis aún estén en sus pasos previos, ya existen dudas sobre la posibilidad de que pueda existir un enlace de sus sistemas eléctricos. Cesar Butrón, presidente del Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional, que forma parte del grupo de trabajo, ha informado a la prensa local que la conexión bilateral entre los dos países no es posible por el momento. En su explicación insiste en que la zona sur de Perú, fronteriza con Chile, no dispone de la capacidad suficiente para transferir la energía que necesita su vecino y no existe, por el momento, la posibilidad de generar más electricidad.

Como por el momento la cooperación energética no parece viable, el Ejecutivo chileno ha planteado la posibilidad de comprar electricidad a otros países de la región. En este sentido, el presidente Piñera ha encontrado el apoyo de Paraguay, que se ha ofrecido a vender electricidad a las operadoras chilenas. Aunque el anuncio de esta transacción todavía no es oficial, la prensa local ya cifra la venta en 120 dólares por MWh ( 88,37 euros por MWh). Al no tener frontera con el país, la energía tiene que ser enviada en primer lugar a Argentina. La electricidad sería trasladada desde Paraguay hasta la represa binacionacional Salto Grande, entre Argentina y Uruguay, desde donde se llevaría hasta el norte de Chile, a la red enérgica de SING, donde el país tiene su principal conexión eléctrica con Argentina.

Sin embargo, esta operación también plantea numerosos problemas. Por un lado, la viceministra de Minas y Energía paraguaya, Mercedes Canese, ha señalado a la prensa del país que el problema chileno consiste en que precisan un flujo energético continuo y la infraestructura de Paraguay podría no tener capacidad suficiente para abastecerla. Por otro lado, a Chile se le plantean ciertas dificultades para trasladar la energía que obtenga de Argentina hasta el Sistema Interconectado Central chileno.

Frente a este panorama, Chile plantea la posibilidad de aplicar otras formas de generación eléctrica, como el carbón. En este contexto se enmarca el proyecto de la central termoeléctrica Castilla, propuesta por la empresa MPX del brasileño Eike Batista, que ha sido recientemente recalificado. En un principio el proyecto obtuvo la consideración de contaminante. Ahora la autoridad encargada de evaluar las condiciones sanitarias de la región ha considerado errónea la metodología que se empleó para la medición de sus emisiones y ha determinado otorgarle una nueva calificación, con la que podría obtener el permiso medioambiental para ponerse en marcha. Esta situación plantea un nuevo dilema al Gobierno chileno que se debate entre la defensa de un desarrollo sostenible para el medioambiente y el apoyo a centrales de energía que utilicen fuentes que no sean de origen hidroeléctrico.

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