La imagen de buen pagador de Venezuela, así como la necesidad de dólares en el país, han convertido la emisión de Bonos Soberanos con vencimiento en 2026 en un evento nacional. Pese a las reticencias de Barclays Capital, que no la considera oportuna, las páginas web de los principales bancos del país se colapsaron por la afluencia de clientes. La imagen de buen pagador de Venezuela, así como la necesidad de dólares en el país, han convertido la emisión de Bonos Soberanos con vencimiento en 2026 en un evento nacional. Pese a las reticencias de Barclays Capital, que no la considera oportuna, las páginas web de los principales bancos del país se colapsaron por la afluencia de clientes.
Este viernes se ha cerrado el periodo de adquisiciones de los Bonos. En esta ocasión, a diferencia de lo que ocurrió con los 2031, los compradores, principalmente empresarios con necesidad de adquirir dólares para acometer las importaciones de productos pagados en ese rubro, ya conocen que el reparto final puede incluir alguna trampa. En esa ocasión, gran parte de la emisión quedó en manos de las entidades públicas, un 60%.
La limitación principal, al menos en primera instancia, ha sido la de tener que hacer ofertas por encima de los 3.000 dólares, con un cambio de 4,30 bolívares fuertes por dólar. La demanda, en cualquier caso, será muy alta, pese a que el Gobierno de Hugo Chávez ha establecido un límite de 3.000 millones de dólares, que se superarán con creces.
Con un rendimiento del 11,75% y un descuento de 5%, el título está destinado a personas jurídicas y naturales. La fecha de liquidación de los títulos será a partir del próximo 21 de octubre, pese a lo cual, muchos tenedores ya han iniciado la negociación de contratos de compra-venta. No en vano, según publica elmunco.com.ve y en palabras del director de Econométrica, Ángel García Banch, recibirán, en sus cuentas en el exterior, entre 5,7 y 5,9 bolívares fuertes por cada dólar invertido.
La acogida del Bono 2026 tiene mucho que ver con la que ya cosechó el 2031. Entonces, JP Morgan, lo valoró como no “excesivamente atractivo” y aseguró que el sector público utiliza las emisiones de bonos para apuntalar el «insostenible tipo de cambio fijo» de 4,30 bolívares por dólar.
Ahora ha sido Barclays Capital quien se pregunta el motivo que puede haber llevado al Gobierno chavista a emitir en una situación de incertidumbre como el actual, que ha devenido en un deterioro del mercado internacional. Como consecuencia de este contexto, los Bonos 2026 han sido emitidos con descuento, algo que desde el banco de inversión no se ve con claridad, ya que recuerda que el sistema financiero nacional todavía parece tener la capacidad de absorber la emisión en moneda local.
Las críticas abiertas de ambas entidades no han impedido que los dos Bonos susciten un interés desmesurado en Venezuela. No en vano, la falta de dólares en el mercado es acuciante, y muchos ciudadanos y empresarios se ven obligados a acudir al mercado negro para adquirir los necesarios para continuar con sus negocios.
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El bono venezolano 2026, tras los pasos del 2031
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