El año ‘negro’ de Rousseff

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil
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Todo apunta a un 2015 negro para Brasil: contracciones económicas, mayor depreciación de su moneda, recortes… Así lo señalan los organismos internacionales, que consideran que se dará un gran shock externo que se traducirá en menor actividad industrial e ingreso de divisas. Todo apunta a un 2015 negro para Brasil: contracciones económicas, mayor depreciación de su moneda, recortes… Así lo señalan los organismos internacionales, que consideran que se dará un gran shock externo que se traducirá en menor actividad industrial e ingreso de divisas.

La prensa latinoamericana recuerda que en los últimos años el país presidido por Dilma Rousseff ha acumulado una serie de desequilibrios estructurales que han complicado el buen funcionamiento de su economía: el deterioro del resultado fiscal, la elevada inflación, la apreciación del real brasileño, el daño sufrido en la cuenta corriente y la creciente dependencia del ingreso de capitales, fueron elementos que moderaron su ritmo de crecimiento.

Después de ser reelegida Rousseff como presidenta del país, el nuevo ministro de Hacienda, Joaquim Levy, ha anunciado un plan económico que incluye un ajuste fiscal, un aumento de tasas para contener la creciente inflación y un aumento de las tarifas. Lo que supondrá que la economía brasileña no repunte tras el estancamiento de 2014.

Por si con esto no fuera suficiente, a los factores estructurales se le unen tres nuevos elementos que complican aún más el panorama para 2015: Petrobras, sus denuncias por corrupción y el recorte del plan de inversiones, una energía más escasa y cara por la sequía y sesgo más contractivo de la política económica.

Al unirse todo esto, según Mercado, las proyección de crecimiento por parte de los especialistas se traducen en una contracción del producto Interior Bruto (PIB) para este año.

La devaluación del real se suma a ello y complica el intercambio con otros países debido a la menor competitividad de las exportaciones.

Así las cosas, la economía brasileña no crecerá en 2015, pues ha acumulado diversos problemas estructurales a lo largo de los últimos año, lo que dificulta su buen funcionamiento.

Mientras que las medidas del ministro Levy, por su parte, podrían no ser muy bien acogidas por el Congreso, debido a que se trata de ajustes, recortes y otras medidas que tienen que ver con la austeridad.

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