El “amigo” americano

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El presidente estadounidense, Barack Obama, inicia mañana en Brasil su gira por América Latina, que también le llevará a Chile y El Salvador. Con motivo de la visita, la corporación Latinobarómetro ha publicado los resultados de un estudio sobre la imagen de EEUU en el subcontinente. Los datos confirman que Obama ha mejorado la percepción que tiene esta región hacia el país estadounidense, después de que la política exterior de su antecesor George Bush, la dejara maltrecha. El presidente estadounidense, Barack Obama, inicia mañana en Brasil su gira por América Latina, que también le llevará a Chile y El Salvador. Con motivo de la visita, la corporación Latinobarómetro ha publicado los resultados de un estudio sobre la imagen de EEUU en el subcontinente. Los datos confirman que Obama ha mejorado la percepción que tiene esta región hacia el país estadounidense, después de que la política exterior de su antecesor George Bush, la dejara maltrecha.

La publicación revela que Panamá, con un 62%, es la nación que más estima a EEUU, en cambio, Argentina sólo muestra un 4% de su afecto. No obstante, la población no olvida y Obama encara la gira en medio de fuertes protestas populares, en rechazo a la llegada del mandatario y a sus promesas incumplidas.

El inquilino de la Casa Blanca viaja al subcontinente con el objetivo de aumentar las oportunidades de negocio en una región en continuo crecimiento. El mandatario se ha comprometido a mejorar las relaciones con todos los países en términos de igualdad. Obama se embarca en esta misión en un momento de revueltas en Oriente Próximo, la crisis nuclear en Japón y los problemas económicos internos.

Como decíamos al principio, el informe publicado por Latinobarómetro, una ONG que realiza estudios de opinión pública en 18 países de América Latina, revela que hay un claro impacto de imagen con la llegada de Obama, hace ya dos años. EEUU comienza a recuperar el perfil perdido como consecuencia de la guerra de Irak y de la administración previa, comparada con la década de los noventa. Esta recuperación tiene cambios significativos entre 2009 y 2010, diferenciando los países en los cuales la buena visión se consolida y aquellos en los cuales es más volátil.

Latinobarómetro hizo una pregunta abierta entre 1996 y 2006 a 20.000 personas cada año en 18 países de América Latina: ¿Qué país del mundo cree usted que es nuestro mejor amigo? En el año 1996, el 33% de los latinoamericanos consideraba a EEUU como su mejor amigo, mientras que España y Japón se encontraban ambos con un 7%.

Una década después la distribución de amistad percibida mostró un resultado bastante diferente, el país estadounidense disminuye en 8 puntos, alcanzando un 25%, Japón baja a un 3% y España se mantiene en un 8%. En otras palabras, mientras España se mantiene como un buen amigo en la región, tanto EEUU como Japón disminuyen.

Desde que Barack Obama asumió el poder, hace más de dos años, América Latina ha esperado señales de Washington que indiquen una nueva actitud hacia una región que se siente ignorada por su poderoso vecino. El mandatario llegará a estos países donde muchos cuestionan lo que pueda ofrecer a este continente, que se siente cada vez más independiente.

El estudio presentó a los entrevistados una lista de problemas y se les preguntó si estos son o deberían ser prioridades de EEUU (2005), encontramos que hay dos problemas que la región tiene que no son percibido por el país estadounidense: reducir la pobreza y la creación de nuevos puestos de trabajo. Los latinoamericanos perciben que EEUU tiene como prioridad la lucha contra las drogas y el terrorismo, pero no así las prioridades de la región (pobreza y trabajos). Esta incongruencia en las prioridades principales esta en el corazón de las expectativas de la región hacia EEUU.

No obstante, dos años después, las relaciones siguen iguales, no se han producido progresos aparentes y una muestra es el estancamiento en la ratificación de los tratados de libre comercio pendientes con Colombia y Panamá, un asunto que probablemente salga a relucir durante la gira.

El desafío de Obama será convencer a los latinoamericanos sobre su compromiso de priorizar el comercio y la inversión, frente a una enérgica iniciativa de China por pisar fuerte en la región. Por ello, intentará recuperar el liderazgo económico en un continente en el que ahora afronta un renovado protagonismo de China.

A pesar del positivismo con el que Barack Obama asume el viaje por los tres países latinoamericanos, no es oro todo lo que reluce. En Brasil, movimientos sociales y sindicatos nacionales se unieron para criticar la visita del presidente, anunciando la celebración de protestas durante los próximos días. La organización campesina Movimiento de los Sin Tierra (MST), la organización social más grande de Brasil, se manifestará este viernes por el centro de Río de Janeiro.

Mientras, en Chile agrupaciones estudiantiles y de derechos humanos, junto al Colegio de Profesores nacional, convocaron una marcha contra Obama en rechazo a las políticas imperalistas de Washington, el actual belicismo contra Libia, el mantenimiento del bloqueo contra Cuba y la injusta prisión en EEUU de los cinco héroes cubanos.

Igualmente, en El Salvador también será rechazada su presencia, en particular por su apática posición con relación a impulsar una reforma de las leyes migratorias en su país. Miles de salvadoreños viven de las remesas de inmigrantes ilegales en EEUU, los que ahora temen ser expulsados como criminales.

Aunque la imagen de Washington ha mejorado en comparación con la era del presidente George Bush y Obama sigue siendo popular, los avances diplomáticos no se han materializado, al igual que las esperanzas de un significativo alivio del embargo que EEUU mantiene sobre Cuba desde hace más de 50 años o de una reforma de las leyes inmigratorias.

De cara a la gira que iniciará mañana el mandatario, el viceasesor de Seguridad Nacional para Asuntos Económicos de la Casa Blanca, Mike Froman, señaló que en vista del considerable progreso que la región latinoamericana ha registrado en la última década, es indispensable que EEUU participe en ese desarrollo, lo que supone un bienestar económico para la nación estadounidense.

El viaje es fundamental para analizar la relación crítica que América Latina juega en el futuro económico y de empleos en EEUU. La observación será esencial para la recuperación estadounidense.

Las exportaciones, tema clave. La gira representa sobre todo una cuestión de relanzar la economía estadounidense, sus exportaciones y el papel crucial que la región desempeña en el futuro de la economía y los empleos en EEUU.

En el caso de Brasil, las exportaciones se han doblado en la última década para alcanzar más de 80.000 millones de dólares (57.353 millones de euros) en el último año. La demanda de bienes de importación en ese país se ha triplicado en el mismo periodo, para llegar de los 47.200 millones de dólares (33.838 millones de euros) en 2002 a los 181.600 millones (130.193 millones de euros) en 2010.

Obama comenzará la gira en Brasilia, donde se reunirá con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y mantendrá un encuentro con empresarios. Según Froman, en la reunión con la presidenta brasileña, la primera entre ambos, Obama abordará asuntos como la cooperación en materia de energía, en particular en biocombustibles y sobre petróleo, dado que Brasil encara la perspectiva de convertirse en exportador neto.

EEUU también centrará su interés en la posibilidad de negocios en el área de las infraestructuras, ya que Brasil tiene previsto invertir cerca de 200.000 millones de dólares (143.385 millones de euros) de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos y el Mundial de Fútbol de 2014.

Tras su estancia en Brasilia, Obama partirá el domingo a Río de Janeiro, desde donde emprenderá viaje a Chile, la segunda etapa de su viaje. Allí, el presidente estadounidense tiene previsto reunirse con su homólogo Sebastián Piñera, con el que abordará la cooperación económica, y pronunciará un discurso sobre América Latina.

En El Salvador, Obama se reunirá con el mandatario Mauricio Funes para tratar sobre el desarrollo y la seguridad.

La gira tiene lugar en plena crisis nuclear de Japón y mientras se agudiza la violenta crisis Libia y el Congreso estadounidense trabaja sobre el presupuesto para evitar un cierre del gobierno federal.

Ésta será la primera visita del presidente Obama a América del Sur y a América Central, una región de amplia diversidad política y económica, y foco de una gran competencia global para inversiones, exportaciones e influencia.

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