El acierto de Correa

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Cuando Rafael Correa accedió a la presidencia de Ecuador, muchos se apresuraron a incluirle en la terna de mandatarios de la izquierda radical que componen Chávez y Evo Morales. Aun hoy existe quien se empeña en posicionarlo ahí. Sin embargo, economista por educación, el mandatario ecuatoriano ha demostrado saber cómo generar ingresos para el Estado. La renovación de los contratos con las petroleras que trabajan en el país, con una mejoría sustancial de beneficios para Ecuador, ha comenzado a dar los beneficios esperados. El ministro de Finanzas ecuatoriano, Patricio Rivera, se ha erigido esta semana como el portador de los datos económicos que certifican los aciertos de Correa. Cuando Rafael Correa accedió a la presidencia de Ecuador, muchos se apresuraron a incluirle en la terna de mandatarios de la izquierda radical que componen Chávez y Evo Morales. Aun hoy existe quien se empeña en posicionarlo ahí. Sin embargo, economista por educación, el mandatario ecuatoriano ha demostrado saber cómo generar ingresos para el Estado. La renovación de los contratos con las petroleras que trabajan en el país, con una mejoría sustancial de beneficios para Ecuador, ha comenzado a dar los beneficios esperados. El ministro de Finanzas ecuatoriano, Patricio Rivera, se ha erigido esta semana como el portador de los datos económicos que certifican los aciertos de Correa.

Según Rivera, el Estado ha cubierto, con los ingresos logrados y previstos gracias a los negocios acordados en enero y febrero, el déficit fiscal que había incluido en el Presupuesto para 2011, 3.700 millones de dólares.

“Virtualmente tenemos más de 4.000 millones de dólares cubiertos en ese ámbito,» ha asegurado el ministro. Pero ¿de dónde saldrá ese dinero? Principalmente de 3 lugares. Los organismos multilaterales, Corporación Andina de Fomento (CAF) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en primer término, China y el petróleo.

En las cuentas “virtuales” de Rivera se cuentan los ingresos que, terminados de negociar la pasada semana, provendrán del BID y la CAF. En total 1.200 millones de dólares este año. El presidente de la Corporación Andina, Enrique García, anunció el pasado 23 de febrero que esa entidad prestará entre 2.000 y 2.200 millones de dólares a Ecuador en los próximos tres años, mientras que el Banco Interamericano aportará 374 millones de dólares.

China, por su parte, también participará con un crédito similar, en este caso para financiar el proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair, por 370 millones. Pero no ha hecho solo eso. dentro de su política de compromisos con países de la OPEP que le ha llevado a firmar un contrato petrolero con Venezuela, alcanzó un acuerdo similar con Ecuador, país al que comprará petróleo por valor de 1.000 millones de dólares este año.

Y es que es el petróleo, y no otra cosa, lo que va a financiar tanto los créditos como, en definitiva, el déficit fiscal del Estado. El ministro de Recursos No Renovables, Wilson Pastor, aseguraba, en una entrevista al diario español “El País”, que por cada dólar que aumenta el precio del petróleo, Ecuador ingresa 46 millones de dólares más al día. Este hecho, si se da por veraz, en un contexto, a inicios de año, en el que el barril de Brent sobrepasa con creces los 76 dólares con los que fue confeccionado el presupuesto ecuatoriano, es la clave.

Lo cierto es que, como asegura Pastor, parece que “hay una ansiedad en el ambiente basada en una probabilidad de escasez de petróleo.” Hasta finales del pasado año, el Estado ecuatoriano lograba unos beneficios considerables de la venta del petróleo que las petroleras internacionales explotaban en el país. Sin embargo, teniendo en cuenta que la mayoría de esas empresas ya habían recuperado sus inversiones y que, bajo el punto de vista de la izquierda y del propio Correa, el petróleo en territorio ecuatoriano es propiedad del país, las reglas cambiaron de súbito.

Correa obligó a las petroleras que operaban en el país a renegociar los contratos de explotación. La mayoría alcanzó un acuerdo, pero algunas, como la brasileña Petrobras, decidieron abandonar el país. Gracias a esos nuevos contratos, que tuvieron la virtud de no paralizar la industria petrolera como ocurrió ne Bolivia, Ecuador comenzó a ingresar desde inicios de año, el bruto de los beneficios del petróleo, un 85% de los mismos. Las petroleras trabajan ahora para el Estado.

A excepción de algún altercado aislado, como el de la petrolera franco-británica Perenco y su socia estadounidense Burlington, que reclaman 400 millones de dólares (290 millones de euros) a Ecuador, después de que el país andino declarara la caducidad de sus contratos petroleros, todo ha funcionado a la perfección.

Los nuevos contratos son, sin duda, un acierto por parte del presidente Correa. Habrá que esperar para ver qué ocurrirá cuando deban acometerse exploraciones. Sin embargo, por el momento, todo parece marchar. Los más halagüeños aun confían en que la producción petrolera puede incrementarse hasta los 600.000 barriles diarios en 2013, desde los 508.000 actuales. De confirmarse, Ecuador comenzará a dejar atrás los problemas de financiación que lo han acuciado en los últimos años.

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