Agustín Casterns, presidente del Banco Central de México, ha manifestado su preocupación por “las instituciones no bancarias que están involucradas en el negocio hipotecario”, según confesó en una entrevista realizada con la publicación Central Banking. A pesar de que México tiene un sistema financiero muy sano, existe un punto negro en las pequeñas hipotecarias, o sofoles, que, tal y como ha publicado la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), han obtenido unas pérdidas de 272 millones de pesos (16,46 millones de euros) durante los nueve primeros meses del año. Un resultado considerablemente inferior al que publicaron en el mismo periodo del año pasado, en el que obtuvieron unos beneficios de 883 millones de pesos (53,44 millones de euros). Agustín Casterns, presidente del Banco Central de México, ha manifestado su preocupación por “las instituciones no bancarias que están involucradas en el negocio hipotecario”, según confesó en una entrevista realizada con la publicación Central Banking. A pesar de que México tiene un sistema financiero muy sano, existe un punto negro en las pequeñas hipotecarias, o sofoles, nombre con el que se conoce popularmente a las Sociedades Financieras de Objeto Limitado, cuya crisis se ha acentuado en los últimos meses.

Tal y como ha publicado la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), estas compañías han registrado unas pérdidas de 272 millones de pesos (16,46 millones de euros) durante los nueve primeros meses del año. Un resultado considerablemente inferior al que publicaron en el mismo periodo del año pasado, en el que obtuvieron unos beneficios de 883 millones de pesos (53,44 millones de euros).

Según los analistas consultados, la situación de crisis que viven estas sociedades puede deberse a que la crisis por la que atraviesan los mercados mundiales inyectara desconfianza en este sector. Las sofoles colocan dinero en el mercado para mantener sus recursos, con lo que pueden financiarse, lo que les permite realizar préstamos y seguir adelante con su crecimiento. Pero con la crisis, y su consiguiente desconfianza, el importe que pueden captar del mercado es más reducido, por lo que el resto de la cadena mengua.

Las sofoles, como hemos dicho antes, son compañías especializadas en la concesión de hipotecas. Es precisamente aquí donde radica su importancia, relacionada con el déficit de viviendas que vive México. Carlos González, analista de la entidad financiera mexicana IXE, explicó a Americaeconomica.com que las sofoles “son un intermediario que financian a las compañías constructoras y apoyan al cliente final”. Por lo que, “de no existir estas sociedades, el déficit de la vivienda en el país sería mucho mayor”.

A pesar de esta gran importancia, la participación de préstamos en el mercado de las sofoles, oscila sólo entre el 2% y el 3% del Producto Interior Bruto mexicano.

Estas sociedades se rigen por la Ley de Instituciones de Crédito, que les da la facultad de captar recursos provenientes de la colocación en el mercado de instrumentos de deuda inscritos en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios, y también pueden obtener financiación bancaria. Sin embargo, no tienen la posibilidad de captar recursos del público en forma de depósitos y cuentas de ahorro, y es aquí donde radica su principal diferencia respecto a los bancos. Y una de sus debilidades, según los analistas consultados por Americaeconomica.com.

Por otra parte, Agustín Casterns ha dicho que el sistema financiero mexicano ya cumple en líneas generales con los estrictos requerimientos de capital y coberturas contemplados en Basilea III, acuerdo que forzará a los bancos a más que triplicar, al 7%, su capital de calidad. Sin embargo, sí está preocupado por la presencia en México de algunos de los bancos más grandes e importantes del mundo, debido a los efectos que las nuevas regulaciones podrían tener en las casas matrices de esas entidades en sus países de origen.

El Comité de Basilea, que agrupa a los bancos centrales y reguladores financieros del G20, al cual pertenece México, acordó introducir de forma gradual una serie de requisitos más estrictos a los ratios de capital y liquidez de los bancos después de la severa crisis financiera del año pasado. Además, el G20 pactó que cerca de veinte de los mayores bancos deben ser supervisados más de cerca que sus competidores más pequeños, por su potencial de poner en peligro al sistema financiero global.

Los tres bancos líderes en México son el español BBVA, el estadounidense Citigroup y el británico HSBC. Por lo tanto, según la opinión de los analistas consultados, el hecho de que estas entidades estén obligadas a quedarse con más reservas de capital, podría disminuir su rango de crédito y hacer que tengan una menor actividad económica.

“A pesar de que el sistema financiero mexicano está en un buen estado, las leyes internacionales pueden afectar a la economía mexicana”, según las palabras de Carlos González.

Según los comentarios realizados por analistas mexicanos a esta publicación, gran parte de la población mexicana no está ‘bancarizada’, sino que realizan la mayor parte de sus transacciones en efectivo. Sin embargo, su penetración en la población ha avanzado mucho en los últimos años, en parte gracias a la ayuda de bancos como Compartamos.

Éste es un banco destinado a un nicho de mercado específico, marcado por una clase social baja. Tal y como han explicado los expertos del país a Americaeconomica.com, son bancos que dan créditos de poca cantidad a personas que no consiguen obtener financiación en los bancos tradicionales. Son, por lo tanto, entidades que favorecen el desarrollo social.

Por otra parte, existen los bancos tradicionales, que tienen todos una gran cantidad de activos y mucha presencia internacional, como Banorte, filial del español BBVA, el estadounidense Citigroup y el anglosajón HSBC. También se encuentra, entre ellos, el mexicano Banorte, que recientemente ha hecho pública su futura fusión con IXE, lo que convertirá al que será Banorte-IXE en el tercer banco más grande de México por activos.

Al margen de las entidades financieras, entre las sociedades que conforman el sector bancario mexicano se encuentran también las sofoles, sociedades orientadas al mercado hipotecario, y las Sociedades Limitadas de Objeto Múltiple, o sofomes, que, al igual que las primeras, no pueden captar recursos del público general, pero sí pueden otorgar otro tipo de créditos, de forma que están destinadas a diferentes objetos, como el sector automovilístico, por ejemplo.

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El abismo

Beatriz Velardiez

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