Draghi, nuevo presidente del Banco Central Europeo

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Los especuladores financieros han dado la bienvenida a Mario Draghi como presidente del Banco Central Europeo (BCE) con un buen susto a la banca italiana en la Bolsa, si bien el ataque venía de atrás. Desde principios de mes el sector había sido uno de los más penalizados en el mercado europeo de Seguros de Riesgo de Impagos de deuda (CDS en sus sigles en inglés), sobre todo Banca Popolare di Milano, después del batacazo electoral de Silvio Berlusconi en Milán. La inseguridad política generada a raíz de esta derrota en los comicios también se ha dejado notar en la prima de riesgo soberana. Los especuladores financieros han dado la bienvenida a Mario Draghi como presidente del Banco Central Europeo (BCE) con un buen susto a la banca italiana en la Bolsa, si bien el ataque venía de atrás. Desde principios de mes el sector había sido uno de los más penalizados en el mercado europeo de Seguros de Riesgo de Impagos de deuda (CDS en sus sigles en inglés), sobre todo Banca Popolare di Milano, después del batacazo electoral de Silvio Berlusconi en Milán. La inseguridad política generada a raíz de esta derrota en los comicios también se ha dejado notar en la prima de riesgo soberana.

El viernes Unicredit llegó a desplomarse un 8,9% e Intesa San Paolo un 7,2% en una sesión cargada de volatilidad, que obligó al regulador a suspender temporalmente la cotización del sector. La jornada ha estado cargada de rumores, como los que apuntan a que los bancos transalpinos tendrán que recaudar más capital para superar las pruebas de resistencia financiera en Europa o a un posible recorte del rating de la deuda soberana del país periférico.

La reunión que mantendrán en Basilea, los principales banqueros centrales del mundo en los próximos días, puede resultar decisiva, en este sentido. Para las entidades financieras europeas, casi sin excepción, la posibilidad de que su participación ‘voluntaria’ en el rescate griego pueda obligarles a otro proceso de recapitalización es una de las grandes incógnitas que ensombrecen el futuro a corto plazo.

Las caídas en los precios de las acciones de los grandes bancos italianos se han extendido también a otras entidades como Banca Popolare di Milano, Montepaschi y Banco Popolare sufrieron recortes de entre el 2% y el 3%, inferiores a los que registraron los dos grandes a su vuelta al parqué, que se situaron en el 5%. Las caídas también se extendieron al resto de bancos en Europa, como las del 3,5% que registró Natixis y las del 2,5% de Lloyd’s.

Las hostilidades del vienes tenían lugar después del fuerte batacazo del jueves. Y casi por sorpresa porque los mercados amanecieron con los ánimos renovados, pero la oleada de ventas que se desató sobre la banca italiana borró de un plumazo el optimismo.

Los analistas no se ponen de acuerdo para ofrecer una explicación a lo sucedido. Algunos creen que esta caída puede ser una especie de advertencia de ciertos gestores anglosajones de fondos a Draghi, para que los tenga en cuenta en su nueva etapa como máximo responsable del BCE.

Otros creen que el repunte de la prima de riesgo italiana, que ha alcanzado hoy los 200 puntos básicos, está detrás. En este caso, los expertos explican que este hecho ha generado órdenes conjuntas de venta sobre la banca para aligerar la exposición a Italia sin tener en cuenta los precios.

Y todavía hay más versiones. Como la que atribuye al desplome a un efecto retardado al anuncio de ayer de Moody’s, que puso en perspectiva negativa a 13 entidades italianas y que advirtió de posibles revisiones sobre otros 16 bancos.

Sin embargo, la que tiene más peso en la prensa italiana es la que apunta a que la Autoridad Bancaria Europea podría ampliar los riesgos planteados en los test de estrés a la banca europea, lo que podría perjudicar a las entidades italianas. De la simulación de un recorte de pagos de deuda soberana periférica del 20%, tal como se había planteado inicialmente, algunos hablan ya del 50% a causa de las cada vez mayores dificultades a las que se enfrentan las finanzas griegas y de otros países de la periferia del euro.

Los más dañados por esta posibilidad serían Intesa Sanpaolo y Unicredit, únicas entidades italianas con una exposición relevante a la deuda helena. El primero tiene 828 millones de euros y el segundo 801, según un informe reciente de UBS. Sin embargo, estos cambios no harían caer a ambas firmas de un ‘core capital’ de 10 puntos básicos, por lo que hay quien busca otro frente a quien culpabilizar de la volatilidad de la sesión.

Intesa concluyó ayer la ampliación de capital por importe de 5.000 millones de euros que anunció en abril.

El objetivo de esta operación es reforzar su capital para cumplir las exigencias de Basilea III, una ‘sugerencia’ que el propio Draghi hizo a las entidades trasalpinas como máximo responsable del Banco de Italia.

Además hoy, el miembro del Consejo del BCE, el español José Manuel González-Páramo, ha dicho que “a pesar de las señales de recuperación, la crisis se mantiene y no se ve un fin inmediato”. También ha recordado que Eurozona sigue en el epicentro de las tensiones sobre los mercados financieros globales.

Páramo también se ha despachado con la posibilidad de que el BCE suba los tipos al 1,5% el próximo mes de julio. “La política monetaria de la Eurozona ha comenzado ya un proceso de normalización, por lo que las actuales tasas son todavía acomodaticias al corto plazo”.

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