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Real brasileño
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El real brasileño ha perdido el pasado jueves lo poco que había conseguido avanzar a lo largo de la semana y ha cerrado la negociación con caídas del 2,43% hasta los 3,29 dólares, lo que supone su caída más pronunciada desde el 1 de abril de 2003. El real brasileño ha perdido el pasado jueves lo poco que había conseguido avanzar a lo largo de la semana y ha cerrado la negociación con caídas del 2,43% hasta los 3,29 dólares, lo que supone su caída más pronunciada desde el 1 de abril de 2003.

Tal y como ha informado la consultora de mercado CMA, el real ha llegado a caer hasta las 3,3 unidades por cada billete verde, aunque se ha recuperado un poco antes del cierre, tal y como señala la Agencia NAy recoge sitioandino.com.

La moneda de Brasil se encuentra bajo presión, y no solo por la fortaleza del dolas en los mercados internacionales, sino también por el complejo ambiente político en el que se encuentra el país presidido por Dilma Rousseff estos días en el que, precisamente, se toman las calles para movilizarse contra su Ejecutivo.

La dimisión el pasado miércoles del ministro de Educación, Cid Gomes, ha avivado más el fuego, pues antes de irse acusó al Congreso y a sus legisladores de ser unos “extorsionadores y unos oportunistas”.

Ignacio Crespo, analista de la consultora Guide Investimentos, ha manifestado que hay varias razones por las que ha ocurrido esto. “El dólar se ha mostrado un poco más fuerte y en Brasil la salida del ministro de Educación ha renovado los temores en el mercado”. Desde su punto de vista, “la cuestión política es muy incierta, el Gobierno aún está muy débil, con poca fuerza para negociar”.

El jefe de cambio de la corredora Intercam, Jaime Ferreira, ha coincidido con su colega y ha manifestado en el sitio de noticias G1 de Globo que el “coste político es cada vez más alto y al mercado no le gusta eso”.

Además, el Ejecutivo tiene que tomar una serie de medidas de ajuste fiscal, cruciales para encauzar la economía del país y ordenar las cuentas que necesita la aprobación del Congreso.

El real había avanzado los tres primeros días de la semana tras la movilización del pasado domingo, que llenó las calles de personas que se quejaron contra las decisiones del Ejecutivo brasileño. El escándalo de corrupción en la estatal Petrobras y la petición de dimisión de la mandataria se hicieron oír durante la movilización.

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