Dilma y las tabletas

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El Gobierno brasileño aspira a diseñar un modelo económico que no este sólo basado en la exportació de materias primas. La tecnología, puede ser una buena opción y la presidenta Dilma Rouseff ha dado los primeros pasos para impulsar una industria propia que a largo plazo pueda competir con China y la India. El Gobierno brasileño aspira a diseñar un modelo económico que no este sólo basado en la exportación de materias primas. La tecnología, puede ser una buena opción y la presidenta Dilma Rouseff ha dado los primeros pasos para impulsar una industria propia que a largo plazo pueda competir con China y la India.

El pasado mes de octubre la mandataria, dispuesta ha atraer el mayor número de fabricantes de tabletas a su país, decidió firmar un proyecto que disminuía los impuestos de los dispositivos móviles producidos en territorio brasileño. Pero además de esta medida la gobernanta, para asegurarse la llegada de las productoras, alcanzó un acuerdo con la empresa taiwanesa Foxconn para producir iPhones a un costo menor que en otras regiones.

Estos juguetes electrónicos acaparan toda la atención de los brasileños que lideran el uso de las tabletas en América Latina. El 60% de las páginas Web visitadas en el país suramericano son vistas desde estos ordenadores portátiles. Además, según una encuesta realizada durante las fiestas navideñas, más de la mitad de los ciudadanos esperaban tener de regalo uno de estos aparatos.

El interés por atraer a los productores de tabletas es tan grande que algunas zonas del país se enfrentan por el control de estas industrias. Un ejemplo de ello el conflicto que ha surgido tras el anuncio del estado de São Paulo de incentivar fiscalmente a las productoras de tabletas en su demarcación. Una medida criticada por la zona franca de Manaos, en la región del Amazonas, por poder ocasionarle la pérdida de cinco proyectos de producción de dispositivos valorados en 185 millones de reales (85 millones de euros) y 300 puestos de trabajo.

El control por acaparar el mayor número de industrias tecnológicas, ya sean teléfonos inteligentes o tabletas electrónicas, es primordial para los gobiernos latinoamericanos. Brasil ha iniciado su carrera por colocarle en la mejor posición de producción electrónica. Ahora habrá que esperar a si el resto de los estados suramericanos deciden apostar por las tabletas.

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