Desgaste político

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El líder opositor venezolano, Henrique Caprles, parece haber perdido parte de su empuje tres meses después de las elecciones. Así lo comenta el diario español El País, que señala que gran parte de sus simpatizantes le acusan de no haber salido aprovechar el empuje obtenido en los comicios de abril. El líder opositor venezolano, Henrique Caprles, parece haber perdido parte de su empuje tres meses después de las elecciones. Así lo comenta el diario español El País, que señala que gran parte de sus simpatizantes le acusan de no haber salido aprovechar el empuje obtenido en los comicios de abril.

Según este entorno, Capriles no ha sido capaz de provocar cambios en el modelo chavista. Sin ir más lejos, los analistas políticos Fausto Masó y Luis García criticaron hace poco en dos artículos la estrategia de la oposición para manejar la crisis política venezolana.

En el artículo del primero de ellos, el especialista sentenciaba: “Maduro se está convirtiendo en una mala costumbre, pero las malas costumbres son eternas, mientras el espacio en los medios de la oposición le ocurre como a la piel de zapa de Balzac, se achica”.

Mientras que García decidió dar un paso más y ser un poco más directo al preguntarse hacia donde se dirige Henrique Capriles Randonsky. Para él, “la oposición no tiene objetivo estratégico definido y parece entrampada”.

Aunque no son los únicos, y así lo comenta el rotativo del Grupo Prisa, que señala que buena pare de los antagonistas del Gobierno se preguntan si su líder no habrá dilapidado la oportunidad de conseguir cambios en el chavismo, pues si realmente creía que les habían arrebatado la victoria, ¿por qué no continuó presionando en la calle hasta obtener lo qué quería?

El 17 de abril Capriles convocó a sus seguidores a acudir hasta el Consejo Nacional Electoral para solicitar un recuento de votos, en las calles la oposición se desvivía por intentar darle la vuelta al resultado, pero hubo heridos, lo que hizo que las movilizaciones se relajasen.

A día de hoy, el opositor parece apagado, Maduro se ha fortalecido y dirige un Gobierno con sus propias señas de identidad, el reclamo del conteo de votos ha quedado en el olvido y la oposición parece haber vuelto a una rutina que se confunde con indiferencia.

El “pasotismo” de Capriles y sus seguidores parece haber conseguido más de lo que se podría esperar a priori, pues el Gobierno se ha unido más que nunca. Ya lo decía Masó en su artículo: “Cabello no conspira para sacar a Maduro del poder y ambos se han hermanado, porque la salida de uno o del otro, significaría el fin de ambos”.

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