Desacuerdos

Michelle Bachelet, presidenta de Chile
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La propuesta estrella de la presidenta Michelle Bachelet, la reforma educativa, no está recibiendo apoyo por parte de los estudiantes. De hecho, ayer, miles de ellos salieron a las calles de Santiago de Chile para pedirle a la mandataria y al Parlamento que reconsideren esta iniciativa. La propuesta estrella de la presidenta Michelle Bachelet, la reforma educativa, no está recibiendo apoyo por parte de losestudiantes. De hecho, ayer, miles de ellos salieron a las calles de Santiago de Chile para pedirle a la mandataria y al Parlamento que reconsideren esta iniciativa.

El plan para reformar el sistema educativo fue la baza que llevó a la mandataria hasta la presidencia, pues desde hace tres años, los chilenos han apostado persistentemente por cambios, aunque parece ser que no por los propuestos por Bachelet.

Muchas son las criticas que los chilenos tienen de la reforma, aunque la que más llama la atención es la que pone el énfasis en el esfuerzo por congratularse con los estudiantes y mantener controladas las manifestaciones en el arranque de su reforma.

Los jóvenes no están dispuestos a detenerse, y por ello muestran su fuerza una y otra vez. El Ejecutivo, por su parte, es consciente de las complejidades de la respuesta e intenta tomar aire e intentar ordenar el confuso escenario.

A pesar de que la reforma recoge las demandas de los movimientos estudiantiles, tiene puntos de controversia. Según Juan Eduardo García-Huidobro, académico de la Universidad Alberto Hurtado, este plan “pretende combatir la desigualdad educacional, la segregación y la crisis de la educación pública, a lo que se añade como desafío una gran deuda de calidad”.

Sobre todo, ha comentado también, “busca desmontar un modelo creado en los 80: Pasar de un sistema educativo que ha estado regulado principalmente por mecanismos mercantiles, a una regulación estatal de la educación que la sitúa como un derecho social, que debe llegar por igual a todos y todas con independencia de su situación social, étnica y del lugar del país que habite”.

“Aunque los fines son claros, la regulación presenta complejidades políticas y técnicas difíciles de administrar”, ha señalado igualmente el académico. De hecho, tan complicado ha sido que ha habido varias reuniones del Ejecutivo.

La presidenta se reunió el martes 5 de agosto con los principales dirigentes de su conglomerado en un encuentro en el Palacio de Cerro Castillo de Viña del Mar, a 120 kilómetros de Santiago.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA