Crispación continuada

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La crisis de abastecimiento en Venezuela se vuelve insoportable por momentos. El presidente del país, Nicolás Maduro, ha culpado del problema a los empresarios, por colocar pocos cajeros, de ahí la necesidad de recurrir a la milicia. La crisis de abastecimiento en Venezuela se vuelve insoportable por momentos. El presidente del país, Nicolás Maduro, ha culpado del problema a los empresarios, por colocar pocos cajeros, de ahí la necesidad de recurrir a la milicia.

La semana pasada, como recoge el periódico El País, el mandatario venezolana denunció que la falta de cajeros forma parte de un plan para generar un estallido social. A ello agregó que las gerencias de los supermercados ordenaban no colocar los productos en las estanterías para que diese sensación de mayor desabastecimiento.

El mandatario ha tirado balones fuera, en lugar de reconocer que las largas filas tienen que ver con la ley de la nueva Ley del Trabajo, que obliga al jefe de tienda a garantizar dos días de descanso continuo al personal y un máximo de 40 horas laborales a la semana.

Aunque la idea (a priori) era que se contratase más personal, el tiro le ha salido por la culata al Ejecutivo, ya que los empresarios se han ajustado a la nueva realidad con menos trabajadores.

La conclusión de todo esto es que son los clientes los que pagan los platos rotos, ahora con grupos civiles que pueden estar armados. Así lo ha señalado García Plaza, jefe del Órgano Superior de la Economía, que ha sido quien ha anunciado la incorporación de la milicia bolivariana.

Desde hace un tiempo, Nicolás Maduro parece hacer un esfuerzo por apostar por los productos nacionales, en medio de un control de cambio de divisas que lleva más de una década vigente.

Para acabar con esta práctica y seguir con el plan proyectado desde 2007, cuando el presidente Hugo Chávez anunció su interés en acercarse al socialismo, se han producido ciertos cambios. De hecho, el Estado exige a los empresarios unos trámites que ralentizan e impiden en muchos casos la importación de determinados productos o materias primas.

Antes de tramitar las divisas a precios preferenciales ante Cadivi, el órgano regulador, el importador debe presentar un Certificado de No Producción Nacional y solvencias del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y del Ministerio del Trabajo. Lo que complica todo, y parece que va para largo.

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