Crisis en Venezuela

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
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La hora de rectificar ya pasó, pero solo constitucionalmente el pueblo podrá encontrar el camino para corregir los entuertos, de otra manera sería un suicidio. Sumar esfuerzos para salir de la crisis es prioridad en el país. La hora de rectificar ya pasó, pero solo constitucionalmente el pueblo podrá encontrar el camino para corregir los entuertos, de otra manera sería un suicidio. Sumar esfuerzos para salir de la crisis es prioridad en el país.

No hacer nada o aparentar no hacerlo es parte de una acción. Esto lo digo porque la tesis de que el Gobierno no hace nada ante la crisis económica es falso, sólo aparenta no hacer, pero esa apariencia sigue favoreciendo a los que durante los dos últimos años se han acomodado en torno a las reglas cambiarias actuales y ante el criterio de asignación de las divisas para la importación.

Lo anterior implica una política que, desde un modelo revolucionario, es a todas luces contrario a cualquier transformación necesaria, y aún más ante la terrible crisis económica y social que vivimos. La escasez, inducida o no, la ausencia de fiscalización de los precios regulados, el bachaqueo, el tráfico de papel moneda, la devaluación no formal de la moneda, etc., benefician a algunos que estimulan seguir por este camino. Y el gobierno secunda esta acción, de espaldas al beneficio de las mayorías.

Chávez siempre privilegió en sus políticas la protección a aquellos que viven de su trabajo, pero hoy es muy claro que el gobierno de Maduro decidió privilegiar a aquellos que viven del trabajo de otros.

Ante tal magnitud de la crisis, el Gobierno prefiere pagar el costo político antes que generar una rectificación que conduzca a alguna salida, lo que termina ratificando que no se está trabajando para las mayorías, sino para unas minorías anónimas, muy bien conectadas con las cúpulas de poder.

Esperar aplicar medidas económicas hasta después de las elecciones parlamentarias, no sólo traerá consecuencias electorales posibles. En verdad, lo más grave son los procesos de deterioro de nuestro aparato productivo y del estímulo a la inversión nacional además de lo medularmente definitivo: la depauperación de los salarios de todos los venezolanos, que nos pone en situación casi absoluta de dependencia de los recursos del Estado, quebrado además por la caída del precio del barril de petróleo, entre otras cosas.

Lo curioso, es que este costo político será compartido con la oposición, ya que por omisión o incapacidad permanente de convertirse en una referencia alternativa, pagará las consecuencias de su propia ineptitud, siendo cómplice del gobierno de Maduro, lo que al final permite comprender la existencia del pacto cupular de subsistencia electoral, por lo menos hasta el 6 de diciembre.

Para el Gobierno de Maduro la hora de rectificar ya pasó, pero solo constitucionalmente el pueblo podrá encontrar el camino para corregir los entuertos, de otra manera sería un suicidio. Sumar esfuerzos para salir de la crisis es prioridad en el país: una auditoría pública y ciudadana, redefinición del pago de la deuda externa, reactivación del aparato productivo de las pequeñas y medianas empresas, diversificación de la economía y consolidación, mayor eficiencia y transparencia en los procesos de asignación de divisas y tasa cambiaría, además de una mayor y mejor democracia participativa y protagónica son los elementos determinantes para generar los cambios que necesita el país.

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