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Iberia y British Airways (BA) han confirmado esta semana su esperada fusión, que dará lugar a la tercera aerolínea mundial por ingresos. Y ambas firmas salen ganando, especialmente por la potencia que mantiene la compañía presidida por Antonio Vázquez en el mercado latinoamericano. Iberia y British Airways (BA) han confirmado esta semana su esperada fusión, que dará lugar a la tercera aerolínea mundial por ingresos. Y ambas firmas salen ganando, especialmente por la potencia que mantiene la compañía presidida por Antonio Vázquez en el mercado latinoamericano.

Así lo recordaba ayer el consejero delegado de BA, Willie Walsh, al explicar que el uso de Madrid como centro de operaciones entre Europa y Latinoamérica descongestionará a Heathrow, y evitará el tránsito por Miami, la puerta hasta ahora entre EEUU y el sur de América, cuyo funcionamiento era, según sus propias palabras “poco óptimo”.

Iberia ha conseguido mejorar su posición en la integración con British Airways. Ambas compañías negocian una fusión “entre iguales”, en la que la ecuación de canje del nuevo grupo será previsiblemente del 45% para la española y de un 55% para la británica.

Un reparto que difiere del que se barajó en un principio. Tras más de un año desde que se anunciara, los pasos para la fusión Iberia-British Airways han seguido por un camino tortuoso en el que los principales escollos para el éxito de la operación han sido el fondo de pensiones de la británica (que acumula ya un déficit de 2.100 millones de libras (3.100 millones de euros) y las discusiones sobre la ecuación de canje.

Las reacciones a la operación no se han hecho esperar, especialmente entre los rivales del nuevo gigante de las aerolíneas. Ryanair ha repartido un comunicado de prensa en el que incluso llega a afirmar que “Iberia y BA son dos borrachos que intentan aguantar en pie”.

Es cierto que la dura competencia en el sector ha motivado esta integración, pero estas declaraciones dejan entrever que Ryanair ve amenazada su posición en el mercado, algo que podría mitigarse con la compra de la también irlandesa Air Lingus, donde la compañía de bajo coste posee un 29% y de la que proviene el actual consejero delegado de British.

Ryanair intentó adquirir hasta en dos ocasiones esta compañía, pero en ambas el Gobierno irlandés la bloqueó.

Hoy, aprovechando el nuevo escenario y haciendo una analogía con su frustrada operación, ha reiterado sus intenciones de hacerse con Air Lingus porque “es obvio” que para competir en el mercado europeo “necesita un socio fuerte y estable”, como Ryanair.

Otra de las reacciones que más preocupaba era la de los sindicatos españoles, que sin embargo se mostraron satisfechos con la fusión entre las dos compañías, que creará la tercera aerolínea mundial por ingresos.

UGT destacó en una nota de prensa “los beneficios que reporta esta integración y que consolida a Iberia en un mercado cada vez más competitivo y especialmente agitado por el impacto directo de la crisis económica, que se está haciendo notar en las multimillonarias pérdidas que están sufriendo todas las empresas del sector”.

Para CCOO la operación es “una buena noticia”, dada la complementariedad de la actividad de ambas compañías, y apuntó también que si la sede social permanecerá en Madrid será “importante”, ya que es un tema “trascendente”.

Las principales preocupaciones de los trabajadores españoles eran la continuidad del empleo, sus condiciones y el desarrollo de las líneas de negocio de Iberia (mantenimiento, handling y vuelo) y la salvaguarda respecto al fondo de pensiones de British Airways.

Sin embargo, “estos tres aspectos han quedado garantizados si atendemos a las explicaciones transmitidas en la reunión mantenida en la mañana de hoy entre la presidencia de Iberia y los sindicatos”, apunta UGT en una nota de prensa. Los sindicatos españoles están satisfechos, pero no los británicos.

El sindicato Unite, mayoritario en el sector de la aviación del Reino Unido, condicionó hoy su apoyo a la fusión a que ambas compañías se reúnan con los respectivos sindicatos nacionales y se comprometan a mantener los puestos de trabajo existentes. Así lo aseguró hoy el responsable de aviación civil de Unite, Steve Turner, quien explicó que el sindicato ha solicitado al consejero delegado de BA, Willie Walsh, una reunión con carácter “urgente”.

Antonio Vázquez, presidente de Iberia, dijo que espera que la CNMV exima al nuevo grupo de lanzar una OPA sobre el 100% de Vueling, donde la aerolínea española de bandera es su primer accionista. Iberia espera convencer al regulador bursátil de que el objetivo de la operación no es la toma de control de la compañía, sino completar una fusión estratégica.

Vázquez también ha asegurado que los accionistas de Amadeus, la central de reservas de viajes, sacarán a Bolsa el 30% de la compañía en el primer trimestre de 2010. Sin embargo, ha advertido, que las plusvalías que genere esa operación no se destinarán a repartir dividendo entre sus accionistas.

Un día después de anunciar su fusión con BA, Iberia comunicó al mercado unas pérdidas de 181,9 millones de euros en los nueve primeros meses del año, frente a las ganancias de 51,1 millones de euros que registró en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, estos resultados han sido mejores de lo que esperaban los analistas.

Hace un año, British valía más que la compañía española en términos de cotización bursátil, lo que llevó a plantear un canje del 60% para la compañía británica y del 40% para Iberia, pero la situación cambió radicalmente a raíz de la revalorización de los títulos de la aerolínea española en Bolsa, a pesar de que British se había resistido a no ceder posiciones respecto al peso inicial.

Según el porcentaje actual, Caja Madrid, primer accionista de Iberia con el 22% del capital, será el primer inversor de la línea aérea con un 10,3% del accionariado. El segundo accionista de la empresa será el fondo británico Invesco con un 6%, mientras que Blackrock ostentará un 5%. El Corte Inglés controlará 1,4% y la Sepi, un 2,3%

Hasta el momento, ambas compañías sólo han querido relevar el canje de la fusión, pero algunos medios como The Times o Sky News avanzaron esta mañana que Antonio Vázquez será el presidente del futuro grupo. En representación de British Airways, Willie Walsh, su consejero delegado, ocupará el mismo puesto en un nuevo consejo en el que ambas empresas tendrán el mismo número de representantes.

La sede también suscitó controversias entre ambos grupos, pero finalmente parece que podrían haber llegado a un acuerdo para que la financiera se sitúe en Londres, mientras que la sede operativa se encuentre en Madrid. Pero no todo está decidido. Iberia ha reiterado en dos comunicados a la CNMV que “ninguna decisión se ha tomado hasta el momento y no hay garantías de que la transacción se lleve a cabo”. La llegada en julio de Antonio Vázquez a la presidencia de Iberia ha sido decisiva para que las negociaciones tomaran impulso.

La experiencia de ex presidente de Altadis en este tipo de negociaciones ya quedó plasmada hace diez años. La compañía Tabacalera que en aquella fecha presidía César Alierta y de la que era consejero Vázquez consiguió hacerse con el control de la francesa Seita, a pesar de que en un principio era la gala la que partió con más poder en la operación.

La avalancha de rumores e informaciones que se sucedieron a lo largo de toda la jornada provocaron que las acciones de Iberia se llegaran a disparar un 12%. Los títulos de British Airways subieron un 7%.

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