Chávez sigue las lecciones de Fidel

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En los mentideros del poder es bien conocido el apego que Hugo Chávez ha mostrado siempre por Fidel Castro. Una admiración que ha llevado al dirigente venezolano a adoptar una de las prácticas más definitorias del mayor de los Castro: la de mantener fondos en el extranjero que el gobierno puede utilizar con manos libres (lo que en Cuba se ha denominado popularmente como “las reservas del Comandante”). En el caso de Chávez, un rápido vistazo al balance publicado al cierre del primer trimestre de 2011 por el Banco Central del país revela que el dirigente bolivariano mantiene 22.000 millones de dólares en el Fonden, unas reservas en el exterior muy similares a las que ha venido manteniendo Fidel en el caso cubano. En los mentideros del poder es bien conocido el apego que Hugo Chávez ha mostrado siempre por Fidel Castro. Una admiración que ha llevado al dirigente venezolano a adoptar una de las prácticas más definitorias del mayor de los Castro: la de mantener fondos en el extranjero que el gobierno puede utilizar con manos libres (lo que en Cuba se ha denominado popularmente como “las reservas del Comandante”). En el caso de Chávez, un rápido vistazo al balance publicado al cierre del primer trimestre de 2011 por el Banco Central del país revela que el dirigente bolivariano mantiene 22.000 millones de dólares en el Fonden, unas reservas en el exterior muy similares a las que ha venido manteniendo Fidel en el caso cubano.

A pesar de esa jugosa cantidad, el Estado venezolano ha mantenido una línea de endeudamiento muy marcada en las últimas semanas. Por ejemplo, la estatal PDVSA ha asumido nuevos compromisos por el orden de 8.500 millones de dólares con China y Japón, y mediante la emisión de bonos. Sin embargo, Chávez mantiene esas reservas en el exterior. ¿Por qué razón, en vez de utilizarlas para financiarse? Por la sencilla razón de que, al igual que ha venido haciendo Fidel en Cuba, el líder bolivariano puede hacer uso esas reservas sin que haya un control de ningún tipo, por lo que le permite maniobrar con manos libres, discrecionalmente.

El proceso de endeudamiento acelerado al que se ha lanzado Chávez ha hecho saltar las alarmas en Wall Street. Si bien es cierto que el país cuenta con una renta petrolera capaz de sufragar los desmanes del mandatario, Venezuela está siendo hipotecada con acuerdos como los firmados con China de dinero a cambio de crudo. Expertos de Morgan Stanley, Barclays o USB han mostrado su inquietud ante la posibilidad de que Venezuela no pueda pagar sus obligaciones en los próximos años. Es, de momento, una advertencia.

A pesar de que Chávez cuenta con esos 22.000 millones en el exterior, la Asamblea Nacional ha dado luz verde a un aumento de 86,5% en el límite del endeudamiento previsto para este año. Esta situación es vista por Wall Street como peligrosa. “En ausencia de ajustes de política, o incluso precios del petróleos más altos, creemos que la historial fiscal de Venezuela terminará en un incidente”, señala UBS Investment Research en un informe.

En este sentido, con la caída del precio del petróleo, ante la caída del consumo en EEUU y Europa (que puede no haber tocado suelo), la situación de Venezuela se complica. Aunque el riesgo de incumplimiento no es inmediato, ya que el país cuenta con amplias reservas internacionales (unos 30.000 millones de dólares a mediados de año) y sigue manteniendo una exportaciones petroleras cercanas a los 65.000 millones de dólares, “no vemos ningún tipo de avances en política que puedan colocar al país en un camino más sostenible en un corto plazo, de modo que no podemos ser optimistas sobre el futuro del país”, añade el informe titulado “Por Cuánto Tiempo puede Venezuela Pagar sus Deudas.”

Los economistas venezolanos colocan el pasivo en el orden de los 130.000 millones de dólares. Hay que recordar que el país sufre un elevado costo vinculado con su sistema de control cambiario, mientras que depende de manera creciente de las importaciones de productos y asume anualmente un elevado déficit fiscal que están creando un volátil cóctel de desequilibrios que UBS estima podría estallar en media década.

Los expertos de UBS, Barclays y Morgan Stanley, coincide en que los actuales precios de petróleo de más de 100 dólares por barril parecen ser insuficientes para cubrir las necesidades del gobierno. “Lo curioso en este caso, es que en el pasado, los altos precios del petróleo se han traducido en una mejora de los indicadores macroeconómicos, ya sea reservas internacionales, niveles de deuda, crecimiento del PIB y de la cuenta corriente”, comentó Daniel Volberg, analista de Morgan Stanley, en una entrevista telefónica con el diario Nuevo Herald. “Pero ese no ha sido el caso en los últimos dos años. Después de que los precios del petróleo colapsaron en el 2008, hemos visto una gradual mejora en los precios, pero esa mejora no se ha traducido en una mejora de los indicadores macroeconómicos”, añade.

El informe de Morgan Stanley, en cuya elaboración Volberg participó, muestra que mientras el precio promedio de la cesta venezolana de crudo subió en 27 por ciento el año pasado, la economía se contrajo en 1.9%. “Lo que estamos viendo es en realidad un déficit de la cuenta corriente. Como no se produce lo suficiente domésticamente, el país se ve obligado a importar más para satisfacer la demanda y se ve obligado a emitir deuda para financiar la brecha entre las importaciones y las exportaciones”, añade.

Todo parece indicar que tanto los informes como las opiniones provenientes de Wall Street están lanzando una seria advertencia a Hugo Chávez. El país, con dificultades para crecer, con un patente estancamiento en cuanto a la explotación de petróleo y aumentando de manera acelerada su endeudamiento, está abocado a una crisis futura de difícil solución.

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