Bovespa, la estrella bursátil

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Los inversores despedirán 2009 con el ánimo de haber vivido uno de los rebotes alcistas en la Bolsas más intensos de la historia, especialmente en los mercados latinoamericanos. Las plazas de la región, en su conjunto, ya sólo pierden un 19,9% desde los máximos previos a la crisis tras revalorizarse un 100% a lo largo de 2009. La solidez de la renta variable brasileña, basada en los grande valores del índice selectivo Bovespa, tiene parte de la culpa. Los inversores despedirán 2009 con el ánimo de haber vivido uno de los rebotes alcistas en la Bolsas más intensos de la historia, especialmente en los mercados latinoamericanos. Las plazas de la región, en su conjunto, ya sólo pierden un 19,9% desde los máximos previos a la crisis tras revalorizarse un 100% a lo largo de 2009.

El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires se ha revalorizado desde enero más de un 100%, el Bovespa brasileño un 80% y el Chile Stock MKT Select un 44%.

En Brasil, el mayor ascenso lo ha protagonizado el sector de la construcción con un incremento récord del 367,9%, causado por las obras de ingeniería propuestas por Lula da Silva con motivo de la celebración del Mundial y de los Juegos Olímpicos.

A pesar de del buen comportamiento de los mercados en los últimos meses, si se retrocede más en el tiempo, los datos no pueden ser más nefastos. El fuerte repunte de los últimos meses no impedirá que los mercados bursátiles dejen atrás una década desastrosa, incluso peor que la de la Gran Depresión de los años 30. Tal vez, el caso más llamativo sea el de Wall Street. La principal Bolsa del planeta cerrará el peor periodo de los últimos 200 años.

Habría sido mejor que los inversores hubieran invertido en cualquier otra cosa: bonos, oro… Incluso si hubiesen guardado su dinero debajo del colchón. Desde 1999, las acciones de la Bolsa de Nueva York han perdido una media del 0,5% al año, el peor registro desde 1820, fecha desde la que existen registros fiables, según un estudio de la Universidad de Yale que publica ‘The Wall Street Journal’. Pero en el resto del mundo, este panorama no ha sido mejor. En este periodo, el Nikkei ha perdido un 3,33%, mientras que el Dow Jones Stoxx 600 se ha dejado un 15,98% de su capitalización y el Dax alemán un 19%.

Una de las pocas excepciones ha sido la Bolsa española. El Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) se ha revalorizado un 20% en este periodo, mientras que la subida del Ibex 35 ha rondado el 3%, según los datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME).

En la década inmediatamente posterior a la que está a punto de finalizar, el Dow Jones se anotó unas ganancias medias anuales del 17,6%, el segundo mejor registro en la historia, detrás del de la década de 1950.

El buen comportamiento de los mercados en la década de 1980 y 1990 animaron a muchos inversores a apostar por la renta variable, pero para aquel entonces las acciones de las compañías estaban demasiado caras. Unido a ello, muchas empresas decidieron recortar los dividendos, lo que desplomó la rentabilidad para los inversores.

Pero no fue hasta 2008 cuando el pánico financiero provocó el peor comportamiento de los mercados de renta variable. El profundo deterioro económico y financiero mundial hizo perder 31 billones de dólares en la valoración de las compañías cotizadas entre octubre de 2007 (fecha del inicio de la crisis) y marzo de 2009 (el punto de inflexión en los mercados).

En las primeras semanas de 2009, el miedo se apoderó de los inversores, que especulaban entonces con el colapso del sistema financiero y una crisis económica similar a la de la Gran Depresión. Este caldo de cultivo hundió a las Bolsas de todo el undo. Pero en marzo todo cambió. Algunos indicadores macroeconómicos empezaron a emitir señales de cierto optimismo y los resultados empresariales, aunque malos, no fueron catastróficos. Unido a ello, los principales bancos centrales rebajaron los tipos de interés a los mínimos históricos y los Gobiernos aprobaban medidas de estímulo económico por valor de cientos de miles de millones de dólares.

La consecuencia de estos factores: las 17 principales Bolsas del mundo han conseguido elevar su capitalización en casi 13 billones de dólares, es decir, que han recuperado un 58% de todo lo perdido desde el inicio de la crisis.

Algunos directivos de las grandes multinacionales ya anticiparon hace un año este rebote. En la última década el rendimiento de las acciones había sido cero, mientras que los inmuebles, por ejemplo, en los que está situado el 70% de la riqueza mundial, valían el doble que hace diez años. Este era el argumento que utilizaban para asegurar que el próximo empujón de la riqueza, se produciría por la revalorizción de los activos financieros y la Bolsa era el mejor de ellos. No se equivocaron.

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