Bajo el colchón

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Los brasileños no se terminan de fiar de los bancos y muchos de ellos prefieren seguir guardando los ahorros de toda la vida bajo el colchón antes que abrirse una cuenta en estas entidades, lo que ha causado la alerta en el sector. Los brasileños no se terminan de fiar de los bancos y muchos de ellos prefieren seguir guardando los ahorros de toda la vida bajo el colchón antes que abrirse una cuenta en estas entidades, lo que ha causado la alerta en el sector.

Un estudio realizado por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) señala que el 40% de los adultos del país iberoamericano mantienen esta costumbre y la suma del dinero que permanece en los hogares alcanza los 665.000 millones de reales (más de 250.000 millones de euros).

Las institución que ha hecho la encuesta alerta de que la población que no tiene cuenta bancaria “supone una parte importante que está siendo absorbida por el mercado de trabajo, estimulada por el crecimiento económico”, publica el diario El País.

El porcentaje varía según la región del país, especialmente dependiendo del nivel económico de la zona. Así, en el nordeste, donde la población es mucho más pobre, el índice de adultos sin cuenta bancaria supera el 50%. Todo lo contrario ocurre en las regiones más ricas: en el sureste dicho porcentaje baja al 35%.

Lo que más preocupa al Ipea es que el 60% de las personas consultadas que no han acudido nunca a un banco no tiene deseos de hacerlo, mientras que solo el 26,6% cree que posee el perfil necesario para poder abrir una cuenta porque piensan que eso es “cosa de ricos”.

Según las mismas informaciones del citado periódico, muchos de los brasileños se muestran cautelosos a la hora de abrir una cuenta en una entidad bancaria ya que cuando se quedan en números rojos los intereses pueden superar el 200% anual y tienen miedo a endeudarse.

Otra de las causas del escaso éxito de los bancos entre los adultos del país iberoamericano es el analfabetismo. Un elevado porcentaje de ellos son analfabetos, por lo que temen acudir a los bancos o sacar dinero de los cajeros automáticos.

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