Arce lleva la paz a Bolivia tras 100 días de Gobierno

El presidente entrante de Bolivia, Luis Arce
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Tras cien días en el Gobierno, Luis Arce llevó la paz a Bolivia, pero todavía está por verse su capacidad para combatir la pandemia de covid-19 y sacar al país de la crisis económica más grave en casi cuatro décadas.

Así resume la primera etapa del nuevo gobierno boliviano el analista José Luis Cárdenas, un activista de derechos humanos que conversó con Sputnik tras cumplirse los primeros cien días de Arce en la Casa Grande del Pueblo, la sede presidencial construida por el exgobernante indígena Evo Morales (2006-2019).

«Los gobiernos suelen ser analizados por sus logros económicos y políticos, y ahora también por la lucha contra la pandemia, pero me parece que al actual presidente hay que valorarlo como un factor de tranquilidad», dijo Cárdenas, investigador del instituto privado de formación de líderes Comunidad Cívica.

La restauración de la democracia plena tras el año de interinato de Jeanine Áñez (noviembre 2019-noviembre 2020) «debe ser vista no solo en su dimensión política sino en su valor de convivencia ordenada entre muchos conflictos», afirmó.

Sin embargo, Cárdenas dice que la convivencia debe consolidarse con avances concretos en salud y economía.

PAZ SOBRE TODO

Para el investigador, cien días después del cambio de Gobierno, y persistiendo aún grandes problemas económicos y sociales, «se respira en Bolivia un aire de paz que destaca sobre todo, como gran diferencia de lo que ocurría un año antes».

¿Cuál es esa diferencia?

El analista recordó que hace un año, y durante toda la gestión de Áñez, la persecución a los opositores políticos, en especial al Movimiento Al Socialismo (MAS), liderado por Morales y con el que Arce llegó a la presidencia, era «frontal, con amenazas directas, detenciones y demandas judiciales que afectaban inclusive a la libertad de expresión».

Consultado respecto a si ahora los partidarios del MAS pasaron de perseguidos a perseguidores, Cárdenas afirmó que esta paz a la que hace referencia, «significa primero el fin de la represión, tanto física como institucional y hasta simbólica. Ahora nadie puede decir que está amenazado por sus dichos o posicionamientos políticos».

En segundo término, supone «una justicia reparadora de daños y sancionadora de culpables de violencia», agrega el activista.

Cárdenas advierte que la aplicación de justicia es probablemente riesgosa para la paz, porque debe evitarse que los procesos se vuelvan venganza o, peor aún, que algunos inocentes resulten castigados sin pruebas.

El investigador sostuvo que estos riesgos aplican tanto para los juicios anunciados contra Áñez y sus colaboradores en tribunales nacionales, como para la investigación internacional de las masacres políticas de 2019 y la aplicación de un reciente decreto de amnistía e indulto para los perseguidos por régimen transitorio.

«Aún con estos riesgos de justicia o injusticia, me parece innegable que Bolivia está en paz, que han quedado atrás el 2019 de tensión electoral crisis y golpe (de Estado), así como la persecución del último año; pero la paz estará siempre amenazada por las diferencias políticas y la falta de buenos resultados de gestión gubernamental», advirtió Cárdenas.

Las diferencias políticas se han expresado desde noviembre pasado en el parlamento, de modo más retórico que práctico, porque el oficialismo controla ambas cámaras gracias a los votos obtenidos en las pasadas elecciones.

Las tensiones sociales han sido mínimas, excepto las de los médicos contra una ley de emergencia sanitaria.

LOGROS

La viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, destacó el miércoles que las acciones contra la pandemia y la aprobación de normas para la reactivación económica eran logros principales de estos primeros cien días de Gobierno de Arce.

«Con el apoyo y confianza del pueblo en 100 días de gestión del presidente Luis Arce se logró reactivar la economía boliviana y dar una respuesta estructural a la lucha contra el covid-19», publicó Alcón en su cuenta de Twitter.

Arce intervino personalmente en gestiones de urgencia, que le permitieron lanzar en enero un plan de detecciones masivas de covid-19, con pruebas de estándar PCR y de antígenos nasales, y asegurar para marzo el inicio de una vacunación general.

Ante las críticas opositoras a que hasta ahora se han aplicado apenas unas 10.000 vacunas a trabajadores de salud, el Gobierno responde que ésa era solo una etapa de lanzamiento antes del arribo de más de 15 millones de dosis hasta mediados de año.

La inmunización con doble dosis de los más de siete millones de bolivianos mayores de 18 años fue asegurada mediante compras directas de vacunas al laboratorio ruso Gamaleya (Sputnik V), al Serum Institute de India (Oxford-AstraZeneca) y partidas adicionales provistas por el mecanismo mundial Covax, de la Organización Mundial de la Salud.

En materia económica, Arce ha proclamado que ya hay señales de una recuperación basada en la reactivación de la demanda interna, el impulso a la producción interna y el reflote de las inversiones públicas, aunque sus detractores cuestionan tales afirmaciones.

Entre las medidas económicas se pueden destacar un bono contra el hambre de 144 dólares, que llegó a unos cuatro millones de ciudadanos, una devolución de impuestos, créditos para empresas pequeñas y medianas, y un impuesto a las grandes fortunas, criticado por empresarios que piden en cambio apoyo financiero.

En inversiones públicas, Arce reactivó proyectos carreteros, ferroviarios e industriales paralizados por Áñez y programó 4.000 millones de dólares para 2021, cuatro veces más que el año anterior.

«Después de 100 días del gobierno democráticamente elegido, volvemos a tener esperanzas. Gestión de vacunas, más personal médico, financiamiento para productores, impuestos progresivos, libertad para pensar distinto, inversión pública», resumió en Twitter el exviceministro de turismo de Morales, Marko Machicao.

La marca de los cien días encontró a Arce coordinando planes para la recepción de vacunas anti covid-19, según informes oficiales.

La paz parece haber vuelto a Bolivia; resta saber si vendrá acompañada de una solución para paliar los efectos económicos de la pandemia de covid-19.

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