S&P rebaja la puntuación del ESG de Repsol por el vertido de Perú

Barriles de petróleo en las costas de Perú - Gian Masko/dpa

Barriles de petróleo en las costas de Perú - Gian Masko/dpa

La agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P) ha actualizado a la baja la evaluación del perfil ESG (relativo a los ámbitos medioambiental, social y corporativo) de Repsol desde los 68 puntos anteriores hasta los 65 actuales, debido a la exposición de la compañía a los incidentes de contaminación tras el derrame del petróleo del pasado 15 de enero en la refinería de Ventanilla (Perú).

«Seguimos evaluando la preparación de la compañía como fuerte, pero creemos que se ha debilitado ligeramente», ha destacado S&P en un análisis remitido este martes, un documento en el que también se resalta que la opinión de la agencia sobre la gestión de los residuos por parte de Repsol es «buena», frente a la calificación previa de «fuerte».

En cuanto al vertido de petróleo en Perú, S&P destaca que la energética cuantificó el tamaño del incidente en 10.936 barriles, una cantidad «sustancialmente mayor» que otros reportados por la compañía en los últimos años: «579 barriles en 2019 y 117 barriles en 2020».

En ese sentido, la agencia subraya que seguirán analizando los planes de compensación de la energética para contener los efectos del vertido y también que continuarán evaluando como «buena» la gestión de Repsol de las comunidades locales, del uso del suelo y de la biodiversidad, ya que creen que la multienergética sigue «gestionando adecuadamente los efectos negativos del derrame».

«El resto de factores ESG se mantienen sin cambios, ya que la evolución de Repsol se mantiene en línea con nuestras expectativas previas», añade el informe, que también incluye que la opinión de S&P sobre la preparación de Repsol sigue siendo «sólida» dado que su combinación de negocios se enfoca más en el gas que en el petróleo, así como por su diversificación temprana hacia negocios bajos en carbono y el compromiso de seguir descarbonizando su actividad.

Sin embargo, su valoración se ha debilitado «ligeramente», algo que la firma también achaca a que «en ciertas regiones» ven un mayor riesgo de que el papel del gas se vea socavado por el rápido ritmo del desarrollo de las energías renovables.

«La participación de Repsol en el gas natural continúa posicionándola favorablemente en regiones dependientes del carbón, donde el acceso al gas es económicamente factible como combustible puente en la transición hacia las energías renovables. En otros lugares, como en la Península Ibérica, el gas proporciona un combustible de carga base hasta que el almacenamiento de energía esté disponible. Es en estos mercados donde ahora vemos que el gas está más expuesto a la interrupción por la transición climática y el reemplazo por energías renovables en el corto a mediano plazo», agrega S&P.

La agencia señala que Repsol todavía cuenta con un presupuesto moderado para acometer nuevas actividades de exploración, aunque sujeto a la consecución de objetivos intermedios de descarbonización.

«Tales inversiones pueden poner a Repsol en riesgo de no cumplir con los estándares globales necesarios para lograr el objetivo de descarbonización más ambicioso de todos, limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados».

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