Un paso adelante

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El Proyecto Bicentenario avanza. No sólo lo conocido en medios. El contacto con iniciativas cercanas nos refuerza la convicción de que hay más venezolanos ganados para una política con propósitos y contenidos de valor para la sociedad, y no sólo para el sistema político. En este momento, reforzamos el intercambio con líderes juveniles y estudiantiles, para revisar la práctica política necesaria en el país, la cual, diferencio, sin negarla, de la electoral. A ese paso nos abocamos. El Proyecto Bicentenario avanza. No sólo lo conocido en medios. El contacto con iniciativas cercanas nos refuerza la convicción de que hay más venezolanos ganados para una política con propósitos y contenidos de valor para la sociedad, y no sólo para el sistema político. En este momento, reforzamos el intercambio con líderes juveniles y estudiantiles, para revisar la práctica política necesaria en el país, la cual, diferencio, sin negarla, de la electoral. A ese paso nos abocamos.

Comienzo con la referencia a dos antecedentes. Uno, la Constituyente y la elaboración de la Constitución Política de Colombia, resultado de una iniciativa de jóvenes profesores y estudiantes, a partir de la “Marcha del Silencio” y el Movimiento de la “Séptima Papeleta”, a comienzos de los noventa. Otro, la revolución islandesa, que en este momento también avanza un proceso constituyente, claramente ciudadano. Ambos procesos, previos a la actual Onda Renovadora Mundial, refieren componentes de clara utilidad: estuvieron y están dotados de agenda institucional concreta.

Pues, como dije en la sesión de lanzamiento del Proyecto, el 23 del mes pasado, resulta que en el bienio jubilar de los actos civiles que llevaron a la Independencia de Iberoamérica, se nos muestra la Onda referida, iniciada con la revuelta tunecina, en enero, y que ya llega, con sus bemoles, al corazón de Europa, al menos un estado de los Estados Unidos y Chile. Sostenemos que en lo que sucede se hace presente el llamado “Efecto Mariposa”, de acuerdo al cual, un pequeño cambio, en una parte de un sistema, puede provocar grandes cambios en el sistema todo. Difícil saber cuándo y cómo, pero sí podemos decir hoy, que mucho más efectivos si dotados de claridad de miras. Lo que llamamos una agenda, aunque mínima.

En la Venezuela de hoy, fuera de la deriva ‘cubanizante’ de los capitostes del régimen ‘castro-chavista’ y el planteamiento puramente electoral y cortoplacista de la oposición partidista, nucleada en la Mesa de la Unidad Democrática, hay unos temas y unas formas de actuación, los cuales muy bien pueden sustentar la estructuración de la agenda necesaria. Las universidades han dado un paso adelante, al encuentro de la nación, con el arranque del Proyecto Bicentenario. Se trata de un camino para consensos durables alrededor de esos temas, formas de practicar la política y estilos de desempeño estatal.

La reconciliación y la paz, por ejemplo, son temas principales. O el modelo económico para crear riqueza; y, por tanto, superar la pobreza. También la recuperación de la educación, como medio de progreso social. U otros. Pero, con similar importancia, el modo institucional y la organización social para avanzarlos. No todo desempeño estatal, solución institucional o dinámica social los permiten.

Un Pacto de Gobernabilidad interesado en el largo plazo, un acuerdo sobre un proceso concatenado de transición más consolidación democráticas, iniciativas diversas de cambio constitucional e institucional; o, incluso, como en los primeros ejemplos referidos, una constituyente consensual, de claro contenido ciudadano, pueden ser formas de concretar un auténtico proceso de cambio.

Temas y formas políticas e institucionales, entonces, pueden ser los dos pilares de una agenda que se apoye en la fuerza de las universidades, para avanzar, por calle del medio, hacia una Venezuela que se ocupa de sí misma, sin la mediocre tutela de la política que se preocupa sólo por ella misma, forzándola a cambiar a una clara orientación a fines societales.

Sin duda, que en la amplia y generosa comunidad universitaria se alojan agentes de cambio más que relevantes para procesos como los necesarios. En la Onda Renovadora Mundial, aunque con resultados disímiles, hay muchas claves para una renovación como la deseada. De jóvenes, redes telemáticas, sectores víctimas de la acción pública y formas de movilización; junto con otras variables, tendremos que ocuparnos. Un paso adelante. Vendrán más.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1, en Twitter

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