Sigo en el debate económico

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No es cualquier debate. No el contraste entre socialismo real y capitalismo, resuelto el siglo pasado, por las debilidades del primero; sino, otro, más duro, entre varias formas de acercarse y aprovechar las ventajas del mercado y la propiedad privada, con un contexto que optimice sus resultados sociales y minimice los riesgos de comportamiento “salvaje”, tal como la desregulación o el ejemplo chino. No es cualquier debate. No el contraste entre socialismo real y capitalismo, resuelto el siglo pasado, por las debilidades del primero; sino, otro, más duro, entre varias formas de acercarse y aprovechar las ventajas del mercado y la propiedad privada, con un contexto que optimice sus resultados sociales y minimice los riesgos de comportamiento “salvaje”, tal como la desregulación o el ejemplo chino.

No es cualquier cometido. Ya he dicho que proponer el capitalismo, a secas, no es suficiente, por simplista o fraudulento. Postulo la opción de asumir y desarrollar la Economía Mixta. Es otro sistema. No voy a repetir mis argumentos iniciales. Más bien, paso a desarrollar al menos uno de los aspectos aún no considerados.

Es cambio en profundidad. Apunto a un cambio importante en la tutela y control de los ciudadanos sobre la acción de empresas y Estado. La posibilidad –aunque de base más amplia- se asocia al concepto de la rendición de cuentas, avance de la teoría democrática reciente. La ‘accountability’ remite al control de los ciudadanos sobre el desempeño de los gobernantes. ‘Mutatis mutandis’, aplica a empresas y al sistema social todo. Es una evolución institucional “natural”.

En economía teórica, el control del sistema se remite a las decisiones de los consumidores en el mercado, relativas a comprar o no, o comprar más o menos. Sin embargo, las imperfecciones de diverso tipo en las estructuras de algunos de ellos, hace difícil el control, por los evidentes poderes de monopolio, que fuerzan la escasez y el dominio de empresas sobre consumidores. Eso aplica a lo político.

Desde el siglo XIX, con el control sobre ‘trusts’ y colusiones, las sociedades, con la acción pionera de los EEUU, pudieron avanzar sus capacidades de regulación, lo que abrió lugar a una de las grandes funciones del Estado en su relación con la economía. No sólo, entonces, la función clásica de productor de leyes, sino, además, la de regulador de las deficiencias en las estructuras de mercado, para garantizar una competencia satisfactoria, único medio económico hacia la normalidad y la perfección del sistema económico.

La evolución del pensamiento económico, ya en el Siglo XX, representó la irrupción, en el diagnóstico, de las llamadas “fallas de mercado”, no por deficiencias en las estructuras, sino por incapacidad o limitaciones de eficiencia para la solución de asuntos como los bienes públicos, el largo plazo, problemas sociales, efectos positivos o negativos sobre terceros, etc. Pese a la discusión entre posiciones, hoy se asume que la solución eficiente a las fulanas fallas es otra gran función estatal.

De igual forma, con relación a lo anterior, sucede que en el cumplimiento de tareas de gobierno, sea el gobierno central, sean los municipios, en lo que toca a medios infraestructurales, servicios “públicos” y otras prestaciones, las naciones pueden desarrollar o reforzar las condiciones, no sólo para el bienestar de su población, sino que, con ellos, también facilidades y ahorros para la producción y la competitividad.

Todo lo anterior configura una indiscutible presencia y aporte del Estado a los fines sociales. Empresas y estados, con sus virtudes y defectos, han sido los pilares de la institucionalidad para el bienestar y la realización nacional. Todo ello, al servicio de los ciudadanos.

Pero, desde el mismo momento en que estos adquirieron iniciativa y organización frente a la realidad institucional anterior, también están en posibilidad de desarrollar una institucionalidad propia. Controversial, aunque resoluble, se trata de no más representación, sino participación directa.

Nuestro libro incluye una forma, inédita, de tutela de la sociedad al sistema, como garantes, vía un Pacto Social y de Gobernabilidad. La conocida “rendición de cuentas” aporta lo suyo. Es tema a seguir tratando.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1, en Twitter

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