Reconocer el sistema económico necesario

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Me voy por la calle del medio: Marx y Fukuyama no tuvieron razón sobre el estadio superior de la humanidad. Ni comunismo ni capitalismo son fin de la historia. Ese pretendido estadio -nuevo- lo tenemos rozándonos la nariz y no queremos verlo: el sistema económico y político dominante en el mundo actual –aún a perfeccionar- que el Nobel Paul Samuelson llamó “Economía Mixta” y Dani Rodrik, de la Escuela Kennedy de Harvard, considera el mejor legado del siglo XX. Me voy por la calle del medio: Marx y Fukuyama no tuvieron razón sobre el estadio superior de la humanidad. Ni comunismo ni capitalismo son fin de la historia. Ese pretendido estadio -nuevo- lo tenemos rozándonos la nariz y no queremos verlo: el sistema económico y político dominante en el mundo actual –aún a perfeccionar- que el Nobel Paul Samuelson llamó “Economía Mixta” y Dani Rodrik, de la Escuela Kennedy de Harvard, considera el mejor legado del siglo XX.

Hay un problema: su nombre, ciertos tabúes ideológicos y algo de ignorancia lo hacen parecer una mezcla de otros sistemas: capitalismo y socialismo, cuando su observación y teorización permiten aislar una forma específica y nueva de organización y formalización de la actividad económica con base en conjunto específico de valores, principios, conceptos, teorías, normas, instituciones, prácticas, etc.

Todo lo mínimo para calificar como sistema. Y lo repito: un nuevo sistema a reconocer. Procede, entonces, observarlo, conocerlo, definirlo, teorizarlo, hacerlo realidad, vigilarlo, redefinirlo, etc. Algo de eso hemos hecho desordenadamente, pero, necesitamos avanzar un poco más en su sistematización. Lo haremos poco a poco.

Hablábamos, hace escasas semanas, de “un sistema que combine las bondades del mercado, las responsabilidades del Estado y la atenta contraloría de la ciudadanía, en un contexto mundial –globalizado- en el cual la competitividad, la acción de distintos niveles de gobierno y la capacidad emprendedora –y también solidaria- de todos deben conjugarse”.

Muy distinto del “coordinated development”, eufemismo ponderado por Klaus Schwab, creador de Davos, para referir un sistema, como el comunista chino, basado en la mezcla de capitalismo en su más salvaje expresión, un férreo totalitarismo y la negación de derechos de todo tipo. Uno no sabría decir si se trata del capitalismo al servicio de una dictadura comunista; o de una dictadura comunista al servicio del capitalismo más brutal. “El paraíso de los explotadores, para que quede claro”, decíamos en un reciente artículo. Pero, de ninguna forma, una Economía Mixta.

También resulta distinto a una historia económica como la de la Venezuela petrolera, con ingentes recursos, para sólo unos pocos cambios económicos significativos de cara al reto mundial. Ha sido una historia de importadores, bancos beneficiarios de “rentas de situación”, comerciantes, agricultores precarios, manufactureros poco competitivos, políticos conformistas, rentistas y clientelares, militares con el profesionalismo afectado y un pueblo –hasta la crisis actual- con poca disposición a la competitividad. Es decir, un sistema de capitalismo mercantilista y rentista, de nula posibilidad de éxito en el mundo económico de hoy.

Es verdad que la Economía Mixta debe ser redefinida para lo global, proceso marcador actual, el cual plantea retos mayúsculos, a veces contrapuestos, pero que pasan por instituciones y formas estatales –o proxis a ellas- que son el necesario control institucional a los desafueros del capitalismo, observados en la reciente crisis: especulación, regulación inexistente o laxa, reglas marcadas por grupos de intereses especiales, rezago de lo político respecto a lo económico, etc. El pase a la Economía Mixta, en algún momento del siglo XX, se dio por la necesidad, para los mercados y la propiedad privada, de ciertas instituciones que les sirvieran, a la vez, de facilitadores y control. Eso sigue planteado, en el nuevo nivel.

Los liderazgos nacionales, supranacionales y globales tienen, entonces, a su mano variados caminos para la necesaria reconstitución de las sensibles relaciones entre el mercado, la propiedad privada, diversos niveles de gobierno, instituciones y ciudadanos. Decir capitalismo no basta. Es muy sumiso, por maleable. Las opciones están entre la Realpolitik frente a la Realeconomik china, la obscena desregulación de explotadores y especuladores y la Economía Mixta, día a día redefinida. Mi opción es esta última.

Santiago José Guevara García, (Valencia, Venezuela), sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1, en Twitter

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