Primeras conclusiones

Si en Venezuela no diferenciamos entre lo electoral y lo político, no hemos entendido nada. Elecciones y política imponen agendas distintas. Cosas de la situación que vivimos y sus requerimientos. Si en Venezuela no diferenciamos entre lo electoral y lo político, no hemos entendido nada. Elecciones y política imponen agendas distintas. Cosas de la situación que vivimos y sus requerimientos.

En condiciones democráticas normales –o relativamente normales, visto el creciente deterioro mundial del ideal- lo político se subsume en lo electoral. En totalitarismos –el ‘castro-chavismo’ es un totalitarismo hegemónico- lo político y lo electoral se distancian, aunque se influyen mutuamente. Así es y así tiene que analizarse.

Henrique Capriles Radonsky ganó la candidatura oposicionista y avanza la vía electoral venezolana. Los problemas políticos que permitieron una interesante muestra conceptual y estratégica en la campaña quedan intactos. Sucede que precisamente por no estar en la agenda del ganador, podrían minimizarse o desaparecer, aunque para reaparecer tercamente cuando les toque su hora. A quienes nos correspondió proponerlos y desarrollarlos nos queda la difícil, pero necesaria tarea, de mantenerlos en la agenda nacional.

Por ello, con completo respeto a la posición de cada quien, no entiendo –y menos, justifico- que el reconocimiento del triunfo electoral de Capriles se haga desde la negación de las posiciones mantenidas en la campaña, con base en la supuesta razón de que el electorado prefirió otras. Vuelvo a lo de antes: lo que sucedió, lo fue en el plano electoral; no el político. Por reducción al absurdo, uno podría decir que tales temas, negados ahora, no respondían, entonces, a un análisis de situación y una formulación política, sino a un mero eslogan electoral.

Desde el punto de vista de la Economía Política Constitucional, en el campo del análisis de la calidad de la forma en la cual se define el consenso (el opositor unitario, en este caso), bajo el supuesto de la verosimilitud de todas las propuestas, una agenda en la cual desaparecen todas las de los perdedores sólo significaría el logro de un consenso subóptimo e inestable. Lo que corresponde, entonces, es completarlo y optimizarlo.

Las soluciones parciales o deficientes en condiciones democráticas normales no significan mayor problema, por una de las ventajas de la alternancia: la frecuente (aunque no tan nítida como se supone) sustitución de programas políticos; pero no resulta así en una situación y prospectiva como las precisas condiciones venezolanas actuales, necesitadas, por su deterioro, de un consenso amplio y durable, tanto tiempo y con cada vez mayores adherentes como posible.

En nuestras primeras conclusiones personales, como miembros del equipo de trabajo de Diego Arria, adherentes de la unidad de los sectores democráticos, pero provistos de un programa político distinto y en algunos temas opuesto al de Capriles Radonsky (Diego Arria fue el único que no suscribió, por razones precisas, los Lineamientos del Programa de Gobierno de la Unidad Venezuela), esperamos de la candidatura ganadora la apertura de canales, posiciones y medios organizativos e institucionales que permitan adelantar el consenso y el programa amplios en los cuales creemos.

Hemos sostenido antes, que lo que viene, en un eventual triunfo, es –se acepte o no- una transición democrática; que procede una economía transicional –expresada principalmente en una Economía Política del Cambio Institucional; que su no asunción representa inefectividades, ineficiencias y riesgos de ocurrencia imprecisable, pero segura; y que, más hacia el presente, se requiere de una permanente atención, en el diagnóstico y en las respuestas, de la actuación totalitaria del régimen.

En el equipo de Diego Arria hemos expresado nuestra disposición a contribuir no sólo electoralmente, sino también en el plano político, al triunfo de la política democrática. En esto, en lo personal, no creemos en voluntarismos, sino en la amplitud del equipo. Mensaje a García.

*Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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Primeras conclusiones

Santiago José Guevara García*

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