Objetivo: Reconciliar para salvar

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Venezuela es un país pequeño y de decreciente importancia en la economía global. Pero, con esa situación, el Gobierno venezolano muestra una clara disposición y manejos geopolíticos que apuntan a hacer mucho daño mundial. Venezuela es un país pequeño y de decreciente importancia en la economía global. Pero, con esa situación, el Gobierno venezolano muestra una clara disposición y manejos geopolíticos que apuntan a hacer mucho daño mundial.

Unas pequeñas islas enfrente de sus costas, algunas sin agua ni agricultura alimentaria, ya superan su ingreso por habitante. Su PIB está un poco por encima del 10% de Brasil, su vecino, y por debajo de Colombia, históricamente inferior. Una loca y mal intencionada decisión presidencial lo aisló de la Comunidad Andina, bloque comercial, económico y político que su geopolítica histórica le brindaba. La calidad y el reconocimiento de su industria petrolera hasta hace menos de una década fueron hechos una piltrafa por otra alocada decisión política. Con un territorio y una naturaleza generosos, su dependencia externa, para suministros alimentarios y otros, está sobradamente sobre el 50%. Su economía y su funcionamiento dependen cada vez más, a niveles cercanos al 100%, del ingreso petrolero. Su aparato productivo interno está desmantelado o desarticulado.

En la esfera del Foro de Sao Paulo, agrupación comunista de nuevo cuño, liderado, con fines de colonización, por los hermanos Castro y Lula; asociado al presidente Ahmadinejad, de los sectores extremos del régimen iraní; compinche de Luckachenko, Gadafi, Mugabe, Daniel Ortega, Al Assad y otros exponentes de lo peor de la política mundial; cliente de Rusia (y España) en el mercado armamentista, para propiciar una inconveniente carrera en la región; impulsor del “nuevo entorno latinoamericano”, ligado a la reedición del fracasado socialismo real, con ropaje de “Nuevo Constitucionalismo” y “nuevos movimientos sociales”; clara colonia cubana, a pesar de las pretensiones de liderazgo; impulsor de una “nueva geopolítica”, ligada a las referencias anteriores; un país sin “contrato social” básico e inmerso en un severo conflicto político y social interno; creador de unas milicias paramilitares institucionalizadas y propiciador de múltiples grupos políticos violentos; eso, eso y mucho más es el régimen de Hugo Chávez Frías.

Frente a todo eso, las universidades nacionales proponen una mano abierta al país, para dialogar alrededor de un nuevo modelo nacional. Se lo dirige a lo que antes se llamaba el país nacional; es decir, el país todo. El “Proyecto Bicentenario; un camino abierto a todos para la reconciliación nacional” es una iniciativa de la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU), para impulsar una acuerdo nacional durable –es decir, proyectado al largo plazo- sobre un país exitoso en todas sus esferas; para lo cual, el recurso a propósitos y contenidos concretables en una Visión Compartida, un Pacto Social y de Gobernabilidad, un Proyecto Nacional de Desarrollo, una Transición Democrática dirigida a una posterior Consolidación y Transformación, una Asamblea Constituyente o procesos de Reforma Constitucional, etc.

La iniciativa, claro que se exige una transformación integral de la sociedad y la política venezolanas. Y lo asume por dónde debe ser –por lo demás, como lo hicieron los padres fundadores de la democracia venezolana-, con la exigencia de un Proyecto Político Nacional. Para ello, cuenta y ofrece con dos recursos de crucial importancia: su racionalidad, consustancial a su naturaleza, y su afán libertario. Lo primero ha estado fuera de foco respecto al propósito, pero lo segundo ha estado vivo y competitivo, desde al menos el año 2006. Una fuerza social, como la de las universidades y un diseño conceptual como el que proponemos, para superar los peligros y la incertidumbre de una errada conducción nacional, son, sin duda, una buena noticia.

La mano abierta la ofrecemos a todos. Adentro y afuera. Nos reconocemos parte del mundo actual. La involución actual no nos aísla; nos estimula. La universalidad está en el alma de las universidades. La invocamos en esta hora crucial para Venezuela. Su salvación es de la conveniencia del mundo.

* Santiago José Guevara García

Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1, en Twitter

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