Moneda al aire

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La moneda al aire, dos alternativas, cara o cruz, se define el destino no solo de un país, sino el de la región, es el panorama que nos ofrecen los de por sí trascendentales comicios que se llevaran a cabo en la República Bolivariana de Venezuela el próximo 7 de octubre. La moneda al aire, dos alternativas, cara o cruz, se define el destino no solo de un país, sino el de la región, es el panorama que nos ofrecen los de por sí trascendentales comicios que se llevaran a cabo en la República Bolivariana de Venezuela el próximo 7 de octubre, la decisión o se reelige por tercera vez al actual mandatario, Hugo Chávez Frías, o si el Palacio Miraflores es ocupado por un nuevo inquilino, el candidato por la oposición Henrique Capriles Radonski.

Vale destacar la importancia de los mismos ya que no sólo operarán fuertemente en la propia Venezuela, sino que la región será partícipe necesario de tal definición.

Un triunfo amplio de Chávez dará mayor oxígeno principalmente al eje Bolivia-Nicaragua-Ecuador, una victoria apretada del ‘chavismo’ obligará a que la cautela reine por esos lares, por ultimo, una derrota, situación que la mayoría no vislumbra, sería amanecer ante un tablero que requerirá de movimientos rápidos y acertados a efectos de adaptarse al nuevo escenario.

Las encuestas -muy diferentes por cierto-, muestran a Henrique Capriles figurando a tan sólo tres puntos del actual mandatario -virtual empate técnico- otras a Chávez muy cómodo llevando casi un 15% de ventaja, por último algunas ven triunfador a Capriles por casi cinco puntos, como verán para todos los gustos.

En un punto sí que todos coinciden, la brecha ha disminuido en los últimos 100 días, Capriles ha levantado, mientras que Chávez ha caído, si comparamos con los números de meses atrás, donde la ventaja del actual presidente era considerable.

Chávez juega sus últimas cartas, muestra gestión, pondera su legado, se compromete a derramar mayor eficiencia y alcanzar un alto grado de competitividad, con el objetivo de completar su Obra Revolucionaria -trabaja en ello como demuestra la puesta en marcha de la ‘Misión Gran Vivienda Venezuela’-, sin embargo como cuentas pendientes suma inseguridad, inflación, desmadre económico, lo sabe y trata de enviar señales de futuro claras y de compromiso.

Del otro lado de la vereda, la oposición, deja su letargo, y aparece unida, capaz de salir al ruedo por primera vez en 14 años, con un plan orgánico, vista como un soplo de aire fresco, del lado ‘chavista’ han tomado debida nota y sus expectativas de barrer fácilmente con la oposición han decrecido.

Vale consignar que la campaña de Capriles Radonski ha sido por demás inteligente, mostrándose como el futuro y el verdadero cambio que añoran los venezolanos, la disyuntiva, según la oposición, es entre un proyecto político que mira hacia el pasado y otro que mira hacia el futuro.

La oposición, machaca con los 14 años de Chávez en el poder, sustentado por el oro negro, el viento de cola a nivel mundial, y con situaciones acuciantes que afectan a los venezolanos y que no han sido acalladas -derechos laborales-vivienda digna donde, sí, el Gobierno ha dado rápida respuesta seguridad ciudadana, derechos de personas privadas de libertad, participación política y derecho a la justicia, más presupuesto educativo.

No quedan dudas de que Chávez Frías juega su última carta, su apuesta es infinitamente mayor a la de Capriles, la profundización de la revolución bolivariana a la que hay que sumarle su proyecto latinoamericano están en zona de riesgo, al momento Chávez dará pruebas de que si con su carisma, el voto de las masas, el goteo del oro negro, le alcanzan para continuar en el poder, mientras que para la oposición, quien por primera vez desde 1998 genera posibilidades de alcanzar la primera magistratura de la República, unida tras varios intentos frustrados, se ha encolumnado detrás de la figura de un joven político de 40 años de orientación centroizquierda, que ha desarrollado una campaña acorde con el momento histórico que vivirá Venezuela que lo ha llevado al momento a ver con cierto optimismo su futuro electoral.

Un tema al que debemos prestarle debida atención, y que va de la mano con las presidenciales, es el de las elecciones del venidero 16 de diciembre, en las que se elegirán gobernadores, revisten tal importancia, ya que según los resultados, serán la llave que abra o cierre el grifo que permita al poder central consensuar la gobernabilidad, con las consecuencias que ello implica.

Los tiempos se acorta, ha llegado la hora de la verdad, cronómetros a cero, sólo uno alcanzará la meta, es de esperar que sea el triunfo de todo el pueblo venezolano, a eso aspiramos.

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