Irán, barajar y dar de nuevo

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La dinámica con que se mueven los diferentes actores del tablero global es estrambótica, ahora Irán, de quien nadie duda de sus apetencias regionales. La dinámica con que se mueven los diferentes actores del tablero global es estrambótica, ahora Irán, de quien nadie duda de sus apetencias regionales, por estos días, elecciones por medio, y tras ocho años en el poder, los conservadores han sufrido un furibundo golpe directo a la quijada, que los ha dejado fuera del cuadrilátero. La ciudadanía iraní optó, de manera sorpresiva, y en primera vuelta, con más del 52% de los sufragios, por el clérigo reformista Hassan Rohami, cercano al ex presidente Hashemi Rafsanjani, dirigente que propone una mayor apertura hacia Occidente y más respeto por las libertades individuales, expresando “Es la victoria de la inteligencia, de la moderación y del progreso sobre el extremismo”.

El líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, cuyos candidatos favoritos obtuvieron escaso respaldo en las urnas, fue el verdadero mariscal de la derrota, buscó capitalizar la victoria de Rohani y se congratuló de la masiva participación ciudadana. Destacando que los resultados «muestran una cara llena de esperanza del Irán islámico a amigos y enemigos».

Los resultados oficiales de la elección fueron anunciados por el ministro del Interior, Mostafa Mohammed-Najjar, Hassan Rohani había logrado el 52,5% de los votos, seguido por el alcalde de Teherán, Mohammed Baqer Qalibaf, que quedó en segundo lugar, con el 16,6% de los votos. Mientras tanto, el político de línea dura y el candidato más cercano al ayatollah Khamenei, quien decide sobre las política exterior, de seguridad y atómica del país, Saeed Jalili, se ubicó tercero con el 11,4% de los sufragios. El ex comandante de los Guardianes de la Revolución Mohsen Rezaei quedó cuarto, con un 10,5%, mientras que el otro imputado, Ali-Akbar Velayati, canciller iraní en el momento del atentado contra la AMIA, que en su momento se produjo en la Republica Argentina, obtuvo apenas un 6,1% de los votos.

Las elecciones se celebraron con una grave crisis económica como telón de fondo debido, entre otras cosas, a las sanciones internacionales impuestas al país por su programa nuclear. Ayer, tras conocerse la victoria de Rohani, el Gobierno de Estados Unidos dijo que estaba preparado para una negociación directa con Irán sobre su programa nuclear.

El presidente electo iraní, el moderado Hasan Rohani, aseguró «nosotros no buscamos seguir con las tensiones» en la relación con Estados Unidos, país del que dijo que debe admitir que «no se entrometerá en asuntos internos de Irán y reconocer sus derechos, incluidos los nucleares, enfatizando, además, que hay una nueva oportunidad para interactuar con el mundo creada con el voto de la gente», “si usamos esa oportunidad, será beneficioso para las dos partes, para Irán y para el resto del mundo”, agregó el presidente electo, que dijo que las sanciones impuestas a su país no le convienen a Occidente, consideró que las sanciones impuestas a Irán en relación con su programa nuclear, “es un problema al que nos enfrentamos y es un asunto opresivo, pues el pueblo de Irán no ha hecho nada para sufrirlas y ha cumplido la ley y los acuerdos internacionales”, para tratar de suprimir estas sanciones “y mejorar la economía, estamos dispuestos a aclarar a todo el mundo que las actividades de la República Islámica en el marco nuclear están dentro de la ley internacional. Vale recordar que el actual mandatario, en el 2005 llegó a un acuerdo con Jacques Chirac -entonces presidente de Francia- para crear confianza y seguir con el enriquecimiento de uranio, acuerdo que remarcó Rohani, y que evidentemente juega como tiro por elevación a la actual coyuntura.

“Estados Unidos está dispuesto a negociar directamente con el Gobierno iraní, con el objetivo de alcanzar una solución diplomática que contemple plenamente las preocupaciones de la comunidad internacional sobre el programa nuclear iraní», anunció la Casa Blanca.

Con su victoria, Rohani vuelve a las grandes ligas escenarios políticas luego de ocho años. En 2005, se había alejado de su cargo como negociador nuclear por desacuerdos con el ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad.

Bajo su mandato hubo diferencias con la comunidad internacional, pero no provocaron sanciones como las de la actualidad. Occidente sospecha que bajo el rótulo de investigación atómica civil se estén fabricando armas nucleares en Irán.

En 2009, el anuncio de la reelección de Ahmadinejad en la primera vuelta había provocado enfrentamientos entre la policía y los partidarios de los dos candidatos reformistas, Mir Hossein Moussavi y Medi Karubi, y luego, varias semanas de protestas masivas contra presuntos fraudes.

El movimiento fue reprimido duramente por el poder y los dos ex candidatos se encuentran bajo arresto domiciliario desde 2011.

La mayoría de los votantes compartía este año la misma preocupación: la crisis económica que se traduce en un aumento del desempleo, una inflación superior al 30% y una depreciación del rial de casi el 70%.

Pues bien, en cuanto a cómo juega esta situación en la región, bajemos a papel, rápido de reflejos el presidente electo iraní, Hassan Rohani, ofreció un gesto de distensión al declamar una mayor transparencia sobre su programa nuclear, aunque reafirmó que Irán seguirá con el enriquecimiento de uranio para uso civil.

En los pasillos de la nueva administración se estima que la época de las demandas occidentales para detener el enriquecimiento de uranio, fue historia, la cuestión nuclear solo puede resolverse mediante negociaciones -objetivo primario- Grupo 5 + 1 –EEUU – Francia – Gran Bretaña -Rusia – China y Alemania, respecto a las relaciones con EEUU, Rohani está dispuesto a iniciar un diálogo bilateral, condicionando a Washington a que no interfiera en asuntos internos de Irán, y que reconozca el derecho de Teherán a desarrollar su programa de energía nuclear. Vale recordar que EEUU e Irán rompieron relaciones diplomáticas en 1980, a raíz de la toma de la embajada norteamericana por milicias estudiantiles islámicos. Las relaciones durante la presidencia del reformista Mohammed Khatami -1997-2005- estuvieron a un tris de recomponerse, sin embargo por el descubrimiento en el 2002 del programa nuclear iraní, volvieron abruptamente a cero.

Al momento EEUU considera la elección del candidato reformista como una señal potencialmente positiva, analistas internacionales coinciden, remarcando que el presidente iraní, considerado como un moderado reformista, deberá enfrentarse a los retos de su gestión dentro del sistema que lo mantenía inmerso y que a priori sería dificultoso revertir, sin embargo, no podríamos dejar de abrirle un moderado crédito, la política es tan dinámica, que quien lo sabe, el futuro es impredecible, a las esperanzas de los propios iraníes debemos aferrarnos, esperan del actual líder, mas derechos civiles, democracia, promesas de su campaña.

Descontamos que el devenir de las relaciones con EEUU serán convenientemente monitoreadas por la región, tanto por las administraciones con un alto grado de afinidad con el régimen iraní, como por aquellas que no la comparten.

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