Iniciativa

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Un Manifiesto publicado, dos artículos de opinión, un blog, varias referencias en medios y redes, una reunión de intercambio con una agrupación de intereses similares y un líder histórico de las luchas democráticas nacionales y otro Manifiesto aún no publicado. Un Manifiesto publicado, dos artículos de opinión, un blog, varias referencias en medios y redes, una reunión de intercambio con una agrupación de intereses similares y un líder histórico de las luchas democráticas nacionales y otro Manifiesto aún no publicado.

Esos son los productos, en menos de una semana, del Grupo de Opinión “Iniciativa Transicional”, del Estado Carabobo, estratégica zona urbana, industrial y portuaria de la Región Central de Venezuela.

Sus integrantes –me cuento entre ellos- propugnamos una “inaplazable transición a la democracia” en Venezuela. Nada que ver con el electoralismo MUD y su colaboracionismo, caídos en desgracia en estos días.

Tal como planteado en esta columna, el país se encuentra en una situación extrema, por la magnitud y complejidad de la crisis que enfrenta y el riesgo de un deslizamiento abierto a una dictadura irrespetuosa, salvaje y sin límites.

El régimen ha avanzado en lo que hemos llamado el escenario de la “Profundización o Progresión Totalitaria” y, a estas alturas, la apuesta política para los venezolanos es entre aceptar una larga dictadura –ya no hay dudas sobre la naturaleza del régimen- o procurar una pronta salida al drama presente.

El Grupo tiene varios atributos a destacar. El primero es su claridad conceptual y sobre su foco estratégico: propugna, sin ambages, una solución inmediata y clara: un proceso de transición a la democracia, rigurosa y ortodoxamente entendido. Precisión necesaria en el país.

Como tantas veces dicho por nosotros, en el país, por ignorancia, se ha dado un proceso de banalización del concepto. Se habla de transición, a secas, y cada operador o analista lo adapta a su conveniencia, a veces, calcando descriptores provenientes de otros contextos.

Lo segundo es la variedad sectorial de sus integrantes, con predominio de liderazgos y voceros de sectores populares. Pero, en acción conjunta con profesionales, intelectuales y creadores. Más que interesante conglomerado.

Lo tercero es lo funcional de sus actividades. Nada de pesadas reuniones y tareas de ejecución agotadora. Lo pequeño es hermoso, parece ser el aforismo que nos inspira. Pequeñas tareas, antes que cometidos ilusos e irrealizables.

Y vayamos de lo micro a lo macro. El Grupo favorece un nuevo agrupamiento unitario, desde la reunión de intercambio y definición de actividades conjuntas que sostuviera el miércoles con Don Enrique Aristeguieta Gramcko, de la agrupación “Venezuela Soberana”.

Asigna importancia al avance de acciones conjuntas de las varias iniciativas que encarnan una nueva oposición en Venezuela, distinta en sus planteamientos a la colaboracionista Mesa de la Unidad Democrática.

Nada puede garantizarse en ese sentido. Solo la vocación y el empeño en avanzar. Es un reto difícil en el país, por el conjunto de condicionantes de toda naturaleza, que muestran esfuerzos cual Sísifo.

Una apropiada unidad en Venezuela es un comenzar y recomenzar permanente, sin cuajar un esquema unitario satisfactorio desde el punto de vista del tipo de situación enfrentada y la clase de lucha requerida.

De eso se conversó el miércoles. Encarar una transición a la democracia tiene sus exigencias. Las tiene en el plano del tipo de proceso unitario requerido. Igual, en el modo de gestión política de la lucha. En la toma de decisiones sobre y durante el proceso de cambios institucionales implicados. Y sobre la conveniencia de asumir el largo plazo de la democracia desde el vamos.

Proponer una transición a la democracia no es asumir un discurso que se hizo popular, sino un programa de acción política, social, cultural, económica e institucional, con todas sus exigencias e implicaciones.

Ojalá cuaje el trabajo de articulación. Sería un buen aporte que haya acciones coordinadas. Ojalá que pueda avanzarse en lo organizativo.

La existente Mesa de la Unidad está en un muy mal momento político. No resiste la competencia de otros modos de acción política. Pero, sigue ostentando las franquicias electorales.

De este lado de la oposición también las hay, pero de muy bajo posicionamiento. Sería interesante una sana puja competitiva entre electoralistas, transicionalistas y otros, del lado de la oposición.

Aún no cuajando, muestran a los factores de poder nacionales y foráneos, otro polo de acción política del lado democrático. Es un compañero necesario en un proceso de recomposición de la nación venezolana. A él apostamos.

* Santiago José Guevara García

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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