Final de trayecto

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Cuando empieza el otoño, en todas las empresas e instituciones se hacen propósitos para el nuevo año. El otoño es especialmente bello en las grandes ciudades europeas. Por ejemplo en París, Roma, Berlín, Londres o Viena. Los siderúrgicos también elaboran un conjunto de recomendaciones. La economía está basada, sobre todo, en la construcción, en el transporte y en la energía. Cuando empieza el otoño, en todas las empresas e instituciones se hacen propósitos para el nuevo año. El otoño es especialmente bello en las grandes ciudades europeas. Por ejemplo en París, Roma, Berlín, Londres o Viena. Los siderúrgicos también elaboran un conjunto de recomendaciones. La economía está basada, sobre todo, en la construcción, en el transporte y en la energía.

La siderurgia es pieza esencial en la construcción y en el transporte. Las energías fósiles antes o después han de desaparecer, aunque continuamente se oyen nuevos descubrimientos de nuevos yacimientos. Pero los gobiernos están atentos al posible final de estos tipos de energías y a que sean sustituidas por energías renovables y por la energía nuclear. Pero esta última ha tenido el fracaso reciente en Japón en cuanto a medidas de seguridad se refiere, lo que le ha creado multitud de enemigos. Hasta el extremo de que hoy es Francia la gran reserva energética de Europa.

En el transporte, se busca el coche eléctrico. El ahorro de energía, sostenido por los gobiernos, constituye una forma más de contribuir a la solución de este problema.

Por todas partes, se habla de sostenibilidad: edificación sostenible y transporte sostenible. Se entiende por tal término una serie de sistemas que reduzcan la contaminación, uno de los problemas básicos de nuestro tiempo.

Se trata, sobre todo, de reducir la presencia de CO2, anhídrico carbónico, lo que se está consiguiendo, en medio de no pocas dificultades. Las emisiones de gases de efecto invernadero, relacionados con la energía, alcanzaron en 2010 su máximo histórico, con 30,600 millones de toneladas, comparadas con los 29,300 millones de toneladas de 2008, tras la disminución de 2009 causada por la crisis económica mundial.

Los países de la OCDE, que emiten el 40% del total han sido responsables del 25% del aumento, mientras que en los países emergentes el incremento ha sido mucho mayor, en línea con su fuerte desarrollo económico.

El carbono origina el 44% de las emisiones, frente al 33% del petróleo y el 20% del gas natural. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) manifiesta en un reciente informe que el importante avance reciente de las energías limpias, como la nuclear y las renovables, ha sido suficiente frente a la fuerte demanda de los combustibles fósiles, para satisfacer la necesidad global de electricidad.

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