Errores

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Para mal. Así calificamos el cambio en la gestión económica gubernamental en razón de las recientes decisiones cambiarias. Para mal. Así calificamos el cambio en la gestión económica gubernamental en razón de las recientes decisiones cambiarias. Se mueve de escenario –es verdad- pero no en el sentido aconsejable, sino en el de mayores errores, deterioro y “costos diversos en lo económico, lo social y lo político”.

Se desplazó del escenario tendencial –“Más de lo Mismo”- al escenario negativo – “El futuro inmediato no deseado”- dicho en los términos de nuestro juego de escenarios para el muy corto plazo publicado hace un mes, en este mismo espacio.

Se evidencia la carencia de capacidades y criterios para la transformación del estado de cosas, como plantea la Agenda Económica Nacional Integral, de FACES-UC, o la profundización intencional del avieso proyecto político en la base de la acción gubernamental.

Dos asuntos nos interesan para este artículo: insistir en lo dañino del modo decisorio sibilino del régimen, que no permite observar o anticipar la naturaleza y efectos generales en el estado final de las decisiones frente a la problemática y los impactos de las recientes medidas cambiarias, aún no totalmente instrumentadas.

Lo primero nos preocupa porque el régimen, en su paso a paso, muy probablemente avanzará lo que tanto anticipamos el año pasado: un ajuste fiscalista empobrecedor, dirigido solo a resolver sus problemas de fondos, sin representar un mejoramiento del estado general del sistema.

Sobre los impactos de las medidas cambiarias, es necesario destacar que la persistencia en un sistema de control de cambios por doce años ya indica su anomalía. Pero, aún más, que:

– Durante ese lapso se haya tenido el beneficio de un ciclo alto de precios del petróleo, favorable al ahorro nacional y al apuntalamiento de la moneda y no haya ni ahorro ni fortalecimiento monetario muestra lo vil de los manejos económicos y monetarios, en particular.

– Pese a los planes oficiales y las anticipaciones de algunos –entre los que me encuentro- no se haya aumentado la producción de petróleo y, por tanto, los ingresos por exportaciones, expresa la falta de norte del gobierno.

– Hoy, Venezuela, asentada sobre las reservas petroleras tradicionales más importantes del mundo (y otros recursos y condiciones), sufre una severa carestía de dólares. Tema colateral importante para hablar de sistema cambiario.

– Pasa que el manejo oficial es para limitar el uso de la divisa, antes que facilitar el aumento de los montos disponibles, lo cual resultaría posible, tanto para recursos contingentes, como permanentes.

En lo específico de las medidas –el nuevo sistema- hay que prestar atención a que:

– Es un sistema burocratizado, expuesto a la corrupción y con grandes incentivos a usos especulativos por sus operadores y beneficiarios ligados al gobierno.

– Los “mercados” (denominación que se basa en patraña inexplicable de quiénes dicen no creer en el mercado) son administrados (bajo total control) o sometidos a arbitraje sesgado.

– Hasta ahora no ha podido eliminar la cuarta tasa. Las tesorerías corporativas no pueden esperar por el modo displicente de decisiones del gobierno.

– La supuesta tasa libre, por lo tanto, no es tal.

– A ese “mercado” se le imponen costos de transacción y limitaciones a la libertad económica que representan serias barreras a sus demandantes. El enrevesado sistema legal contra los derechos económicos y la actuación arbitraria de las autoridades hacen poco creíbles las posibles compensaciones.

– Aún hoy se desconoce la instrumentación completa del sistema (faltan y van improvisando “convenios cambiarios”, en la medida de la observación de los vacíos y fallas en su funcionamiento)

– La tasa CENCOEX para alimentos y medicinas (y para el beneficio de los factores de poder con acceso privilegiado al sistema) ya representa un evidente empobrecimiento en la cantidad y la calidad del abastecimiento. Tema que no menciona ningún analista. Hay un severo racionamiento de medicinas e insumos médicos, alimentos y bienes básicos. La carne roja está desaparecida. Etc.

– La segunda tasa (SICAD), por la escasa oferta y el racionamiento de dólares, nace con condiciones para alzas importantes (resultantes de la inercia por los niveles de importaciones de años anteriores y la limitada disponibilidad de dólares. El flujo de caja de PDVSA, la estatal petrolera, debe estar en rojo)

– La tercera tasa (SIMADI), la “marginal”, no es tan marginal como lo indica su nombre. Y es 28 veces más cara que la “oficial”.

La resultante numérica es una erosión mayor de la ya erosionada capacidad de compra externa del supuesto Bolívar Fuerte, con las evidentes consecuencias macro y microeconómicas.

Finalmente:

– No hay entrada de fondos contingentes, ni manejo serio de metas y procesos para dos retos cruciales (sobre los cuales escribí con frecuencia desde meses): producción y explotación petrolera

– Los retardos, decisiones erradas, improvisaciones en la instrumentación, etc., producen un severo daño en las expectativas.

– Los mercados expresan la percepción de una economía pésimamente manejada.

Los errores (o mala intención) en el manejo económico nacional arriman a Venezuela a un aún mayor deterioro de condiciones y expectativas. El régimen debe cambiar. O incrementa sus riesgos, no solo económicos.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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