En su peor momento

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Michelle Bachelet, llegó a un impensado 70 por ciento de desaprobación a su gestión, el nivel más alto que haya registrado la serie de evaluación presidencial iniciada en el 2006. Michelle Bachelet, llegó a un impensado 70 por ciento de desaprobación a su gestión, el nivel más alto que haya registrado la serie de evaluación presidencial iniciada en el 2006, rompiendo así un record que se estimaba imposible de superar, con este resultado, dinamitó el mayor nivel de rechazo alcanzado por su predecesor, el ex presidente Sebastián Piñera, cuando obtuvo un nivel de desaprobación de 68%.

Mientras, el nivel de aprobación a la administración de la actual mandataria solo alcanza el 26% e iguala la más baja registrada en la misma serie , julio fue un mes fatídico para la presidenta y su administración, profundizando la caída en la aprobación, confirmando que resulta el peor resultado después de más de nueve años de medición, en tanto la evaluación del gobierno alcanzó el paupérrimo nivel del 75 por ciento de desaprobación, peor castigo que el que la mandataria soporta, por otro lado la aprobación del Ejecutivo sólo llega a un 21 por ciento.

Por si esto fuese poco los atributos de la presidenta alcanzan más signo negativos que positivos. Es respetada por los chilenos -menos 5 puntos porcentuales-. Es creíble -menos 4 puntos porcentuales-.

En julio se deterioró significativamente la evaluación del manejo de la economía que tuvo apenas una aprobación de 24%, es decir una caída de 8 puntos respecto a la muestra anterior. El tema del manejo del empleo tuvo un apoyo de 30%, cinco puntos menos que la encuesta de julio.

Así, ambas áreas de gestión alcanzaron su peor evaluación en lo que va del actual gobierno.

Esto es consistente con las bajas proyecciones de crecimiento, las declaraciones del mismo gobierno respecto a la viabilidad de ciertas reformas y también con otros estudios que reflejan el pesimismo de los consumidores.

Respecto a la evaluación de los nuevos ministros que integran el gabinete, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, aparece con una sorprendente buena evaluación de 52% de aprobación, a pesar de que la coyuntura no ayuda para nada, considerando el contexto de deterioro de la gestión económica oficial.

La ministra de Educación, Adriana Delpiano, aparece con un 31% de aprobación, ubicándose entre los ministros de pobrísima performance del gabinete. No olvidemos que la educación es uno de los ítems que más preocupa a la ciudadanía. La titular del Deporte, Natalia Riffo, en cambio, resulta ser la segunda mejor evaluada del gabinete con un 57% de respaldo.

Si analizamos por área de gestión, el punto negativo más alto se lo adjudica Seguridad -específicamente la delincuencia- con solo un nueve por ciento de aprobación y un 89 por ciento de desaprobación.

Área Educación, tan importante, mantiene el nivel más bajo de aprobación durante la actual gestión Bachelet con un 18 por ciento positivo, contra un 80 por ciento negativo, cifra que estimamos preocupante, sólo juega a favor del gobierno su gestión en Relaciones Internacionales, con un 64 por ciento positivo contra un 28 por ciento negativo, llevándose todo el redito político, el actual Ministro de Relaciones Exteriores Heraldo Muñoz. Pues bien, ante tal situación, Bachelet, contrataca, abrió el conclave de Nueva Mayoría en el que los líderes de su sector marcaron el plan de acción político a desarrollar en la segunda parte de su mandato bajo el slogan TodosX Chile, de la convocatoria en el estadio ‘El Lano’ participaron los 23 ministros, representantes, además de 120 dirigentes del bloque oficialista, quienes participaron del mitin, además de los Jefes de los nueve partidos que componen Nueva Mayoría. “Realismo sin renuncia”, fue la frase que lanzó a los cuatro vientos Bachelet, reconociendo que el estancamiento de la economía la obligaría a priorizar reformas. Ante tal situación, rápidamente, movimientos sociales y organizaciones gremiales le hicieron llegar sus inquietudes, a través del Partido Comunista, al cónclave, dejando bien en claro que el programa comprometido debe cumplirse.

Bachelet fue la primera en intervenir en el encuentro, enfatizó, textualmente, que priorizará la agenda descentralizadora y que habrá elección directa de intendentes regionales, que la reforma educativa continuará hacia la gratuidad en el nivel superior, pero que en 2016 sólo el 50% de los estudiantes más vulnerables podrá acceder a ella. En cuanto a las escuelas públicas, pidió aprobar la desmunicipalización antes de las elecciones locales de 2016, sin embargo, ninguno de los anuncios alcanzó a borrar las asperezas de la jornada, que vivió su punto más caliente cuando se conoció la encuesta de la Consultora Adimark, con la abrumadora desaprobación histórica para Bachelet. Aunque el punto que marca la diferencia con números anteriores no es ése, sino la identificación con el gobierno, que llegó a 32%, y la que cosechó la oposición, por primera vez superando al oficialismo, llegando a un 34%.

“Son cifras que no nos gustan, pero uno no trabaja pensando en las encuestas”, declaró el vocero del gobierno, Marcelo Díaz, Alejandro Navarro, en cambio, del MAS, comentó que, “El único capital político de Nueva Mayoría se llama Michelle Bachelet y parece secuestrada, no habla con la gente”.

Tras largas horas de duras pláticas, más de cinco, los líderes de Nueva Mayoría aún no tenían definiciones ni conclusiones, sólo “la convicción de que hay que cumplir las promesas y reformas”, argumentaron desde el corazón de la junta.

Del otro lado de la vereda, el nuevo referente de la oposición, conformado por la Unión Demócrata Independiente (UDI), Evópoli, Renovación Nacional (RN) y el Partido Regionalista Independiente (PRI), simultáneamente realizó su conclave, donde el Jefe de Evópoli, Felipe Kast, afirmó que “Fue una reunión de coordinación, de trabajo. Básicamente elaboramos una serie de propuestas y espero que los ministros las puedan escuchar, las peticiones centrales, que serán acompañadas por propuestas son la urgencia a la agenda corta de seguridad para frenar el alza delictiva, revisar la reforma laboral, considerada pro sindicatos, y postergar la educación gratuita, para entregar esos recursos a mejorar las condiciones de trabajo de los profesores”. En la misma sintonía, el presidente de UDI, Hernán Larra enfatizó, textual “cambiar el rumbo de las reformas ideológicas”.

Pues bien, es importante que el país trasandino reciba el golpe de la realidad y reaccione rápidamente, tanto oficialismo como la oposición. Poco favorable para el país que no aparezca el piloto de tormentas más que necesario para encauzar el rumbo perdido.

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