El gran operador

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El todavía presidente de Uruguay, José Mújica, se incorporará al Senado el próximo mes de marzo. Lejos de abandonar la política y dedicarse a la horticultura, como solía bromear, no se resignará a un rol secundario ni al papel institucional formal que tiene asignado. El todavía presidente de Uruguay, José Mújica, se incorporará al Senado el próximo mes de marzo. Lejos de abandonar la política y dedicarse a la horticultura, como solía bromear, no se resignará a un rol secundario ni al papel institucional formal que tiene asignado. Está convencido, además, que fue decisivo en el sprint final del Frente Amplio para lograr el triunfo. Los resultados le dan la razón. En las últimas tres elecciones, el Movimiento de Participación Popular (MPP) ha sido el más votado. Este movimiento fue emergiendo del Movimiento Nacional Tupamaros (MLN-T), convertido al momento en una estructura horizontal que responde incondicionalmente a Mújica. El grupo junto a sus aliados, el Partido Comunista y otros sectores, ostenta la bancada mayoritaria del Frente Amplio.

El Frente Amplio con Tabaré Vázquez y Raúl Sendic dio sorpresas. Un mismo partido político no accedía al gobierno durante tres legislaturas consecutivas en Uruguay desde mediados del siglo pasado -solo lo había logrado el Partido Colorado, quien gobernó tres cuartas partes de la historia uruguaya-. Además, gobernará con mayoría propia en ambas cámaras legislativas, lo que no tiene antecedentes históricos.

Pero volviendo a “Pepe”. No tomará descanso, consciente que cruzará el Niágara sobre una soga y sin red. En la transición no quiere ser marginado, reconoce que la atención pone la luna en el nuevo Gobierno, pero intentará que las luces no le abandonen. El mundo seguirá teniendo interés sobre su inacabado derrotero guerrillero, preso por más de una década, y reinserción democrática con una vida austera, alejado de los beneficios oficiales, despreciando el confort y las mieles de los bienes materiales. Como buen jugador otea el futuro, su meta primaria son las elecciones departamentales de mayo, donde soporta candidatos fuertes en cuatro departamentos del interior más en otros distritos en los que el Frente Amplio supone alcanzar la victoria, arrebatándolos a la oposición.

Respecto al tema de las relaciones exteriores, Mújica no duda de que ha generado un capital político que la próxima administración debería saber aprovechar en el contexto global. Sin embargo, Tabaré Vázquez no se muestra muy entusiasmado. El futuro presidente cree que las relaciones internacionales le corresponden a él y a su ministro de exteriores. Y a nadie más.

Vázquez es el orden y el método. Mujica, el instinto y la reacción. Ambos son populares, son distintos. Y aunque muestren simpatía compartida, no son amigos. Mújica no se quiere ir a la chacra, ganó un asiento en el Senado y lidera el grupo mayoritario del Frente. Quiere dar batalla política. Vázquez dijo que no hay margen para «un giro a la izquierda», algo que reclaman los ‘mujiquistas’. Tabaré no tiene un rol para «Pepe», más allá que el de senador. Pero Mújica no se conforma con eso.

La relación entre ambos será uno de los principales temas del próximo quinquenio. Tabaré, reafirmando sus dichos, ofreció una clara demostración de fuerza al anunciar su gabinete de ministros, que incluye dirigentes de su confianza y que tiene en cuenta la correlación de fuerzas entre los distintos sectores del Frente Amplio. No se refleja en el nuevo gabinete la amplia mayoría que en las urnas que obtuvo el sector del Movimiento de Participación Popular (MPP), que en las elecciones de octubre obtuvo casi la mitad de la bancada parlamentaria oficialista. Por el contrario, el ala moderada de la coalición, que tuvo una magra votación, está mejor representada. El futuro presidente de Uruguay incluso eligió como ministros a exfuncionarios de su anterior gobierno que tuvieron problemas ante la Justicia. Y colocó a su propio hermano como uno de los viceministros.

El gabinete, sin embargo, muestra varios casos de continuidad con las políticas seguidas durante la gestión de Mujica, entre ellos dos áreas clave: la economía y la seguridad. El actual vicepresidente, Danilo Astori, hombre cercano al ‘establishment’, será el ministro de Economía., un cargo que ya desempeñó en la anterior presidencia de Vázquez (2005-2010).

Durante el Gobierno de Mújica, aunque ocupó la vicepresidencia del país y la presidencia del Parlamento, el Ministerio de Economía estuvo a cargo de técnicos de su mismo grupo político y de su confianza. Astori, un economista de 74 años, es líder de Asamblea Uruguay, el sector más moderado del Frente Amplio, una coalición que reúne desde socialdemócratas hasta comunistas. Ha marcado el rumbo de la economía en los 10 años que la izquierda lleva en el poder: la redistribución de la riqueza, pero sin radicalismos ni movimientos en contra de la ortodoxia macroeconómica. Tabaré también confirmó la continuidad del actual ministro del Interior, Eduardo Bonomi, pese a las críticas de la oposición por el creciente número de robos violentos.

En el Frente Amplio entienden que Bonomi está introduciendo reformas en la policía y esperan que comiencen a dar resultados pronto. En la campaña Vázquez se comprometió a bajar 30% el número de robos con violencia. Bonomi es un ex guerrillero tupamaro como Mújica integrante de su sector, el MPP. El viceministro del Interior será el hermano de Vázquez, Jorge, que hoy ya ocupa ese puesto.

El caso donde la continuidad aparece como menos probable es el del canciller. Para el cargo fue nominado Rodolfo Nin Novoa, que fue el vicepresidente en el primer gobierno de Tabaré. Nin pertenece al ala más moderada de la coalición. Su perfil contrasta con el del actual canciller, Luis Almagro, del MPP de Mujica, que llevó adelante políticas de acercamiento a los países de la región gobernados por la izquierda. El nuevo gobierno desarrollará una política exterior más flexible, sin jugar a fondo con los lineamientos políticos, con agenda abierta a todos los países.

La ministra de Educación y Cultura será María Julia Muñoz, que fue ya titular de Salud Pública durante la anterior presidencia de Tabaré.

Tabaré anunció que se reunirá con los líderes de todos los partidos de oposición con bancada parlamentaria antes de designar otros cargos, como los directores de las empresas estatales. Pero no aseguró que la oposición vaya a ocupar parte de esos cargos.

En cuanto a la ordenada economía, enfrenta un nuevo desafío, que le otorgan sus disciplinados números. Con un crecimiento sostenido, al momento le demandan subir un par de escalones, a los efectos de cumplir las promesas de compaña, que contemplan aumentos en el presupuesto de educación y sostener los programas de inclusión social. Vale recordar que desde el primer gobierno de Tabaré se verifica una fuerte reducción en la desocupación del 25% al 6% y, de la pobreza, del 30% al 10%.

En la actualidad, el país muestra una pequeña desaceleración, el balance fiscal se ve desestabilizado, la inflación permanece en alrededor del 10%, la economía se ha sobreexpuesto en dólares, por lo que evidentemente las exportaciones han perdido competitividad, aumentando el déficit de la balanza comercial.

En este cuadro en los dos últimos años el crecimiento fue menor (3,7% y 4,4%, respectivamente), sin embargo, no es tan preocupante si las medimos con el 2, 1% histórico promedio del país. Analistas económicos, optimistas, proyectan una inflación aproximada del 8,5%, mientras que la meta del Banco Central navega en un rango del 3 al 6,5%.

Las subidas impositivas no figuran en las carpetas, sosteniendo que tratarán de seguir avanzando en un nuevo sistema tributario alternando la presión impositiva sin afectar la competitividad de los sectores productivos, especialmente, recordemos que el sector agropecuario representa el 70% de los ingresos, luego de la explosión que el sector produjo en los últimos tiempos. Se inicia otro periodo constitucional en la Suiza de América del Sur, no dudamos en que su historia no será traicionada, el respeto por las instituciones, la democracia como bandera, seguirá por los tiempos, no hay duda alguna.

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