El candidato

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Próximo 7 de octubre fecha clave en la República Bolivariana, el presidente, Hugo Chávez Frías, buscará su reelección tras trece años en el poder, sin embargo por primera vez se las verá con un frente opositor unido, el abogado Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda se adjudicó por más de treinta puntos de diferencia las elecciones primarias de la oposición entre 23 organizaciones y partidos políticos, arrasando en unas inéditas primarias que duplicaron las expectativas de participación al superar los tres millones de votantes, lo que ciertamente ha generado optimismo en las fuerzas opositoras que ven posibilidades ciertas de terminar con el gobierno socialista. Próximo 7 de octubre fecha clave en la República Bolivariana, el presidente, Hugo Chávez Frías, buscará su reelección tras trece años en el poder, sin embargo por primera vez se las verá con un frente opositor unido, el abogado Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda se adjudicó por más de treinta puntos de diferencia las elecciones primarias de la oposición entre 23 organizaciones y partidos políticos, arrasando en unas inéditas primarias que duplicaron las expectativas de participación al superar los tres millones de votantes, lo que ciertamente ha generado optimismo en las fuerzas opositoras que ven posibilidades ciertas de terminar con el gobierno socialista.

En la otra vereda Chávez, quien desde que llegó al poder en 1999 suma en su haber una sorprendente serie de victorias electorales de la mano de inagotables recursos derramados de la colosal renta petrolera, que le permite financiar populares planes sociales, los que han soportado el mayoritario apoyo que ostenta en los estratos más bajos del país, clientelismo político que se dice, herramienta fundamental que varios gobernantes de la región utilizan en su propio beneficio y en detrimento de las clases sociales más empobrecidas.

En cuanto a su plan de acción , Capriles, gobernador de Miranda, prometió que intentará cerrar las zanjas políticas en la polarizada República, rechazando firmemente la masificación de las expropiaciones y algunos pactos petroleros fundados por el actual mandatario, entre los objetivos base Capriles priorizó -combatir la corrupción , la inseguridad y a la falta de empleo, otro costado estratégico es evitar la confrontación directa con el mandatario, intentando seducir al electorado independiente -alrededor de un tercio del padrón electoral- y a los ‘chavistas’ moderados, cuyo apoyo le permitiría lograr la victoria.

A lo largo de su campaña el candidato opositor buscó diferenciarse de Chávez, mirándose en el espejo del modelo brasileño de crecimiento con apertura de mercado que ha sacado de la pobreza a 30 millones de personas en ocho años, defendió firmemente la independencia de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) removiendo como primera medida al actual presidente, Rafael Ramírez, quien además es el ministro de Energía, y que a contra cara de lo hecho, fomentará alianzas con otras compañías del sector, no se puede seguir regalando el crudo, sentenció, criticando al gobierno actual que ha expropiado empresas de sectores como el de alimentos, telecomunicaciones siderurgia y construcción favoreciendo con acuerdos petroleros de suministro de crudo en condiciones preferenciales, lesivas a la economía venezolana. Un dato no menor es la alta participación en las primarias, lo cual le otorga un piso político más sólido dentro de un sector de la sociedad que ha ido ganando espacio en las urnas.

Otro tema que preocupa al actual mandatario, es la alta inflación, que no ha llegado a controlar, mientras que la inseguridad es otro de los temas álgidos, lo que sumado a las persistentes dudas sobre su estado de salud, lo podrían colocar ante la batalla electoral más dura de su carrera.

Según los últimos sondeos, Chávez cuenta con un 50% de intención de voto y su popularidad se sitúa por encima de esa cifra, tras ascender durante su convalecencia del cáncer que le fue diagnosticado.

El triunfo de Capriles y los signos de unidad de la oposición fueron bien recibidos por los mercados externos, lo que motivó una ligera alza en la deuda de la nación petrolera.

En los últimos tiempos, la deuda soberana venezolana se ha movido al alza fogoneadas por lo que ‘gurúes’ del mercado ven como signos de un cambio de gobierno y tras un muestreo de un ‘rally’ a fondo a mediados del año pasado, sustentado por la agitación que generó la noticia del cáncer de Chávez.

Pues bien el tiempo de las especulaciones se terminó, ahora viene lo mejor, dos jugadores, dos propuestas, ocho meses, insignificantes ocho meses, alcanzarán para cambiar el rumbo de la República ò serán testigos de la continuidad en el poder, a mover las piezas se ha dicho.

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