Economía transicional (II)

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El modelo económico chavista revisitado. Para progresar sostenidamente, Venezuela debe refundar su economía. De cara a ello, necesitamos conocer lo que tenemos. Es un requisito de asertividad. La intervención y el mejoramiento de los fundamentos del sistema económico nacional deben ser asertivos. El modelo económico chavista revisitado.

Para progresar sostenidamente, Venezuela debe refundar su economía. De cara a ello, necesitamos conocer lo que tenemos. Es un requisito de asertividad. La intervención y el mejoramiento de los fundamentos del sistema económico nacional deben ser asertivos.

Siempre habrá la posibilidad de que esa refundación no se haga. Tanto en un nuevo triunfo castro-chavista, como en un triunfo opositor que opte por un modelo, en lo fundamental, similar a lo observado desde finales de los ‘60 del siglo pasado; marcado, desde atrás, por una secular tradición estatista. A todo ello nos referiremos en esta serie; pero, nos quedaremos, en este artículo, con la referencia directa al modelo económico chavista.

El modelo.

Desde hace tiempo lo revisamos en este mismo medio. Dedicamos, hace exactamente dos años, un artículo seminal, de inspiración prospectiva, destinado a caracterizarlo ( http://www.americaeconomica.com/index.php?noticia=3363&name=MERCADOS%20Y%20FINANZAS ). Y lo hemos referido y ampliado en múltiples ocasiones. Lo podemos reflejar en dos niveles: uno, el del contexto en el cual se suscita; otro, el de sus características intrínsecas.

Sobre el primero, sólo diremos que la llegada del chavismo al poder no se hace en un país de economía robusta y bases institucionales firmes. Una larga historia mercantilista, heredada de España (lo importante es la fortaleza del Estado), casi cien años de rentismo (la economía se basa en el reparto de los ingresos por recursos naturales), unas redes clientelares amplias, en ricos y pobres (lo importante es acceder o ser beneficiario de los centros de decisión política) y una base institucional del área económica desmantelada, a partir del primer gobierno socialcristiano de finales de los sesenta (lo importante es la discrecionalidad en las decisiones públicas).

Sobre lo segundo –el modelo mismo-, es de mencionar la coexistencia de tres procesos simultáneos (los llamamos escenarios): 1) el “Camino a Cuba”: la destrucción y abatimiento de economía productiva y ciudadanía; 2) la “Provincia del Foro de Sao Paulo”: un país de negociados de Lula, los Castro, los proxenetas de la Alba y otros “amigos”; y 3) el “Satélite de China”: una creciente colonia china, por las vías actuales de los compromisos financieros y otros a futuro. Ello, junto al desmantelamiento de la base productiva; su sustitución, vía importaciones de bienes y servicios de aliados y el establecimiento de una geoeconomía global, ligada a China, por su poderío financiero, y a otros “iconoclastas” del mundo. Todo eso, sin formación de capital productivo, desarrollo del capital humano (más bien su acoso, como pasa con las universidades, y una dolorosa fuga de talentos) y el desmantelamiento y apropiación política de las instituciones.

No son los únicos escenarios o procesos posibles; pero, hasta ahora, no se observa ningún otro. Es lo que hay. Nada que ver con una potente referencia socialista regional o mundial. Sólo una chequera rentista y un régimen corrupto. El ruidoso denunciante del imperialismo y sus aliados de toda laya terminaron en un segundón y sin futuro rol de colonia de los liderazgos neocomunistas del siglo XXI.

Hace dos años decíamos –cuando nadie lo hacía- que la prospectiva del modelo mostraba severos problemas de viabilidad más allá del corto plazo. El agotamiento de la capacidad productiva petrolera nacional -¡un anatema sólo plantearlo!-; las exigencias “salvajes” del modelo chino a trabajadores, gobiernos y ciudadanos; la reacción libertaria y democrática frente a la intensificación de esquemas represivos abiertos; y los límites del ciclo de los precios petroleros son las variables que la determinarán finalmente. Sin embargo, No todo es negativo al régimen. Estamos en un juego abierto.

Para qué su revisión.

Entorno, modelo y prospectiva son, entonces, el punto de partida para el análisis y las elaboraciones necesarias a un lanzamiento de las posibilidades productivas nacionales. Es de ahí de dónde tenemos que reiniciar. Las condiciones iniciales del sistema económico; y, aún más, del sistema social, deben ser revisados. Dos ejemplos de lo que digo; uno en la esfera económica y otro, en la cultural.

Primero, si el Estado sigue siendo el centro de la actividad económica y no se genera un esfuerzo notable de liberalización y apoyo en la economía privada competitiva, seguiremos en un esquema como lo conocido hasta ahora. Segundo, si las costumbres, prácticas e instituciones generales no cambian de la cultura del impedimento (“eso no se puede”) a la proactividad (“¿cómo puedo ayudar?”), poco tenemos que buscar en la jungla global.

Salir del doble atolladero de la mala historia previa a 1998 y del pésimo experimento chavista no será fácil. Pero, estamos obligados a empezar por el principio: por describirlos y comprenderlos bien. Mala tarea cumplimos si suponemos que sólo cambiar de gobierno es suficiente.

* Santiago José Guevara García

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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