Cara o cruz

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Llegó el momento, la moneda está en el aire, los encuestólogos pronostican empate técnico de cara a las elecciones peruanas, la hija del ex presidente aún en la cárcel, Keiko Fujimori, y el ex militar Ollanta Humala se lanzaron durísimas acusaciones y brotaron chispas en su último debate antes del ‘ballottage’, es de esperar un final de bandera verde no apto para cardíacos. Llegó el momento, la moneda está en el aire, los encuestólogos pronostican empate técnico de cara a las elecciones peruanas, la hija del ex presidente aún en la cárcel, Keiko Fujimori, y el ex militar Ollanta Humala se lanzaron durísimas acusaciones y brotaron chispas en su último debate antes del ‘ballottage’, es de esperar un final de bandera verde no apto para cardíacos.

Sinceramente el debate dejó mucho que desear, mostraron pobreza sus exposiciones técnicas y promesas, sólo palabras, palabras, sin embargo el ambiente se mostró por demás caldeado cuando cruzaron durísimas acusaciones en los minutos que disponían para formularse preguntas.

Muchos pensaban que rondaría el ‘knockout’, como en las mejores épocas de Mohamed Ali, sin embargo las tarjetas determinaron un empate, en el mismo sentido de lo que adelantan las encuestas. Keiko lidera con un 50,9% de la intención de voto mientras que Ollanta le pisa los talones con el 49, 5%, vale recordar que hace pocos días Keiko llevaba 3,5% de ventaja.

La incertidumbre sobrevuela la nación, el acercamiento del candidato nacionalista Ollanta Humala provocó la primera tormenta bursátil, la Bolsa de Lima cayó un 5,17%, instalando incertidumbre en los mercados financieros, proclives a la continuidad del modelo económico que defiende la aspirante conservadora.

Realmente los dos candidatos generan resistencias entre los inversionistas por diferentes razones, el escenario económico se presenta más incierto en el caso de una hipotética victoria de Humala, que ha propuesto cambios en el modelo de libre mercado vigente en el país desde 1990, algunos analistas pronostican que la inestabilidad financiera y la volatilidad bursátil podrían persistir hasta que el nuevo presidente sea elegido y asuma el poder, el próximo 28 de julio.

La fuerte caída bursátil fue impulsada por la divulgación de varias encuestas que mostraban un virtual empate técnico entre Humala y Fujimori. Según los sondeos, el candidato izquierdista había repuntado en los últimos días tras ir en desventaja en encuestas previas.

Para el ‘establishment’ peruano si Humala gana el ‘ballottage’, se producirán serias presiones de volatilidad financiera en la Bolsa y en el tipo de cambio, situación que obligará a Humala a anunciar sus ministros antes de asumir la presidencia, a efectos de enviar una señal de confianza a los mercados. Sector que ve en los devaneos del candidato nacionalista la baja en el mercado bursátil, no olvidemos que Humala moderó su propuesta de cambiar «sustancialmente» el modelo económico durante la campaña.

La realidad demuestra que, desde el momento en que Humala ganó la primera vuelta con el 31% de los votos, el 10 de abril pasado, la incertidumbre tomó protagonismo en el país, el gris que genera el futuro político de Perú se ha concretado en un congelamiento de nuevos proyectos de inversión en el país por un monto de unos 3.000 millones de dólares (lo que supone el 10% de la inversión anual), otro dato negativo que va de la mano con la contienda electoral, es que en lo que va del año el mercado bursátil ha registrado pérdidas por 6.000 millones de dólares.

Ollanta en el caso de resultar elegido debería emular, hasta en el punto y coma, a Luis Ignacio Lula Da Silva, que se ganó la confianza de los mercados, cuando designó a un banquero de inversión en el Banco Central, y a un reconocido economista ortodoxo y con la austeridad fiscal como emblema al frente del Ministerio de Economía y Finanzas.

La cúpula empresarial peruana aspira a quien quiera que fuese el próximo presidente asegure continuar con el crecimiento económico, la estabilidad política, económica seguridad jurídica que hasta el momento ha demostrado el país.

Keiko no se la lleva sin pagar, en su administración no habría volatilidad financiera, pero sí política, en referencia a la situación en que se encuentra el padre de Keiko y ex presidente Alberto Fujimori, condenado en 2009 a 25 años de prisión por violaciones de los derechos humanos durante su gobierno (1990-2000).

Menudo acertijo deberán resolver los ciudadanos peruanos, la moneda está por caer, serán artífices de su propio destino, ni más ni menos que ello.

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