Asignatura pendiente

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Prioridad Uno, la educación es la clave para el desarrollo y basamento indisoluble del futuro, camino hacia la paz, libertad, justicia social y prosperidad, sin lugar a ninguna duda, la inversión mas rentable que debe consolidar el Estado. Prioridad Uno, la educación es la clave para el desarrollo y basamento indisoluble del futuro, camino hacia la paz, libertad, justicia social y prosperidad, sin lugar a ninguna duda, la inversión mas rentable que debe consolidar el Estado.

Quién no recordará esta frase tan mentada, que endulza los oídos, que a cuatro vientos han pronunciado un sin fin de gobernantes, pues bien, los hechos, muestran lo contrario, la realidad choca contra las palabras. Es así que el informe PISA 2012, divulgado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revela que los países de América Latina han experimentado un considerable retroceso en los niveles educativos en los últimos tres años, a pesar de los esfuerzos y los reiterados compromisos anunciados por los gobiernos regionales que toman la bandera de la educación como prioridad, pero no todos la juegan a fondo como corresponde, no logrando que los adolescentes de 15 años mejoren los índices de comprensión de lectura, matemática y ciencias.

En la región se han registrado, valido comentarlo, ciertos avances en materia de expansión de la cobertura y del acceso educativo, sin embargo, no se ha logrado transformar al sistema educativo en un mecanismo sustentado en la igualdad de oportunidades, en parte porque un factor clave en la construcción de resultados educativos alcanza relación con el nivel socioeconómico y cultural de los hogares originarios. La mayor parte de las veces la incontrastable desigualdad se ve reflejada, en una marcada segmentación y en la conformación de grupos horizontales, diferenciados verticalmente de acuerdo a criterios establecidos y reconocidos, determinantes en la calidad y eficiencia del propio sistema de oferta educativa.

A ciencia cierta la inequidad ya no son consecuencia tanto porque unos acceden y otros no a la educación formal, sino porque acceden todos, pero de manera diferenciada según cuánto aprenden en el sistema y cuánto logran avanzar en él.

Por cierto adquiere relevancia la falta de equidad de los sistemas educativos de la región, reflejados en las grietas generadas en términos de aprendizaje.

De los ocho países latinoamericanos que integran el informe, Chile es el mejor situado al colocarse en el puesto número 51 con 423 puntos en matemáticas, por debajo de la media fijada por PISA (de 494), mientras que en lectura obtiene 441 y en ciencia 445. El país latinoamericano peor situado –y último de la lista- es Perú en el número 65 (368 en matemáticas y 373 en ciencias), a pesar de que ha conseguido un avance notable en materia de lectura al registrar una mejora de 5,2 puntos anuales (384 puntos).

El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, mide los conocimientos en matemáticas, ciencias y lectura de más de medio millón de alumnos de entre 15 y 16 años en 65 países –las 34 naciones de la OCDE y otros 31 Estados o territorios- que representan un conjunto cercano al 80% de la población mundial.

América Latina retrocede en comprensión de lectura, matemática y ciencias, todos los países de la región han experimentado un preocupante retroceso en materia educativa. Colombia y Uruguay, los que más cayeron, Chile, a pesar de su retroceso, se mantiene como el más desarrollado.

Colombia ha sido el país que más retrocedió en los últimos tres años, ya que entre los 65 países que integran el ranking, la nación presidida por Juan Manuel Santos ha caído al puesto 52, diez posiciones más abajo que en 2009.

El otro país que cedió varios puestos es Uruguay, donde se observan las mayores caídas en matemática, lectura y ciencias. El país que gobierna José ‘Pepe’ Mujica ha caído al puesto 55, ocho posiciones por debajo del informe anterior.

México ocupa la posición 53 (413 puntos en matemáticas; 415 para ciencias y 424 para lectura), lo que supone un importante avance en la última década, aunque todavía está lejos de la puntuación media fijada por la OCDE. “De mantenerse las tasas de mejoras actuales, a México le llevará más de 25 años alcanzar los niveles medios de la OCDE y más de 65 para obtener los de lectura.

En el puesto 55, a diez posiciones del final de la lista, se sitúa Uruguay. Con 409 puntos en matemáticas, 416 en ciencia y 411 en lectura, el país que gobierna José ‘Pepe’ Mujica ha retrocedido en todas esas áreas en los últimos diez años y ha caído ocho posiciones respecto al informe de 2009.

Tras Uruguay figura Costa Rica, que ha caído un punto en la lista respecto al informe de 2009 –aunque entonces no se analizaron todas las áreas-, colocándose en la posición 56. Sin embargo, la nación que dirige Laura Chinchilla irrumpe con fuerza en lectura llegando a los (441 puntos), mientras que México (424); Argentina (396); Brasil (410) y Uruguay (411) están por detrás.

Brasil se encuentra muy rezagado en el ranking, en el puesto 58, como contracara a un informe halagador que la OCDE le sirve en bandeja “Lecciones esperanzadoras de un gran sistema federal”, sin embargo el gigante de Sudamérica se movió en un contexto de pobreza, sumado a lo precario en la enseñanza, alcanzando los 391 puntos en matemáticas, con 405 en ciencias y 410 en lectura.

Argentina sigue a Brasil en la posición 59, lo que significa un ínfimo retroceso, retroceso al fin, en materia educativa, según PISA –en 2009 figuraba en el puesto 58-. El dato más preocupante del informe 2012 para Argentina es que los jóvenes no comprenden lo que leen. La comprensión de lectura se sitúa en 396 puntos, sin embargo su ‘perfomance’ en ciencia puede considerarse satisfactoria, ya que alcanza a los 406 puntos.

En el puesto 62 se encuentra Colombia, penúltimo país latinoamericano de la lista antes de Perú –último-, la nación de la región que más ha retrocedido en los últimos tres años, ya que el país que lidera Juan Manuel Santos ha caído 10 posiciones con respecto al año 2009. Colombia obtiene 376 puntos en matemáticas; 399 en ciencia y 403 en lectura.

Todos los países latinoamericanos progresaron en alguno de los tres capítulos examinados por PISA, salvo Uruguay y Costa Rica, cuyos alumnos mostraron deficitarios resultados tanto en matemáticas como en ciencia y lectura.

Las mediciones muestran la existencia de un considerable porcentaje de la población estudiantil con rendimientos de por si deficitarios en estándares básicos de la enseñanza.

Vale tener muy en cuenta, resultados a la vista, la diferencia entre los resultados de los países latinoamericanos y el promedio de países desarrollados pertenecientes a la OCDE es, por demás apreciable, situación que debería de ser interpretada como que, indudablemente, la región en su conjunto, no ha aceitado del todo la maquinaria educativa, a la que consideran, por lo menos en el relato, de suma importancia en la vida de sus pueblos.

La mayor parte de los estudiantes del primer y segundo nivel socioeconómico y cultural de los países de la región alcanzan posiciones por debajo del nivel 2, es decir, no han desarrollado las competencias básicas para desempeñarse en el área, sin dudas otra arista inquietante a resolver.

Y sin embargo, a pesar de los malos resultados, los alumnos de América Latina parecen ser los más felices con sus colegios. Perú aparece en tercer lugar en esa estadística, seguido de Colombia (5), México (7), Costa Rica (8), Uruguay (13),Chile (25) y Brasil (27), todos ellos por encima de la media de la OCDE y por encima de Shanghai (28), el lugar con mejores resultados académicos.

Si analizamos el por qué nuestra región ha quedado relegada, uno de los factores al que deberíamos atacar seria en reducir la brecha en futuras evaluaciones al mínimo, sin lugar a dudas lo apreciaríamos como la mayor felicidad.

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