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La política venezolana actual transcurre en un entorno de violencia abierta. No hay una guerra civil, es verdad, pero el desbordamiento represivo del régimen y partidarios pone al país en una situación muy delicada, exigente de atención mundial. La política venezolana actual transcurre en un entorno de violencia abierta. No hay una guerra civil, es verdad, pero el desbordamiento represivo del régimen y partidarios pone al país en una situación muy delicada, exigente de atención mundial.

Sugiero no olvidar que Venezuela cumple un rol muy especial en una nueva geopolítica mundial non sancta. Es un dato a considerar para su comprensión y manejo.

El uso de sus cuerpos para el orden público y fines militares, acompañados por civiles armados y presencia cubana castrista y de otros aliados extracontinentales, frente a una población desprotegida, hace inviable cualquier esfuerzo disuasivo propio, que controle el conflicto. Hay, como ya lo hemos planteado en nuestros manifiestos de “Iniciativa Transicional”, “un severo conflicto asimétrico”.

Esa delicada situación exige a los sectores democráticos venezolanos una muy profesional atención. No puede seguir siendo que se crea que la calle –solo la calle- es la completa solución al severo conflicto. Es de un simplismo insostenible.

Como lo he dicho y escrito, claro que se necesita calle, mucha calle; pero, para no extenderme, solo dos elementos: 1°) la calle es solo una de seis áreas de manejo del conflicto; 2°) eso obliga a un mínimo manejo integral.

Para lo anterior, resulta ineludible asumir lo que fayolianamente llamaríamos la administración del conflicto y de la política democrática frente a él. Dicho en nuestros propios términos, hace falta asumir el ciclo integral de su gestión.

El “Segundo Manifiesto” de “Iniciativa Transicional” está permeado por esa preocupación. Estrategia, dirección, organización, efectividad y articulación (“asunción articulada de las luchas”) son las palabras-clave para expresar lo necesario.

El interés en esos asuntos nos ha llevado a una nada fácil cruzada a favor de sus asunción. Urgente, por lo demás. Venezuela requiere una urgente “administración” o gestión integral de las acciones frente al severo conflicto que la termina de destruir y para abordar las tareas de preparación de su futuro.

Hemos planteado directamente, a algunos de los variados protagonistas del momento, un corto y muy sencillo papel de trabajo “acerca de una “organización” mínima para otra política democrática”. Y lo digo así, porque de eso se trata. La exigencia es la de una política democrática para el preciso tipo de situación manejada.

1°) Para articular, coordinar u organizar el manejo integral de los varios procesos en curso y sus diversos componentes, incluido lo internacional.

2°) Eso significa que es : a) para la lucha política actual, b) para una transición a la democracia (incluye unas elecciones) y c) para la consolidación democrática. Permítanme insistir que están involucrados, entonces, tres horizontes temporales relacionados: lucha, transición y consolidación democrática.

3°) Y todo ello: a) para el logro de las necesarias efectividad y eficiencia en cada horizonte, b) compensar el poder del adversario (en la fase actual) y c) la necesidad de un bloque social o bloque histórico para el cambio democrático (de interés respecto a los dos horizontes más lejanos)

4°) Todo lo anterior, para no ponernos exigentes, de modo que articulada, coordinada u organizadamente se pueda asumir a) una mínima dirección, b) la necesaria elaboración estratégica, y c) el uso de hoja de ruta en cada aspecto operativo (la estricta ordenación de acciones a ejecutar)

El papel de trabajo incluye una lista larga de ejemplos de acciones necesarias. Solo, siendo un colectivo tan variado y difuso, ejemplos sencillos que muestran que sí es posible organizar.

Es tema muy “duro” en la Venezuela acostumbrada a la política carismática o tradicional, de liderazgos basados en el “señoreaje” político, de “vedettes” con pretensiones de veto a otros liderazgos, etc.

La situación política venezolana reclama atención. La atención a la terrible situación actual y sus exigencias requieren un mínimo de conocimiento apropiado. El conocimiento apropiado a la política venezolana actual es escaso, pero existe.

Que este artículo, por favor, sea entendido como un aporte personal y de “Iniciativa Transicional” al manejo –aún ausente- que permita una salida a favor de la democracia en Venezuela.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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