¿Por qué Alemania no quiere rescatar a Bankia y sí a España?

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Los alemanes no están por la labor de aceptar que los bancos europeos, a raíz de la crisis de Bankia, puedan empezar a acceder a los fondos dispuestos en el mecanismo de rescate europeo (ESM) a pesar del apoyo que esta medida está consiguiendo en algunos despachos, incluyendo el del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, desde Alemania sí apoyan un rescate para España. ¿Por qué? Los alemanes no están por la labor de aceptar que los bancos europeos, a raíz de la crisis de Bankia, puedan empezar a acceder a los fondos dispuestos en el mecanismo de rescate europeo (ESM) a pesar del apoyo que esta medida está consiguiendo en algunos despachos, incluyendo el del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, desde Alemania sí apoyan un rescate para España. ¿Por qué?

En primer lugar, los expertos señalan la preocupación que los propios bancos alemanes albergan cuando miran hacia España: 112.000 millones de euros tienen la culpa. Esta es la cifra que da el último informe del Bundesbank, y que hace referencia a los datos de febrero de 2012. De esta cantidad -que es un 14% más pequeña que la registrada el mismo mes de 2011- se estima que alrededor de 52.000 millones de euros correspondan a créditos inmobiliarios. Deutsche Bank es, por cierto, el banco más perjudicado de esta ecuación con 29.000 millones de euros expuestos en España.

Esta situación conlleva que en Alemania estén muy interesados en que los bancos españoles reciban ayudas, para así poder salir de tamaño paso y conseguir que tanto ellos como otras grandes empresas puedan hacer frente a la deuda corporativa que mantienen con el entramado financiero germano, y principalmente con los bancos del país centroeuropeo.

El problema reside en que los acreedores alemanes no se muestran especialmente confiados a la hora de valorar la garantía que suponen los fondos del ESM. Prefieren que los bancos españoles sigan el proceso de, por ejemplo, Portugal. Hace un año el Estado portugués solicitó un rescate valorado en 78.000 millones de euros, y de esta cantidad una buena parte acabó en las arcas de las maltrechas entidades lusas. Ahí se encuentra el matiz: que el dinero para los bancos portugueses fue enviado a través del Estado, que funcionó como intermediario.

¿Qué encierra ese ligero matiz? Pues que en ese caso los acreedores pueden ejercer presión sobre el intermediario, que resulta ser el propio país. En concreto, que puedan ejercer presión sobre aspectos como la Sanidad, la Educación, las pensiones y otros pilares del denominado Estado del Bienestar.

Es decir, que los bancos alemanes son conscientes de que la banca española necesita dinero, entre otras cosas para poderles pagar a ellos. Pero prefieren la garantía que ofrece el Estado español -y si los bancos españoles no pagan el país puede hacer frente a los gastos implantando mayores recortes sociales- a la que ofrece el ESM, al cual poco se puede presionar si el banco receptor del dinero, por ejemplo Bankia, termina quebrando de igual modo.

Tanto se juegan en la operación que, según ha filtrado este martes la agencia Reuters, las autoridades alemanas habrían vuelto a presionar en la ‘conference call’ mantenida por los ministros de Finanzas del G-7 para que España solicite un rescate, quejándose al mismo tiempo de la prepotencia de la que supuestamente hace gala el Gobierno de Madrid.

Al mismo tiempo, desde el supervisor financieron alemán (BaFin) se ha atacaso la opción que las entidades del Viejo Continente puedan acceder al ESM. La reclamación de BaFin se une a la que hizo el pasado viernes la patronal bancaria germana cuando dijo que permitir que los bancos accedan a los fondos del ESM añade un riesgo innecesario a la posición de los bancos alemanes.

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